25 de noviembre de 2015 16:21 PM
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Cerdos con chips y conexión inalámbrica

Un grupo de jóvenes emprendedores incubados en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) desarrolló e implementó con éxito el primer alimentador automático para cerdas en una granja de Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Este sistema innovador, desarrollado en la Argentina, integra sensores electrónicos y caravanas con chips para conducir a […]

Un grupo de jóvenes emprendedores incubados en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) desarrolló e implementó con éxito el primer alimentador automático para cerdas en una granja de Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Este sistema innovador, desarrollado en la Argentina, integra sensores electrónicos y caravanas con chips para conducir a los animales por módulos de alimentación, con mayor eficiencia productiva y menos costos económicos.

“Si bien la industria porcina está creciendo mucho en nuestro país, notamos que el nivel de tecnología presentaba limitaciones en la eficiencia de la alimentación, que representa entre el 70 y el 80% del costo de una granja”, explicó Leonel Rae, estudiante de Agronomía y uno de los impulsores del emprendimiento junto al economista Franco Amorosi.

En marzo de 2013, este diagnóstico los llevó a investigar el desarrollo de tecnologías que permitan asegurar un control eficaz sobre las raciones de alimento de las cerdas en gestación, con menos márgenes de error y desperdicios y a encontrar alternativas a los sistemas de confinamiento en jaulas, que también presentarían inconvenientes para la productividad de los animales.

“La tecnología desarrollada consiste en un el diseño de un alimentador automático, con puertas de entrada y de salida (similar a una manga), provista de un lector que puede individualizar a las cerdas a partir de un chip colocado en sus orejas, como caravanas. Una vez reconocido el animal, el sistema raciona el alimento correspondiente a ese día, previamente determinada por veterinarios o nutricionistas. Transcurrido un tiempo, la cerda termina de comer, y vuelve al grupo”, detalló Rae.

“Este sistema de alojamiento en grupo ayuda a disminuir el estrés del animal que, a diferencia de lo que sucede en los modelos de confinamiento, puede caminar y manifestar su instinto gregario de sociabilización, con mejoras en la productividad. Se adapta muy fácil a los criaderos existentes, incluso a los que ya tienen jaulas y estén pensando en ampliar”, agregó.

La terminal se controla con un software desde cualquier computadora, que permite determinar la ración diaria correspondiente a cada animal, observar las curvas de consumo y ajustarlas de forma individual. Con WI-FI en el criadero, es posible gestionar de manera remota y observar qué está pasando en cada momento.

Los emprendedores lograron instalar en 2014 el primer alimentador en una granja de Arrecifes, que cuenta con un sistema de ciclo completo con 800 madres en producción y más de 15.000 capones en engorde.

“A partir de las pruebas en condiciones reales y el feedback de los usuarios, pudimos entender y mejor las necesidades y realizar una serie de mejoras que culminaron en un producto que ya está en condiciones para su comercialización a escala. Principalmente se mejoró el diseño privilegiando sencillez y robustez, incorporando materiales más resistentes y componentes electrónicos que facilitan el manejo”, explico Amorosi.

El producto fue lanzado en la última edición de la exposición Fericerdo, realizada durante 2015 en Marcos Juárez.

Fuente: Agrodigital

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