21 de noviembre de 2015 10:02 AM
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Menos magia y más trabajo duro para salir de la crisis

La ilusión de que a la Argentina la va a salvar una buena cosecha vuelve a estar presente en pleno siglo XXI. “Macri va a abrir los silo bolsas para que aparezcan los dólares”, dijo un periodista en uno de los tantos programas políticos de la TV que se emiten en horario nocturno. En el […]

La ilusión de que a la Argentina la va a salvar una buena cosecha vuelve a estar presente en pleno siglo XXI. “Macri va a abrir los silo bolsas para que aparezcan los dólares”, dijo un periodista en uno de los tantos programas políticos de la TV que se emiten en horario nocturno. En el imaginario de una parte de la opinión pública todavía se valora al campo como la actividad que motoriza al país. Sin embargo, la afirmación encierra el riesgo de creer que la feroz crisis que afecta al corazón productivo de la Argentina se puede solucionar mágicamente.

Quien resulte ganador del ballottage de mañana encontrará un Banco Central sin reservas y una economía en recesión, con precios distorsionados, inflación y costos en alza. Es una de las herencias que deja el kirchnerismo, que supo desperdiciar los mejores años de precios internacionales favorables para los productos que exporta la Argentina. Por ejemplo, los 80.000 millones de dólares que recaudó el Estado en 12 años por derechos de exportación pagados por el agro fueron dilapidados. Ni siquiera se usaron para construir rutas o reparar caminos rurales. Y menos aún para dar servicios de calidad a la población en educación, seguridad o salud.

Ya no está aquel escenario internacional tan favorable con una cotización de la soja en US$ 600 la tonelada en Chicago. La economía brasileña está parada y China bajó un cambio. El que asuma la presidencia el 10 de diciembre próximo deberá arremangarse y trabajar duro para recomponer la productividad. Para el campo se aproxima un cambio de clima, gane quien gane. La política de puertas cerradas al diálogo está llegando a su fin. Por supuesto, hay diferencias entre las propuestas del candidato del oficialismo, Daniel Scioli, y el de la oposición, Mauricio Macri. Sólo en las últimas semanas, tras el resultado de las elecciones primarias, el sciolismo se preocupó por ser enfático en prometer la eliminación de las retenciones al trigo y al maíz y la rebaja de diez puntos a las retenciones a la soja. Sí lo había hecho antes con los derechos de exportación para las economías regionales. Pero poco dijo sobre la intervención en los mercados, la presión impositiva o las distorsiones al comercio. Para el kirchnerismo duro, en el que Scioli logró respaldo, el campo sigue siendo parte de los “sectores concentrados de la economía”.

 

 

El programa de Cambiemos para el agro fue explícito mucho tiempo antes. Hay 13 puntos escritos en los que se propone eliminar los derechos de exportación a las economías regionales, el maíz y el trigo y la rebaja paulatina a la soja de cinco puntos porcentuales. También prometió la eliminación de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE), que quedarían como mero registro y no como mecanismo de regulación de cupos. Según cuentan los referentes de la Fundación Pensar y de GAPU Agro que integran Cambiemos, en caso de ganar Macri, además de las medidas que ordenen la macroeconomía habrá un fuerte trabajo con las provincias y los municipios para resolver los problemas que afectan a las cadenas productivas. Al mismo tiempo se constiuirán dos tipos de comités: los de crisis, para aquellos sectores con urgencias que la sola corrección de la macro no resuelven sus problemas, y los de oportunidades, para capturar las ventajas que surjan en el comercio internacional. “A mediados de enero comienza la cosecha de manzanas y peras en el Alto Valle, hay que hacer muchas cosas allá”, dice un referente de Cambiemos. Otra zona que prometen atender rápidamente es el NOA, castigada por el elevado costo de los fletes. “En cuatro años queremos que todos los comités sean de oportunidades, no de crisis”, añadió. Además, prometen una fuerte inserción internacional. “Desde el Ministerio de Agricultura trabajaremos con la Cancillería”, prometen. “Para nosotros la agroindustria es el motor del desarrollo, no una frase de campaña”, dijo el técnico, que, en su entusiasmo, no pudo evitar una frase de campaña.

En las entidades rurales ya están observando la nueva etapa con atención. El nuevo presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, opinó que se deben atrer inversiones a los lugares de origen de la producción. “Nosotros tenemos un rol gremial, pero también necesitamos generar negocios en nuestras regiones”, dijo. “Hoy están mal todos los sectores”, recordó. Para unos y otros la nueva etapa será desafiante

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Fuente: La Nacion

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