6 de diciembre de 2015 13:30 PM
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¿Por que aumentó tanto la carne?

Nada es para siempre Cantaba hace unos años Fabiana Cantilo un tema producido por Fito Paez, que fue un éxito. Las políticas intervencionistas en los mercados también parecen  que se irán terminando con el próximo gobierno. El mercado de la carne fue muy afectado por estas medidas y sufrió el cierre de muchos frigoríficos y […]

Nada es para siempre
Cantaba hace unos años Fabiana Cantilo un tema producido por Fito Paez, que fue un éxito. Las políticas intervencionistas en los mercados también parecen  que se irán terminando con el próximo gobierno. El mercado de la carne fue muy afectado por estas medidas y sufrió el cierre de muchos frigoríficos y muchos empleos perdidos.
Al ganar Macri las elecciones y haber anunciado en varias oportunidades que sacaría las retenciones a la exportación de carne y también eliminar los perniciosos ROES o permisos de exportación, eso hace que los ganaderos retengan hacienda tratando de ganar más kilos y vender a mejor precio.

El anuncio de la unificación del mercado cambiario,   a partir del 10 de Diciembre próximo habrá un solo tipo de dólar también acentúa la tendencia  a la retención de ganado. No porque los ganaderos sean enemigos del pueblo sino como todo empresario trata de maximizar sus ganancias y si vendiendo en 15 o 20 días todo hace suponer que puede haber mejores precios, muchos postergan la  venta lo más posible y el precio aumenta en forma preventiva o adelantada.

 
Durante 10 años el gobierno de Néstor y Cristina tomaron decisiones en contra de la producción de carne, alentado el consumo interno pero no simultáneamente una mayor producción y de esta forma llevó a que hoy tengamos aproximadamente 10 millones de cabezas menos que en el 2005 al inicio de estas políticas.
En estos años nos consumimos no solo los novillos y novillitos sino también las vaquillonas, futuras madres y las vacas que son la fábrica de terneros. La fiesta ya pasó y ahora hay que pagar la cuenta. La mesa de enlace en el conflictivo año 2008 y en medio de la lucha a las retenciones móviles a la soja le manifestaba al gobierno que su política agropecuaria especialmente en el tema carne vacuna era de faros cortos y que a largo plazo la pagaríamos todos, este finalmente llegó y en este tema como en muchos otros   está demostrando que la Sra. Presidente nos deja una pesada herencia económica y política al próximo presidente.
Ahora bien, de quien es la culpa de este aumento de la carne y de otros productos alimenticios, de Cristina que ha castigado a los productores y desalentado la producción haciendo un país cada vez más chico y encerrado sobre sí mismo o de Macri que quiere que aumente la producción y anuncia que tomara medidas en ese sentido. Como dijo Moyano, la devaluación la hizo Cristina y creo que ella es la mayor culpable, fue la que hizo la fiesta, y en cuatro años se gastó todas las  reservas del Central,  a pesar del cepo.
En resumidas cuentas hay menos stock vacuno y hay retención por cambio de expectativas, no pienso que se pueda solucionar en el corto plazo, además la carne es un alimento de lujo en todo el mundo y se puede nadar en contra de la corriente un tiempo corto pero no  siempre
En noviembre del 2005, hace 10 años  siendo Néstor el presidente comenzó las políticas en contra del sector y escribí una de mis primeras notas en este medio sobre el tema de la carne que quisiera volver a compartir con Uds.  estimados lectores.

 

 

 

EL LOMO ARGENTINO Y LOS DIAMANTES AFRICANOS

Que la Argentina es un país atípico casi nadie lo discute, pudiendo ser un país rico como lo fue a principios del siglo pasado, es un país empobrecido por malas políticas. Un ejemplo de estas son las políticas ganaderas aplicadas por todos los gobiernos a quienes sólo parece preocuparle la alta incidencia de la carne en la preferencia alimentaria de los consumidores y que al constituir un bien salario tratan de que su precio sea bajo. Para ello  aplican medidas tendientes a contener los precios con tipos de cambio diferenciales, retenciones, vedas, precios máximos, etc. en lugar de promover el aumento de  la producción.

La ganadería argentina ha estado estancada en el último medio siglo, el stock ganadero es hoy más bajo que hace 30 años, la cantidad de animales por habitantes ha caído de 2.5 en la década del 70 a 1.5 en la actualidad. La tasa de extracción es mucho más baja que en las ganaderías más avanzadas como las de Australia y Estados Unidos. Hoy la producción de carne no alcanza para mantener el más alto consumo de carne por habitante del mundo (70 kg) y exportar a un mercado ávido de este producto.
La disyuntiva es si queremos seguir el ejemplo de los uruguayos que cuando consiguieron abrir el mercado norteamericano para sus carnes privilegiaron la exportación de la misma y bajaron su consumo de casi 60 kg por habitante/año a menos de 40kg en menos de dos años, o si  seguimos gobernando para el corto plazo y la emergencia, privilegiando el mercado interno y produciendo el estancamiento de la producción ganadera. Todo indica que nos volvemos a equivocar. Los países que más han crecido en el mundo son los que más exportan, no los que cuidan exageradamente su mercado interno.
La otra noche tuve un sueño: el presidente de un país africano que producía diamantes de excelente calidad y a bajo costo eran exportados, constituyendo la principal fuente de divisas.  El gobierno consideraba que los productores de diamantes ganaban mucho dinero y que los habitantes de su país no podían acceder a ellos. Empezó poniendo un tipo de cambio diferencial para la exportación de diamantes pero como los productores eran muy eficientes siguieron exportando igual. Decidió entonces aplicarle retenciones a las exportaciones, algunos productores de diamantes no pudieron explotar más sus minas y la producción cayó. Unos pocos ciudadanos de ese país accedieron por un corto tiempo a los diamantes pero el presidente consideró que todavía eran caros para la mayoría. Por ello decidió prohibir la exportación, los precios bajaron y los productores comenzaron a quebrar.  Los trabajadores de las minas no tuvieron más trabajo y los diamantes quedaron enterrados en las entrañas de la tierra. El país se empobreció más ya que no ingresaban divisas y no había trabajo para su gente.
Me desperté sobresaltado y busqué el diario. Las amenazas del gobierno se habían concretado: a los pocos días de eliminar los reintegros a la exportación había decidido aumentar las retenciones a la exportación de carne, enseguida asocié los diamantes al lomo argentino. El matutino informaba en la tapa que el ministro de economía decidió estas medidas y explicó que los consumidores chilenos no se llevarían más la carne argentina y de esta forma habría más oferta para los argentinos que “solamente” consumen 70 kg al año, el más alto del mundo. En la sección Campo, La Nación también informaba que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna iba a gastar en Chile US$ 500.000 en una campaña de promoción del consumo de la carne argentina. La incoherencia de esta medida de por un lado promover la exportación de carne y luego asustarnos porque nos quieren comprar mucho o demasiado es inentendible para el resto del mundo.
Si los consumidores más ricos del mundo pueden y quieren pagar por un kilo de lomo como si fueran diamantes, deberíamos aprovechar esa oportunidad y consumir, asado, pollo y carne de cerdo internamente, el sacrificio de hoy serán beneficios en el futuro, cuanto más exportemos más ricos seremos todos los argentinos y no solo los productores de carne vacuna.
Los problemas de la Argentina no son ni la sinarquía internacional, ni el FMI, ni las medidas paraarancelarias sino los propios argentinos.

Eduardo Gallo Llorente

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Fuente: www.diarioel9dejulio.com

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