28 de noviembre de 2015 12:41 PM
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La burocracia revanchista está próxima a ser demolida

Eladio “Titi” Cerino, responsable de Gaviglio Comercial en San Francisco, además de acopiar granos y vender insumos hace las veces de psicológo en los cambiantes estados de animo de los productores. “Después de las elecciones del domingo están como locos, despliegan una actividad frenética como si fueran hormigas a las que se les acaba de […]

Eladio “Titi” Cerino, responsable de Gaviglio Comercial en San Francisco, además de acopiar granos y vender insumos hace las veces de psicológo en los cambiantes estados de animo de los productores. “Después de las elecciones del domingo están como locos, despliegan una actividad frenética como si fueran hormigas a las que se les acaba de patear el hormiguero”, resumía.

La escena se repite en el resto del interior. El triunfo de Mauricio Macri despertó expectativas sobre el rol que puede llegar a desempeñar la producción de alimentos, fibras y energías verdes en el desarrollo del país.

Las causas de esta onda positiva no se encuentran sólo en las promesas de campaña resumidas en el plan de trece puntos que presentó Pro para el agro. Hay cuestiones menos evidentes pero quizás más profundas para abonar la idea de que se viene un cambio de proporciones.

 

Vale consignar que después de una seguidilla de siete presidentes abogados desde que volvió la democracia -Alfonsín, Menem, De la Rúa, Rodríguez Saá, Duhalde y Néstor y Cristina Kirchne- se elige a un ingeniero. Por primera vez en la historia. En lo que ya parecía una tradición argentina, esta ruptura no deja de ser una buena noticia para las actividades productivas si se considera que un ingeniero conoce mejor de procesos y fue entrenado para mejorarlos. Mientras los abogados tienen la gimnasia de litigar y llegar a acuerdos, los ingenieros construyen y producen. Además fueron entrenados para trabajar con información válida, no para ocultarla.

La segunda cuestión que fue atentamente escuchada por el campo fue el llamado a la fuerza emprendedora que tienen los argentinos efectuada por Mauricio Macri a pocas horas de consagrarse como ganador del ballottage. Apeló a la figura de los inmigrantes que llegaron al país sin saber con lo que se iban a encontrar.

 

Nada más efectivo como para empezar a liberar esas fuerzas creativas que remover la montaña burocrática que se fue construyendo durante estos años y que oprime a los productores.

En el comercio de granos, por ejemplo, “vender, facturar y cobrar un camión de cereal se convirtió en una de las cosas más difíciles, caras, engorrosas y plagadas de arbitrariedades estatales e incluso privadas que alguien se pueda imaginar”, confiesa un operador de granos que prefiere el anonimato. El productor antes de estar capacitado para realizar una buena siembra debe ocupar su tiempo en informar en tiempo real todas las exigencias que se les pueden ocurrir a los funcionarios de la AFIP, agencias de recaudación provinciales involucradas, Bolsa de Cereales y los compradores. Si alguno de los participantes considera que hay algún error o requisito burocrático faltante, instantáneamente se paraliza el proceso de facturación y cobro de la mercadería en cuestión.

 

Sólo una compleja estructura administrativa, y no precisamente de los productores, puede suministrar información a una casi infinita lista de rubros online. La burocracia les genera un estrés cotidiano por el temor a recibir castigos de no cumplir los plazos de vencimiento. La resolución AFIP 2750 en el que se declara la capacidad productiva y la resolución AFIP 3342 en la que se van declarando stocks a lo largo del año es un absurdo y sólo se explica en la creencia que los productores ejercen una actividad tan ílicita como el narcotrafico. Lo que se almacena y circula, vale aclarlo, es trigo o cualquier otro grano, no son sustancias peligrosas.

 

En tanto, el Registro Fiscal de Operadores de Granos implantó una dictadura fiscal en la que sólo pueden vender granos aquellas personas físicas o jurídicas autorizadas por la AFIP. ¿Tiene la AFIP un derecho legítimo en coartar el derecho al comercio sin juicio previo? La experiencia indica que se tarda un año en que a la AFIP otorgue el visto bueno a una empresa nueva en el registro. Este plazo no se corresponde con la inmediatez que tiene el organismo para dar de baja del registro a quien incurra en algún error o infracción fiscal. Sin explicación previa, una empresa se puede encontrar fuera del registro impedida de vender sus granos.

 

Esta construcción burocrática es fruto del revanchismo del Gobierno. Agobió a los productores por la sospecha permanente y por convertirlos en hiperinformadores. En el momento que estas lacras comiencen a levantarse, la fuerza emprendedora comenzará a fluir.

 

 

Trigo

-77%

retraso en las compras

Los exportadores compraron 514.800 t de trigo nuevo contra 2.304.800 t compradas al 18/11/2014

 

 

La frase

David Hughes

Presidente argentrigo

“La cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Tracciona, no empuja.”

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Fuente: La NAcion

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