30 de noviembre de 2015 10:48 AM
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Frutilla: “Las pérdidas de rendimiento este año fueron las mayores de la última década

Así lo determinó el especialista Daniel Kirschbaum de acuerdo a información disponible en el INTA Famaillá

El técnico hizo un balance sobre el desenvolvimiento del cultivo a lo largo de la campaña 2015 en la provincia de Tucumán, explicando lo sucedido en cada mes de la campaña. “El clima reinante en los meses claves estuvo lejos de ser favorable para el normal cumplimiento de las etapas del cultivo. La plantación se realizó con un retraso de hasta un mes debido a las abundantes lluvias de comienzos del otoño, que saturaron los suelos e impidieron su correcta preparación y las tareas previas a la plantación. Este desfasaje respecto a las fechas recomendadas influyó en la curva de cosecha, lo que trajo como primera consecuencia que la producción de mayo y junio -meses de mayores precios- sea escasa, con caídas del 87% y 60% comparada con los mismos meses del 2014. En este período el productor, por falta de fruta, no pudo aprovechar una ventana de precios muy importante en la que, generalmente, Tucumán no tiene competencia en el país”.

 

Sin embargo, “la ausencia de heladas y temperaturas bajas para la época en la zona núcleo -Lules y otras localidades del Pedemonte tucumano- permitió que la cosecha mejore en julio, mes en el cual los resultados fueron muy buenos con un 35% más de fruta que en el 2014. Pero, esta inercia que logró la cosecha se interrumpió en agosto, nuevamente, por las precipitaciones que diezmaron las cosechas. Mucha fruta fue desechada, una parte fue a industria por pérdida de calidad comercial y otro tanto se destinó al mercado como fruta fresca”, indicó.

 

Con respecto a la comercialización, Kirschbaum señaló que la información de la Unidad Integrada INTA-Mercado Central de Buenos Aires plantea que en el mes de agosto de 2015 ingresaron 386.000 kg de frutilla tucumana a ese mercado contra 730.300 kg para el mismo mes en el 2014, lo que significó una disminución del 47%. “Esto se correlaciona con los registros de los ensayos de INTA Famaillá donde el descarte de fruta fue de 2 a 5 veces mayor en agosto de 2015 que en el mismo mes del 2014, siendo las podredumbres de frutos producidas por hongos, principalmente Botrytis, la causa principal del descarte”, aclaró.

 

Un factor clave, sin duda, fueron las lluvias. Según el Servicio de Agrometeorología de INTA Famaillá, en agosto de 2015 cayeron 81 mm de lluvia contra 6 mm del 2014, es decir, 13 veces más. Las causas y consecuencias están a la vista.

 

Avanzando en el desarrollo de la campaña, el especialista dijo que en septiembre las condiciones climáticas fueron más normales, pero en octubre las temperaturas máximas, mínimas y medias estuvieron unos 4 a 5ºC por debajo de las registradas el año pasado, “conteniendo” de alguna manera el golpe de producción típico de estos meses.

 

Ya en noviembre, algunos productores continúan cosechando pero limitados por las características climáticas típicas de este mes en el que alternan altas temperaturas, fuerte insolación, tormentas y granizo. “La fruta califica en bajo porcentaje para el mercado fresco (<30%), repartiéndose el resto entre fruta para industria y fruta desechada”, planteó Kirschbaum.

 

A modo de balance general, explicó que “para dimensionar las consecuencias de las condiciones ambientales, se estima que el promedio de las pérdidas de rendimiento (fruta malograda) en la presente campaña estaría en el rango de los 10.000 a 15.000 kg/ha. Es decir que gran parte de la fruta cosechada durante esta campaña, a causa de la pérdida de calidad, estuvo destinada a industria, lo que implica que el precio que recibe el productor es muy inferior al que recibe por la fruta que va a mercado”.

Daniel Kirschbaum

Frutihorticultura

INTA EEA Famaillá

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Fuente: INTA

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