20 de noviembre de 2015 13:13 PM
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Las dos miradas sobre el campo

Los pequeños y medianos productores remarcan que hay pérdida de rentabilidad. Daniel Scioli ha sido muy claro, lo dijo en Río Cuarto, y hay que reconocer que la caída de los precios internacionales y la suba de costos llevó a que en muchas circunstancias sea necesario que las políticas públicas garanticen rentabilidad a quien invierte […]

Los pequeños y medianos productores remarcan que hay pérdida de rentabilidad. Daniel Scioli ha sido muy claro, lo dijo en Río Cuarto, y hay que reconocer que la caída de los precios internacionales y la suba de costos llevó a que en muchas circunstancias sea necesario que las políticas públicas garanticen rentabilidad a quien invierte y produce. Eso se traduce en un programa integral. Por eso Daniel anunció la eliminación de retenciones al trigo, maíz, girasol, cebada; y en soja un recorte del 35 al 25%. Pero además vamos a trabajar fuerte para lograr más molienda, más expeller y más aceite de soja. Y para eso tomamos de Lavagna la idea de desgravar de Ganancias la adquisición de equipamiento o bienes de capital. Sumado a un banco de desarrollo para financiar esas inversiones.

En Río Cuarto y en la zona productiva en general es necesario apuntalar la industrialización del agro. Vamos a crear instrumentos para hacerlo y me parece que en el caso de Río Cuarto va a tener un rol central en la Argentina que viene. Pero además de agregar valor industrializando, que es un vector central que hay que seguir profundizando, en algunos casos hay que tratar de que el grano no viaje, que se transforme en leche, en carne de algún tipo. Pero por ahí los incentivos no están, por eso bajar retenciones, poner en funcionamiento un programa de inversión con financiamiento, va a generar las condiciones para trabajar en ese sentido. Después hay todo un programa con una serie de medidas muy ricas como duplicar la cantidad de hectáreas bajo riego, que pasarán de 2 a 4 millones de hectáreas.

El flete es hoy central y determina en muchos casos la rentabilidad o no. Y una producción que en el lugar es rentable, al tener que trasladarla en camión deja de serlo. Ahora, tenemos que trabajar en dos tiempos. Primero hay que identificar regiones y producciones más críticas e ir a compensar fletes. Ahora, si de por vida no arreglamos las otras variables para solucionar la ecuación, es casi como estar condenado a pagar alquiler de por vida. Por eso queremos que cuanto menos maíz viaje al puerto de Rosario, mejor. Porque el negocio para el que produce y el mayor impacto productivo y social es que ese grano se convierta en carne o en leche en el mismo lugar. De lo contrario la leche tiene que viajar en sentido inverso y es una doble ineficiencia. Pero además hay que sumar trenes y mejores rutas, como la autovía que una Villa Mercedes, Río Cuarto y Villa María.

Sigo muy de cerca todas las economías regionales del país y en particular aquellas que por allí no tienen gran relevancia nacional y explican mucho de la vida de los pueblos, como el caso del maní en la provincia de Córdoba. Por eso planteamos bajarle retenciones y aplicarle reintegros para generar condiciones para competir en el mundo. Y estamos trabajando no sólo en el interior de Córdoba con este ejemplo del maní, sino en todo el país, y obviamente no estamos en contra de todo lo que dicen los adversarios, pero me parece que la mirada de Daniel Scioli es a partir de un federalismo profundo que nace de conocer toda la República Argentina. Y por otro lado hay una mirada porteña del campo como la que expresa el candidato de Cambiemos.

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Néstor Roulet
Electo parlamentario del Mercosur por Cambiemos. Ex vicepte. CRA

Nuestra propuesta es destrabar todo lo que sea exportar y mejorar las relaciones con el mundo, donde hay mucho trabajo por hacer. Las retenciones hay que sacarlas rápidamente a todas las producciones salvo a la soja, que hay que ir gradualmente. Y eso por dos motivos, uno económico ya que las de soja representan el 4% de la recaudación, y otra para evitar la sojización. Lo que hizo este gobierno fue incentivar la soja a tal punto que de los 30 millones de hectáreas sembradas, 21 son de soja porque buscó esos 500 dólares por hectárea que le dejaba y ahí estuvo el problema. Y así, esta matriz productiva no es sustentable en el tiempo. Hay que sembrar más maíz, más trigo, y tienen que volver las vacas al campo. El resto de las retenciones representan sólo el 1% de la recaudación.

La industria viene planteando que si no se mejoran las cosas van a venir dos o tres años muy duros y eso es reflejo de que su pensamiento es que hay variables difíciles de modificar. Nosotros pensamos que se puede cambiar para que la agroindustria vuelva a aprovechar la gran potencialidad para dar trabajo, que es el fundamento de nuestra propuesta del hambre cero. Por eso valoro la mirada desarrollista de Mauricio Macri. Trabajamos desde hace dos años en la cadena agroindustrial y tenemos desarrollados trabajos de todos los sectores productivos del país. Y nos reunimos con ellos. Todo eso se lo presentamos en abril del año pasado a la Mesa de Enlace. Y ahí incluso está estudiado cómo desarmar la maraña de los ROE que inventó este Gobierno y complicó todo.

Hay cada vez más zonas inviables desde lo económico por el flete y a eso hay que sumarle que cuanto más lejos del puerto, los suelos son más inestables, más arenosos. Por eso hay que rotar sí o sí. Lo que no puede ser es que el flete de Río Cuarto se lleve el 40% del maíz. Por eso el tema ferroviario es clave, sin tocar la demanda de camiones, que se va a reemplazar con centros de transferencia. A su vez, cuando se concentren los granos en puntos estratégicos van a terminar alimentando el agregado de valor. Va a pasar acá, en Río Cuarto. Los granos no van a terminar en el puerto sino en la industria. Pero sin dudas, el tema del transporte y del flete es clave porque si aumentamos la producción reemplazando maíz por soja, vamos a sumar miles de camiones en la ruta y eso demanda más infraestructura. Y ahí el país tiene hoy un déficit importante.

Hace una semana me reuní con un empresario pyme que había logrado colocar sus quesos duros en Estados Unidos y desde hace dos años perdió ese mercado. Para colmo había comenzado a instalar la marca y su negocio crecía. Pero eso se perdió porque no lo dejaron exportar más. Y el Gobierno se encargó de castigar a los dos extremos de la cadena. En el tema lechería, por ejemplo, en Argentina se paga el queso más caro del mundo. Un sardo en Francia sale 7 euros y acá sale 9. Pero allá le pagan al productor 40 centavos de dólar y acá nos pagan 24 centavos. Así terminó haciendo concentración de riqueza. Lo que hay que hacer es vender bien, de buena calidad y beneficiar al consumidor y al productor y no como hoy que se castiga a los dos extremos.

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Fuente: Punto Digital

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