5 de diciembre de 2015 02:51 AM
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El planeta se calienta y el agro tiene mucho por hacer

Mientras se intentan llenar los casilleros que faltan en el nuevo equipo del Ministerio de Agricultura y hay expectativas sobre las medidas que adopte Mauricio Macri a partir del jueves próximo, en París se están discutiendo cuestiones que tendrán impacto sobre la producción en la próxima década. Se trata de la Convención Marco de Naciones […]

Mientras se intentan llenar los casilleros que faltan en el nuevo equipo del Ministerio de Agricultura y hay expectativas sobre las medidas que adopte Mauricio Macri a partir del jueves próximo, en París se están discutiendo cuestiones que tendrán impacto sobre la producción en la próxima década.

Se trata de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), que reúne a representantes gubernamentales de 195 países que intentarán cerrar un acuerdo para enfrentar el cambio climático.

Desde el punto de vista de la producción agropecuaria argentina la cumbre es relevante ya que el 49% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales. El resto provienen de energía (43%), residuos (5%) y procesos industriales (3%).

 

La Argentina, que ocupa el puesto 21 en el ranking mundial de emisiones globales, contribuye con el 0,88%, según recordó la Fundación Vida Silvestre (FVS), se comprometió a una reducción de 15% en 2030, con la posibilidad de llegar a 30% “condicionado al financiamiento internacional”, informó la FVS.

Uno de los riesgos que se plantean para la producción argentina es que a partir de la COP21 se “adopten obligaciones de reducciones sectoriales”, explica Nelson Illescas, integrante de la Fundación del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (Inai).

 

Como parte del sector privado, el INAI presentó propuestas a Cancillería, Agricultura y Ambiente para llevar a la cumbre de París. “Tuvieron buena recepción en el sector público y en los equipos técnicos de los partidos”, señala Illescas. Entre otros puntos, se propuso el aumento de la generación de energía renovable, el fomento de combustibles alternativos, la rotación de cultivos, la aplicación de fijadores biológicos de nitrógeno, un mejor control de fertilizantes y la mejora del plan ferroviario.

La presidenta de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), María Beatriz “Pilu” Giraudo, participa en los foros que se realizan en París. “Queremos mostrar cómo la agricultura puede ser una herramienta crucial para la mitigación del cambio climático, así como el cuidado de suelos para seguridad alimentaria y energética. Esto se logra por la disminución de emisiones por menor uso de combustible fósil y por secuestro de carbono en el suelo”, explica.

 

Aapresid integra la red global de agricultura de conservación (GCAN en sus siglas en inglés) que comprende las Buenas Prácticas Agrícolas y el sistema de siembra directa, que alcanza entre 150 y 160 millones de hectáreas.

 

Esta red le entregó un documento al gobierno francés que promueve la iniciativa 4×1000 que promueve el cuidado de los suelos y sostiene que la seguridad alimentaria y la lucha y adaptación contra el cambio climático son complementarios, “donde la agricultura aporta soluciones”, añade la presidenta de Aapresid. Es decir, lejos de quienes pretende colocar a la agricultura y la ganadería modernas en el banquillo de los acusados.

 

Hay nuevos desafíos y metas por cumplir. Illescas, por ejemplo, observa que en el caso de la agricultura se han modificado las metodologías para medir la emisión de gases. Con la siembra directa no se ha dimensionado correctamente su impacto en la mitigación del cambio climático (menor uso de combustibles fósiles, por ejemplo).

 

Pilu Giraudo, por su parte, señala que entre otras deficiencias de los criterios para medir la emisión de gases está la falta de diferenciación entre los sistemas ganaderos pastoriles y los estabulados. Precisamente para la ganadería será crucial también el resultado de la COP21, ya que representa poco más del 20% de las emisiones argentinas . Se puede obligar a producir “más carne con menos emisiones de metano”, según explicó el consultor Gustavo Idígoras a Canal Rural. Esto puede tener un impacto comercial en el largo plazo. No obstante, según señaló Guillermo Berra, del INTA Castelar, ya se pueden adoptar medidas de mitigación con mejoras de sanidad, genética y nutrición, entre otras.

 

Otra clave será la conservación de los bosques nativos. Según Manuel Jaramillo, director de Conservación de la Fundación Vida Silvestre en 2017 se debería contar con un Fondo Nacional para la conservación de Bosques Nativos que, entre otras ocas, asegure la “conservación y el manejo sustentable de 30 millones de hectáreas de bosques nativos con categoría roja y amarilla por la ley de Bosques”. El cambio climático ya empezó.

 

 

La frase

Alberto Rodríguez

Presidente de CIARA – CEC

“Ha habido una acumulación de medidas distorsivas en estos años”

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Fuente: La Nacion

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