13 de noviembre de 2015 02:44 AM
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Los contrarios también juegan

Escribo esta columna desde la Agritechnica de Hannover, la mayor feria de maquinaria agrícola del mundo. Aquí acompaño a un grupo de empresas argentinas que vino a exponer, una vez más, las razones por las cuales la agricultura pampeana había despertado el interés de todo el mundo.   El modelo que agoniza adolece de dólares, […]

Escribo esta columna desde la Agritechnica de Hannover, la mayor feria de maquinaria agrícola del mundo. Aquí acompaño a un grupo de empresas argentinas que vino a exponer, una vez más, las razones por las cuales la agricultura pampeana había despertado el interés de todo el mundo.

 

El modelo que agoniza adolece de dólares, que en la Argentina son fundamentalmente agro-dólares. El experimento K puso el pie en la puerta giratoria del campo y la agroindustria, y una de las consecuencias es el continuo deterioro de la balanza comercial.

 

Que no se debe simplemente a la caída del precio de los commodities, como intentan explicar de modo casi infantil los responsables de la debacle. Esto es precio por cantidad.

 

Los precios cayeron, pero el problema principal es que no se pudo compensar con un mayor volumen de producción, como se propagandeaba en los planes oficiales. Hace cinco años que la cosecha está estancada. No creció a pesar del viento de cola entre 2010 y 2014.

 

Las consecuencias del modelo no se resumen en el deterioro de la balanza comercial, a pesar del freno a las importaciones (salvo las de energía, otro baldón de la era que termina) impuesto por la escasez de divisas.

 

Quizá la más dramática es la interrupción de un proceso de desarrollo tecnológico fenomenal, que en estas páginas bautizamos como “Segunda Revolución de las Pampas”.

La irrupción de la agricultura moderna, potenciada por la capacidad de los proveedores de tecnología y la inteligencia de productores que siempre huyeron hacia adelante, había generado sorpresa e interés en todo el mundo agrícola.

 

Sin embargo, todavía hay signos vitales. Emocionó, una vez más, esta presentación en Agritechnica de un contingente de empresas de maquinaria agrícola y otros componentes iconoclásticos de este gigantesco salto al futuro.

 

De la mano de Expoagro, 16 empresas presentaron sus productos, en algunos casos asumiendo el enorme costo de trasladar e instalar los equipos en Hannover, en un evento auspiciado por el banco chino ICBC.

 

Es el mayor banco del mundo, y hace años que viene acompañando esta presencia de la tecnología agrícola argentina en eventos internacionales, en una sugestiva expresión del interés del principal cliente del agro argentino en vincularse u potenciar todo lo que aquí sucede.

 

Además de la exhibición de los equipos, los argentinos presentaron en un evento específico las características de la nueva tecnología argentina para el agro, desde la siembra hasta la post cosecha.

 

La siembra directa, el uso de pulverizadoras de gran ancho de labor y bajo costo, la logística de cosecha con la generalización del carro tolva autodescargable, y el embolsado en el lote, los acopios o las plantas de proceso, siguen despertando interés.

 

Y como los contrarios también juegan, aparecen las copias…No tanto en el tema siembra directa, donde el sistema no logra perforar la barrera que impone la tradición. Y el negocio: hay una parafernalia de fierros inútiles, verdaderos instrumento de tortura para los suelos, con un poderoso lobby defendiendo el status quo.

 

Pululan todavía los arados reversibles, colgados del levante de tres puntos, monumentos a la ineficiencia y el consumo de energía. Para ellos, siembra directa es meter la misma labranza en un trencito que termina con la sembradora.

 

Pero sí aparecen los carros autodescargables, las bolsas, las embolsadoras y los extractores de granos embolsados. Todas técnicas desarrolladas para la agricultura flexible y eficiente.

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Fuente: Clarin

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