28 de noviembre de 2015 17:34 PM
Imprimir

Lo que queda de una gran naci贸n

Un cambio de gobierno, una rutina, en Argentina siempre parece una tragedia; ahora, Macri baila con la m谩s fea

Mauricio Macri, un hombre salido del coraz贸n de la oligarqu铆a porte帽a, tiene ante s铆 trabajos tan pesados como los de S铆sifo, aquel rey de la antigua Corinto que debi贸 empujar una y otra vez una piedra hacia la cima de una monta帽a.

Las tareas pesadas parecen asunto de familia. Su padre, Franco Macri, fue un emigrante pobre que arrib贸 a Am茅rica del Sur desde Italia en busca de una oportunidad y se convirti贸 en magnate. Mauricio sigui贸 la estela empresarial por algunos a帽os, en 1991 padeci贸 un secuestro por dinero, presidi贸 al club Boca Juniors entre 1995 y 2007 y fue jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires a partir de 2007. Cre贸 un partido nuevo, entre conservador y liberal, desafi贸 el bonapartismo de los Kirchner, derrot贸 en balotaje a su delf铆n, Daniel Scioli, y asumir谩 la Presidencia el pr贸ximo 10 de diciembre. Toda una haza帽a, pero falta la mayor: tirar de ese carro empantanado que se llama Argentina, una naci贸n bella y exasperante.

El pa铆s parece partido en dos bandos, y los dos anuncian que el apocalipsis est谩 a la vuelta de la esquina. El enfrentamiento ha sido tan encarnizado que, si no baja su intensidad, a la larga pondr谩 en riesgo el sistema. Lo que deber铆a ser una rutina 鈥搖n cambio de gobierno鈥, en Argentina siempre parece una tragedia. La pol铆tica all铆, m谩s que una competencia liberal, semeja una sucesi贸n de guerras de exterminio. En general un partido predominante por 70 a帽os, el justicialismo o peronismo, que seg煤n la ocasi贸n adopta configuraciones de izquierda, centro o derecha, ha enfrentado a desafiantes m谩s o menos amorfos, incluidos el golpismo militar. El poder se alcanzaba luego de destruir por completo al rival, se festejaba sobre las ruinas y otra vez a empezar, con 谩nimo mesi谩nico y prepotente.

驴Macri sabr谩 superar las tendencias autoritarias de propios y extra帽os, la corrupci贸n a la carta, las instituciones desquiciadas, los enquistos mafiosos, una econom铆a catat贸nica y en retroceso desde 2012, el aislamiento y la escasa credibilidad del pa铆s en el escenario mundial? No son males atribuibles solo a la era Kirchner, que se inici贸 hace 12 a帽os. La tradici贸n democr谩tica argentina no es muy larga ni est谩 bien asentada. Pero tanto N茅stor Kirchner como su esposa y sucesora, Cristina Fern谩ndez, llevaron los abusos y la demagogia hasta muy lejos y basaron su poder en dividir y confrontar, como Juan Domingo Per贸n hizo en sus dos primeras presidencias (1946-1955).

Entre fines del siglo XIX y principios del XX Argentina fue una naci贸n rica, con un ingreso per c谩pita equiparable al de los ciudadanos alemanes o belgas, y recibi贸 legiones de inmigrantes. En la primera mitad del siglo XX, la econom铆a argentina ten铆a m谩s o menos el tama帽o de la de Brasil 鈥搖n pa铆s mucho mayor y m谩s poblado鈥, en tanto ahora es cinco veces m谩s peque帽a. No es que Argentina no avance; es que los dem谩s, incluso vecinos como Chile, marchan m谩s deprisa. Y no es que los otros no tengan problemas; es que Argentina peri贸dicamente se mete en l铆os colosales que la tiran abajo.

Los nacionalismos econ贸micos frustraron la integraci贸n regional, desde la Alalc y la Aladi al Mercosur, que se cre贸 a imagen y semejanza de la Uni贸n Europea y se ha convertido en poco m谩s que un almac茅n de barrio. Argentina adem谩s padece un sentido de grandeza, de “destino manifiesto”, que la han llevado a toda suerte de experimentos devastadores. Como anunci贸 Julio A. Roca al asumir su primera Presidencia, en 1880: “Somos la traza de una gran naci贸n, destinada a ejercer una poderosa influencia en la civilizaci贸n de la Am茅rica y el mundo”. Un siglo despu茅s, Jorge Luis Borges observ贸: “El esnobismo es la m谩s aut茅ntica de las pasiones argentinas”.

Macri deber谩 lidiar con demasiadas sustancias explosivas: liberar el tipo de cambio (mantener el control es mucho m谩s caro y recesivo); realizar un severo ajuste fiscal (Cristina K deja tras s铆 un gran agujero); renegociar por completo el acuerdo Mercosur con Brasil, pues el bloque colaps贸; resolver si est谩 dispuesto a integrarse con la Uni贸n Europea; estimular la inversi贸n y la credibilidad; convivir con el baile de revanchismo contra la administraci贸n anterior, una historia que Argentina repite d茅cada tras d茅cada; reunir mayor铆as en un Congreso fragmentado, donde el kirchnerismo tendr谩 a煤n mucho poder.

Hasta ahora nadie ha logrado sobrevivir mucho tiempo contra el peronismo, como aprendieron desde Arturo Illia a Fernando de la R煤a. Pero Macri no ser谩 un l铆der necesariamente d茅bil. Los gobernantes con liderazgo pueden construirse tambi茅n desde la Casa Rosada, como lo demostr贸 N茅stor Kirchner, quien inici贸 un ciclo tras haber obtenido en las elecciones de abril de 2003 apenas el 22% de los votos.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Observa

Publicidad