30 de noviembre de 2015 02:46 AM
Imprimir

La construcción espera que el campo abra la billetera

La noticia del cambio de gobierno el 10 de diciembre renovó las expectativas de un sector que si bien no venía tan golpeado, ya no mostraba los números récords de años atrás. Constructores de viviendas e inmobiliarias se entusiasman con que luego de unos años...

La noticia del cambio de gobierno el 10 de diciembre renovó las expectativas de un sector que si bien no venía tan golpeado, ya no mostraba los números récords de años atrás. Constructores de viviendas e inmobiliarias se entusiasman con que luego de unos años de ausencia, y merced al guiño del gobierno electo, los chacareros recuperen su producción y vuelvan a invertir en ladrillo.

Las propias entidades agropecuarias estimaron en u$s8.800 M en granos que hoy retienen los productores. Y una buena tajada está guardada en la región, por eso es que los hombres del ladrillo local se frotan las manos a la espera de los verdes. “Después de varios años con fuerte inversión, en los últimos dos o tres el campo empezó a sufrir la baja rentabilidad y altos impuestos, y reaccionó achicando al mínimo la presencia en el sector”, indicó Marcelo Passardi, titular de la Asociación Empresarios de la Vivienda (AEV).

De hecho en el último tiempo nichos asociados como el de los emprendimientos hoteleros se vieron frenados por este motivo, tal el caso de los Howard Johnson de Venado Tuerto y Rufino. Pero un cambio en las reglas de juego podría volver a darle a la construcción el impulso que anda necesitando. “Este fue un año típico de elecciones, en el que si bien hubo movimiento, muchos proyectos se mantuvieron en stand by. Con el panorama más aclarado, el 2016 se presenta como un año con muchas expectativas”, explicó a punto biz.

José Ellena, titular de Cadeiros, hizo un balance similar. “Este año fue bueno pero no de los mejores. Los alquileres y algunas construcciones de pozo sostuvieron la actividad. Pero para 2016 las expectativas son superadoras”, dijo y agregó que al desembolso del campo, se suma el empuje que podría otorgar la liberalización del cepo y a la siempre presente consideración del ladrillo como un refugio seguro.

“Un departamento de una habitación por el centro conservó su valor en dólares, manteniéndose desde hace un tiempo en u$s70 mil u u$s80 mil, y se estima que en el corto plazo seguirá por esos valores atractivos para quienes tengan excedentes”, apuntó.

¿Y que pasaría con una devaluación? Marcelo Gustafsson, de Ceir, dio su visión al respecto, diferenciando según nuevos o usados: “Si la devaluación es grande, produciría un cimbronazo en toda la economía, incluido el mercado inmobiliario. Puede llegar a causar un tiempo de espera a ver cómo se reacomoda el mercado. El usado, que todavía se maneja en dólares, podría achicarse un poco y ajustarse a nuevos valores a la baja. Respecto a la construcción o inmuebles a estrenar que ya vienen pesificados, podría traer un beneficio, porque aquel que tenía una cantidad ahorrada de dólares, y ve que con esa plata puede comprar más metros cuadrados en pesos, se volcaría al mercado, sobre todo si se pagan las cuotas”, indicó.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente:

Publicidad