26 de noviembre de 2015 05:34 AM
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El corredor de Cereales

Dentro de la cadena comercial, el Corredor es un actor fundamental en las operaciones registradas en el cumplimiento de las normativas vigentes. Sus principales funciones son: brindar informaci贸n del mercado, asesorar sobre estrategias comerciales y alternativas de negociaci贸n, registrar contratos de compraventa, hacer seguimiento de la entrega de mercader铆a y su facturaci贸n y env铆o de […]

Dentro de la cadena comercial, el Corredor es un actor fundamental en las operaciones registradas en el cumplimiento de las normativas vigentes. Sus principales funciones son: brindar informaci贸n del mercado, asesorar sobre estrategias comerciales y alternativas de negociaci贸n, registrar contratos de compraventa, hacer seguimiento de la entrega de mercader铆a y su facturaci贸n y env铆o de muestras para an谩lisis de calidad.
Nunca detenta la propiedad de la mercader铆a y la retribuci贸n que recibe es una comisi贸n variable, siendo 茅ste es el 煤nico inter茅s que tiene en la compraventa.


Su operatoria se desarrolla en los mercados, f铆sicos y de futuros, vinculando una oferta atomizada con una demanda concentrada, facilitando la transparente formaci贸n de precios. Las empresas corredoras son sumamente competitivas dentro de regulaciones que permiten la institucionalizaci贸n y transparencia de las operaciones. Su actividad genera importantes beneficios tanto para el sector agropecuario como para el fisco nacional.


Las firmas est谩n constituidas como sociedades comerciales y deben estar inscriptas en AFIP, Minagri, CNV y dem谩s organismos que regulan su actividad.


n El C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n – Ley 26.994
Celebramos la sanci贸n del C贸digo Civil y Comercial unificado que contempla al Corredor y, entre ellos, al de cereales, actualiza el viejo C贸digo e introduce una visi贸n moderna del contrato de corretaje.


Resulta casi una reivindicaci贸n hist贸rica y reconocimiento al Auxiliar del Comercio que tanto hizo y hace por la transparencia y el funcionamiento de los mercados granarios. Lo saca del ostracismo jur铆dico y le da las garant铆as del reconocimiento de los derechos elementales que hacen a su actividad.


As铆 se habilitan actividades vedadas en el antiguo r茅gimen, como:


n La profesionalidad del corretaje y la necesidad de asentar el concepto de ?actividad profesional? en lugar del ?corredor-profesional universitario?.


n La posibilidad de que el corredor sea una persona humana o jur铆dica, zanj谩ndose la vetusta visi贸n personal.

 

n La posibilidad de garantizar el negocio y representar a una de las partes en 茅l.
Desde esa perspectiva, no compartimos el criterio sostenido por cierto sector doctrinario que en la ant铆tesis identificaba al corretaje profesional con el corredor como profesional universitario. En el disenso, mantenemos con el C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n, que:


n La no exigencia de un t铆tulo universitario como requisito para la matriculaci贸n no colisiona con ninguna ley, doctrina o jurisprudencia, sino que queda habilitada en los principios de derecho inalterables, como: ley posterior deroga a ley anterior, es facultad del legislador reglamentar las actividades comerciales, el ejercicio de una facultad propia no constituye como il铆cito ning煤n acto. La no exigencia de un t铆tulo universitario no importa a la existencia de una actividad profesional como la normal y habitual del agente.


n El sistema no es incongruente en tanto recepta al corredor no matriculado; sus derechos no pueden merecer cortapisa alguna, sobre todo cuando ella viene del desconocimiento arbitrario de su actividad, pues se est谩 considerando al agente de intermediaci贸n entre la oferta y demanda de productos agropecuarios la principal actividad de nuestro pa铆s.


n Con ese desconocimiento viene la cr铆tica de denostar la vieja figura del ?auxiliar de comercio? y pretender que los corredores inmobiliarios queden como los profesionales con t铆tulo universitario respecto de los que no cabe establecer otro tipo de remuneraci贸n sino honorarios, en detrimento de la comisi贸n que perciben sus pares en la comercializaci贸n de productos agropecuarios.

 


Por la superaci贸n de una antinomia que no favorece ni la actividad comercial ni la cl谩usula comercial, es de festejar el nuevo C贸digo Civil y Comercial de la Naci贸n y la reincorporaci贸n del Corredor al lugar del que nunca debi贸 haber sido excluido.
Quedar谩 mucho camino por recorrer en torno a su definitiva inserci贸n, venciendo incluso la inercia burocr谩tica de resistir cambios y aceptar la prevalencia de la reglamentaci贸n, frente a normas de menor jerarqu铆a y contradictorias.


A los Centros de Corredores de Cereales del pa铆s, Corredores de Cereales en particular, Bolsas y Mercados en los que participa, les queda el desaf铆o del asentamiento de esta normativa, instando incluso la derogaci贸n o declaraci贸n de ilegitimidad de la normativa que se le oponga
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Fuente: El Cronista Comercial

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