18 de noviembre de 2015 13:17 PM
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Una buena salud intestinal para optimizar las producciones

Alimentación, enfermedades, manejo, condiciones ambientales, son solo algunos de los elementos que pueden alterar el equilibrio que define la salud digestiva, hasta el punto que pequeñas agresiones sobre las bases de este equilibrio pueden tener un fuerte impacto sobre el estado sanitario general y, por tanto, en el bienestar y la calidad de las producciones […]

Alimentación, enfermedades, manejo, condiciones ambientales, son solo algunos de los elementos que pueden alterar el equilibrio que define la salud digestiva, hasta el punto que pequeñas agresiones sobre las bases de este equilibrio pueden tener un fuerte impacto sobre el estado sanitario general y, por tanto, en el bienestar y la calidad de las producciones de los animales.El objetivo fundamental para la gran mayoría de las explotaciones ganaderas es maximizar su rentabilidad. Uno de los medios para conseguir una mayor rentabilidad es minimizar los costes sin penalizar las producciones.

 

El retorno del coste de la alimentación se mide principalmente en términos de índice de conversión (IC) y ganancia de peso o producción. Mejorar estos parámetros productivos requiere de un trabajo global y delicado el cual incluye formulación y fabricación de piensos, manejo en granja, inversión en instalaciones, etc. Todos ellos son aspectos fundamentales, pero sin una adecuada salud digestiva los resultados finales no pueden llegar a alcanzar los objetivos de producción óptimos.

 

La producción de alimentos es una industria cada vez más competitiva. El coste de los piensos y la progresiva restricción al uso de antibióticos la hace más exigente, por lo que maximizar el IC es cada vez más relevante.Por otra parte, animales con una pobre salud digestiva son más susceptibles a enfermedades, como por ejemplo coccidiosis, uno de los problemas sanitarios más costosos en la industria avícola. La alimentación es el principal componente en los costes de producción de todos los sistemas de producción ganadera, así que conseguir el máximo retorno en este campo es esencial.

 

 

 

Digestión & Protección intestinal

Además de ser el aparato encargado de la digestión y absorción de nutrientes, el tracto gastro-intestinal tiene otras funciones relevantes.La mucosa intestinal es la capa más externa o superficial del tubo intestinal. Es una estructura muy simple que consiste en una capa unicelular formada en su mayoría por células epiteliales (CEI). Esta capa mucosa es la responsable del intercambio de sustancias y absorción de nutrientes pero, además, es también la primera línea de defensa contra agentes patógenos. El intestino está constantemente expuesto a numerosas amenazas potenciales ya que es el órgano con mayor superficie de exposición y contacto con el medio exterior.

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Los productores que quieran mantenerse en el umbral de competitividad no pueden permitirse ignorar la salud intestinal

 

El intestino soporta un muy elevado riesgo explicando por qué su actividad defensiva y de barrera es fundamental  para la salud del animal.El intestino dispone de distintos medios de defensa  y estimula la respuesta inmune. En primer lugar, la mucosa intestinal es una barrera física de protección. Las celulas epiteliales -CEI- están estrechamente relacionadas y unidas por las ‘tight junctions’, uniones celulares que impermeabilizan la mucosa e impiden que el contenido intestinal pueda traspasarla. De este modo la mucosa actúa como una barrera selectiva permitiendo el paso de nutrientes mientras evita la entrada de sustancias dañinas. Las células epiteliales -CEI- se regeneran de forma continuada y rápida, lo que también ayuda a mantener la mucosa intestinal sana e íntegra.Otro tipo de células que también se encuentran en el epitelio intestinal, las células caliciformes, producen moco y otras sustancias protectoras, como las glicoproteínas, que actúan como escudo protector del intestino. Por otra parte, para maximizar la absorción de nutrientes la mucosa intestinal debe tener una gran superficie de contacto con el pienso. Esto se traduce en la formación de pliegues y proyecciones con forma de dedo que conocemos como vellosidades. Cualquier alteración o lesión en estas estructuras puede llevar a una disminución en la superficie de absorción.

 

Enfermedades y tipo de dieta juegan un importante papel en el desarrollo y mantenimiento de las vellosidades

 

 

Inmunidad

Otra de las funciones específicas de las células epiteliales -CIE- es la de detectar y reaccionar frente a microorganismos patógenos.De hecho, el intestino es el mayor órgano inmunitario de aves y mamíferos, y es capaz de dar respuesta inmunitaria a las agresiones de forma adecuada y rápida. Esta respuesta primaria se conoce como “inmunidad innata”. Cuando las CEI entran en contacto con sustancias patógenas, inician la producción de moléculas defensivas. Algunas de ellas tienen propiedades antibacterianas  y atacan al invasor de forma directa, otras activan el sistema inmunitario celular para una defensa más fuerte y prolongada.  Esto se conoce como“inmunidad adaptativa” ya que la respuesta se adapta a la especificidad de la agresión.

El intestino es el mayor órgano inmunitario dando respuestas a las agresiones de forma adecuada y rápida

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Microbios e intestino

 

La flora es otro factor clave en el mantenimiento de la salud intestinal. Es un complejo de poblaciones de bacterias, hongos y protozoos, aunque el predominio es de las bacterias.

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El desarrollo de esta flora se inicia en el nacimiento, su composición varía con la edad y está influenciada por las bacterias del medio ambiente, del pienso.

Hay billones de bacterias presentes en  el intestino, la mayoría de las cuales son saprofitas osimbióticas y juegan un papel positivo complementando la acción digestiva de su hospedador y también de protección frente a patógenos, con los que compiten por fijarse en las células del epitelio intestinal (exclusión competitiva) y por nutrientes.

Sin la acción de la flora intestinal, el potencial nutritivo de algunos alimentos se desperdiciaría

 

 

 

Otros factores

 

Hay otros factores que afectan a la integridad y funcionalidad de la mucosa o la composición de la flora intestinales. La composición de la dieta juega un papel importante ya que ciertos nutrientes favorecen la proliferación de algunos tipos de bacterias. La estructura del pienso y la calidad de las materias primas también tienen un impacto. La situación sanitaria general del animal, así como la exposición a cierto tipo de bacterias puede condicionar el perfil de las poblaciones de la flora intestinal. El uso de antibióticos es también amenaza directa para el equilibrio entre poblaciones bacterianas intestinales. Por ello, cuando su uso es necesario, es preferible emplear antibióticos de espectro específico más que de amplio espectro, ya que su impacto general sobre la flora es menor.

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La defensa inmunitaria puede verse debilitada por factores de estrés de manejo o ambientales suponiendo también un factor de compromiso para la salud intestinal

 

 

La flora también juega un papel positivo estimulando el sistema inmune y activa la expresión genética para el desarrollo intestinal, lo que tiene un impacto sobre la longitud de las vellosidades y su estructura.

Estos mecanismos no se excluyen entre sí sino que actúan de forma combinada y complementaria.

Los piensos contienen componentes no digestibles, a menudo de tipo fibroso. La flora sana es capaz de romper la fibra no digestiva, convirtiéndola en energía útil para el hospedador.

Resultado de este proceso son los ácidos grasos de cadena corta (SCFAs) que pueden ser utilizados como fuente de energía por el intestino y otros órganos del animal.

Leer artículo Salud intestinal la base para unas óptimas producciones completo en www.avicultura.info

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Fuente: AgriNews

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