18 de noviembre de 2015 03:15 AM
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Afirman que comer sano cuesta $6.000 por mes

Es para una familia tipo de 4 personas. En la estimación también se analizó la calidad de los alimentos en el país.

Se sabe que comer alimentos saludables es una de las claves para mantener el organismo en buenas condiciones y evitar muchas enfermedades. Sin embargo, ya varios estudios vienen señalando que los argentinos comen mal. ¿Es por un problema de sabores, de cultura alimentaria o económica?

Un trabajo reciente realizado por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (Cepea), analizó la calidad de la alimentación de la población argentina promedio y la comparó con un modelo de dieta saludable, y además evaluó económicamente el acceso a una canasta saludable de alimentos. Del mismo modo, estudió la evolución de la calidad nutricional de alimentos industrializados en los últimos tres años, tomando en cuenta el contexto de “obesidad creciente y excesos en la alimentación”.

Para responder sobre el factor económico, por ejemplo, el estudio de Cepea analizó el costo de una canasta saludable de alimentos elaborada según las nuevas Guías Alimentarias de Argentina, llegando a la conclusión que comer sano tiene un costo de 6.025 pesos por mes para una familia tipo de cuatro personas.

DIEZ CARACTERISTICAS TIPICAS

La investigación, que será presentada en los próximos días en la sede de la Fundación Bunge y Born, forma parte del “Proyecto Observatorio de Buenas Prácticas Nutricionales”, y fue dirigido por Sergio Britos, con la participación de las asistentes de investigación Ayelén Borg y Cecilia Simonetti.

“El estudio resalta diez características típicas de la mesa de los argentinos: excesos en nutrientes críticos, concentración y monotonía de la dieta, alto aporte de calorías de mínima calidad nutricional, bajo consumo y diversidad de hortalizas y frutas, altos consumos de harinas refinadas y azúcares, hidratación poco saludable y deficiencia de calcio por bajo consumo de leche”, adelantaron los autores.

El análisis encontró un déficit del 60 por ciento -promedio- en el consumo de hortalizas y frutas y del 40 por ciento en lácteos.

Por otra parte, determinó que hay un exceso del 100 por ciento en el consumo de carne vacuna y del 120 por ciento en el de azúcares y panificados.

“Como resultado, la calidad promedio de la dieta argentina es inferior a la mitad del estándar posible”, adelantaron los investigadores.

Por otra parte, se encontró que la dieta media de los argentinos se compone en un 60 por ciento de alimentos naturales o de muy bajo nivel de procesamiento, 20 por ciento de productos de nivel medio de procesamiento y otro tanto de productos muy procesados.

En esta línea, los autores encontraron que las prácticas poco saludables de la dieta típica argentina no tiene su principal origen en malas prácticas nutricionales por parte de la industria alimentaria, sino en los elevados consumos de pan, carne vacuna fresca, azúcar en infusiones y bebidas y sal agregada desde el salero. “Ninguno de tales productos es excesivamente elaborado por la industria”, afirmaron.

Por otra parte, aseguran que la composición de los alimentos industrializados mejoró entre 2012 y 2015, ya que se hallaron “reducciones de sodio en las categorías de fiambres, pastas frescas, quesos y aderezos y de azúcar en las de galletitas dulces, aguas saborizadas y yogures”.

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