22 de noviembre de 2015 13:28 PM
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Advierten sobre la recuperación del agro con el nuevo gobierno

El economista jefe de la Fundación Meditárrea-IERAL, Juan Manuel Garzón, sostiene que hará falta un liderazgo fuerte en la nueva etapa política que se abre en la Argentina, además de consistencia técnica en las medidas. Dice que el objetivo es recuperar al agro, que cree que está llamado a liderar el crecimiento y desarrollo de la Argentina

Una serie de cambios pueden hacer regresar al sector agropecuario al sendero del crecimiento. La agenda incluye desde cuestiones básicas, cómo la recuperación de la estabilidad macroeconómica o la consistencia entre la evolución de los precios y del tipo de cambio, hasta reformas y políticas más sofisticadas y específicas en áreas determinadas.

El objetivo de todas las intervenciones debería ser potenciar las ventajas productivas que tiene el sector y atenuar sus desventajas, las que son fundamentalmente de localización. Todos los países con los que competimos tienen inflación baja, economías estables, promueven la exportación y generan condiciones para que exista financiamiento de mediano y largo plazos, insumos claves para la planificación, la incorporación de tecnología, el desarrollo de productos o el desembarco a nuevos mercados.

 
Por el contrario, los productores locales han enfrentado una economía muy volátil, impuestos que gravan la exportación, cambios de reglas de juego y enormes problemas para financiar sus procesos de crecimiento. Los desequilibrios macroeconómicos y la voracidad fiscal han ahogado al sector.

 

Entre el 2001 y el 2015 los precios de la economía se han multiplicado en promedio casi por 13, mientras que el precio del dólar sólo por 9,5. Este desfasaje penaliza directamente al sector agropecuario y las economías regionales, cuyas ventas se ajustan por valor dólar mientras que sus costos por nivel general de precios.

 

Por su parte, los derechos de exportación han representado entre el 6% y el 10% de la recaudación del Gobierno Nacional en los últimos años, una enorme transferencia de recursos desde la producción hacia el fisco.

 

El desajuste entre precios y tipo de cambio, los impuestos a la exportación y todo tipo de restricción a la decisión de vender al mundo deben ser revisados y eliminados.
A diferencia de los grandes avances que han dado países como Chile, Nueva Zelanda o Australia, Argentina no ha hecho prácticamente nuevos socios comerciales y los pasos que ha dado en este sentido han sido en dirección a países tan inestables como el nuestro, caso Venezuela o Rusia.
En los mercados de energía y de infraestructura, los limitantes de oferta son claramente visibles. Regiones amplias que no cuentan con acceso a redes de energía, rutas angostas y excedidas de carga, puertos sin prestaciones para cargas de gran escala, son todas restricciones que enfrenta el sector para producir y trasladar sus productos a costos internacionales.
Las economías extra-pampeanas y las producciones regionales están lejos de los puertos y éstos últimos, a su vez, lejos de los mercados más dinámicos (actualmente en el sudeste del Asia). La inflación de los últimos años ha neutralizado la ventaja de quienes están cerca de Rosario y potenciado la desventaja de quienes están lejos de Buenos Aires.
Como referencia, un viaje de 320 kilómetros en camión granelero cuesta hoy cerca de 20 dólares la tonelada tanto en Brasil como en Estados Unidos, mientras que en Argentina está superando los 35 dólares. Hay una brecha de más del 70% en uno de los costos claves para el sector agropecuario y todos los exportadores de Argentina.
Llevar adelante con éxito una agenda como la planteada requerirá de mucho liderazgo político y consistencia técnica. Pero el premio de lograrlo es muy importante. Se trata de recuperar al sector que está llamado a liderar el proceso de crecimiento y desarrollo económico del país.

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Fuente: Clarin

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