28 de noviembre de 2015 02:54 AM
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Preámbulo

Estamos a menos de un año de celebrar el próximo Congreso Mundial de la Carne en Punta del Este. En efecto, el 8 y 9 de noviembre de 2016 tendrá lugar por primera en vez en Uruguay el principal encuentro internacional del sector cárnico. En el año 2012 en París fue aceptada por unanimidad la […]

Estamos a menos de un año de celebrar el próximo Congreso Mundial de la Carne en Punta del Este. En efecto, el 8 y 9 de noviembre de 2016 tendrá lugar por primera en vez en Uruguay el principal encuentro internacional del sector cárnico. En el año 2012 en París fue aceptada por unanimidad la nominación de Uruguay como organizador del congreso en la asamblea de la Oficina Permanente Internacional de la Carne (OPIC).

 

Varias son las preguntas que podríamos hacernos al respecto: ¿qué es la OPIC?, ¿qué relevancia tiene en el concierto mundial?, ¿cuál es su estrategia?, ¿por qué Uruguay fue aceptado en su nominación?, ¿cómo nos ven desde otras partes del mundo? Intentaremos ir despejando estás inquietudes a lo largo de la presente columna y de las futuras columnas en que nos adentraremos en las temáticas a tratar en el programa del Congreso Mundial de la Carne.

 

La OPIC es un organismo de alcance internacional que está conformado por más de cien miembros. Entre los miembros se encuentran gremiales agropecuarias, instituciones de promoción, distribuidores, gobiernos y minoristas entre otros. Sus miembros representan a más del 75% de la producción de carne en el mundo. En Uruguay son miembros de la OPIC la Asociación Rural del Uruguay y el Instituto Nacional de Carnes. Dentro de sus fines fundacionales se encuentran el permanente intercambio de experiencias, el fomento de políticas con base científica y la prédica por un comercio libre y justo.

 

Desde el 2010 la OPIC se propuso desarrollar una estrategia de involucramiento con las organizaciones donde se discuten y propician medidas y políticas que pueden incidir sobre los sistemas de producción y el comercio internacional de la carne. Es así que viene trabajando en el seno de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) luego de la publicación La larga sombra del ganado, donde el dedo acusador por la emisión de gases efecto invernadero se cernió sobre la ganadería, especialmente la extensiva. Desde el año de la publicación en el 2006 a la fecha no sólo se ha ajustado a la baja la incidencia de la ganadería en la emisión de los gases efecto invernadero, sino que además se han puesto en perspectiva las múltiples variables que inciden en la sostenibilidad de los sistemas de producción. Aspectos como la biodiversidad, la conservación de suelos, el uso del agua y la captura del dióxido de carbono por las pasturas han cobrado una relevancia semejante a la emisión de los gases efecto invernadero.

 

En la discusión de las normas que afectan el bienestar animal, la OPIC se ha sabido integrar al trabajo conjunto de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Internacional de Normalización (ISO). En primera instancia la discusión amenazó centrarse en la imposición de formas de producción intensivas. Actualmente las normas en revisión plantean que cada sistema de producción sea capaz de demostrar cómo integra en la gestión predial el manejo de las cinco libertades de los animales (libre de hambre y sed, libre de incomodidad, libre de dolor, libre para expresar un comportamiento normal y libre de miedo).

 

En este mismo sentido y en lo que refiere al reciente informe de los efectos del consumo de carne vacuna sobre la ocurrencia de cáncer, la OPIC ha difundido la posición del sector cárnico mundial, centrándose en los beneficios y ofreciendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) trabajar en conjunto, de forma de asegurar el empleo de metodologías adecuadas que permitan determinar si existen relaciones de causa-efecto.

 

Podríamos citar otras experiencias con base en la misma línea estratégica: trascender lo meramente enunciativo y ser parte de los ámbitos cuyas decisiones o posturas puedan afectar al sector cárnico mundial.

 

Uruguay a través del INAC ha acompañado y protagonizado esta estrategia junto a los demás miembros de la OPIC. El congreso del año que viene en Punta del Este encuentra a Uruguay como protagonista de los tiempos actuales, reconocido por su labor e historia, y preparado para liderar las discusiones que seguramente pauten la agenda de los próximos años. Esto a cuenta de cómo nos ven y las razones por las que aceptaron nuestra nominación. Todo a manera de preámbulo.

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Fuente: Observa

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