7 de diciembre de 2015 00:43 AM
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Gustavo Grobocopatel: “Ya cambió el ánimo en el campo”

"La gente ya está pensando a ver qué se puede hacer", dijo ayer el líder de Los Grobo sobre el cambio de gobierno. El mercado global de los commodities agrícolas, según el rey de la soja.

Diez días después de la victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales, Gustavo Grobocopatel, del grupo sojero Los Grobo, concedió una entrevista a Clarín para hablar sobre las perspectivas del campo ante el nuevo Gobierno y el mercado global.

 
– ¿Ganó el candidato del campo las elecciones a presidente?

– Nunca se sabe. Hace un tiempo yo había postulado una forma de evaluar a los presidentes. Decía que al presidente saliente había que evaluarlo de acuerdo a cómo le va al presidente que le sigue. Es decir, que para saber si el gobierno de Cristina fue bueno o malo, hay que esperar a ver cómo le va a Macri. Es una mirada más sistémica. Yo creo que las cosas no empiezan y terminan en el día de las elecciones, sino que hay cosas que se vienen incubando de atrás. Algunas florecen después y hay otras que también se van incubando y es al revés: son cosas que mueren pero que ya habían muerto antes.

 

– ¿Qué espera que florezca?

– Hay cosas interesantes. Hay un renovado interés por la política. Eso está bueno porque la realidad es que nosotros no sabemos muy bien cuál es la verdad. Es más, yo creo que la única verdad es la búsqueda permanente de la verdad y esa búsqueda permanente de la verdad se da en el ámbito de la política. Si tenemos una sociedad que tiene un vínculo con la política de menos prejuicio y de más acción y participación, estamos preparando a la sociedad para los tiempos que vienen. Y eso es de toda la sociedad. Hemos visto una participación política creciente.

 


– ¿A qué lo atribuye?

– Yo creo que ha habido en el gobierno kirchnerista esta cosa de la política en forma descarnada. Esta cosa de la política por la política en sí mismo. Eso expuso, del lado de los que estaban de acuerdo con el Gobierno, una participación militante. Pero también de los que no estaban de acuerdo con el Gobierno, una participación de una manera militante. Puede no gustar el estilo, la agresión, la falta de diálogo, el construir a los gritos en lugar de construir conversando y racionalmente pero bueno. Yo creo que es algo que va a florecer ahora, esa participación.

 


– ¿Qué piensan los mercados del cambio de gobierno? ¿Se están revalorizando los fondos relacionados con el campo?

– Hace una semana que fueron las elecciones, un poco más, y hay una euforia muy grande, afuera y adentro. Es un cambio de aires, algo que genera optimismo. Vos vas por el campo, por las ciudades del Interior, y la gente está pensando a ver qué se puede hacer, a trabajar. Todavía no se ven los efectos materiales, todavía no se implementaron las políticas, pero ya desde el punto de vista del ánimo la gente siente que se puede trabajar, invertir, que hay cosas para hacer.

 

– Además de la sensación general, ¿qué dicen los fondos de inversión agropecuarios?

– Hay fondos que están interesados en invertir y creo que va a haber mucha gente local que había perdido el interés y que está interesada en invertir. Me da la impresión también de que hay más emprendedores que piensan que se van a poder hacer más empresas y más cosas. Se están liberando las fuerzas productivas, la creatividad, las ganas de hacer cosas.

 


– El próximo ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile, dice que en el campo hay 4.500 millones de dólares esperando a ser liquidados; Luis Miguel Etchevehere, de la Sociedad Rural, habló de 8.000 millones de dólares; y para Ricardo Echegaray, de la AFIP, son más de 11.000 millones de dólares, ¿cuál es la cifra?

– No lo sé. Evidentemente no lo sabemos. El productor se guarda granos porque no confía en el banco, no es sofisticado en el tema de las finanzas. Trata de preservar su moneda y la moneda que tiene es la soja. ¿Vos te creés que el productor ganó dinero guardándose la soja? ¡Si la soja bajó! Ni siquiera se lo pregunta el productor. El productor cosecha durante un mes en el año y con ese mes que cosecha tiene que vivir el resto de los 12 meses y más ahora que se hace más soja que otra cosa. Entonces va vendiendo a medida que lo va necesitando. Va pateando algunos gastos. Sí, tiene un margen muy pequeño para especular, que es decirle al proveedor aguantame dos meses. Pero lo que queda, como queda todavía tres meses de un año de 12, queda más o menos un 25% del año hasta cobrar, a lo mejor queda el 20% sin vender o el 15% sin vender. Y lo va a ir vendiendo el productor de cualquier manera porque lo necesita para vivir y para pagar las cuentas.

 

– ¿Cómo afectará al campo argentino el calentamiento global?

– El cambio climático genera zonas de más lluvia, zonas de menos lluvia y más volatilidad. Aparentemente, la Pampa húmeda va a ser más húmeda pero también más volátil. No sería la Pampa una zona particularmente afectada. A lo mejor, hasta puede llegar a tener beneficios. Pero son todas hipótesis. Se sabe que hay un cambio climático, se sabe que hay un problema, se sabe que viene algo que no conocemos y que se va a ir expresando en los próximos años, rápidamente.

 

– ¿La oferta mundial de soja aumenta o disminuye con el calentamiento?

– Lo que nosotros sabemos con seguridad es que la demanda aumenta. Tenemos una curva donde la demanda aumenta todos los años en forma consistente, independientemente del precio de los granos. Después, tenemos una oferta que no sabemos cómo se comporta, que es más volátil. Pasa lo que está pasando ahora, que cuando hay dos años muy buenos de oferta, los precios bajan. Y a lo mejor luego viene un año malo y los precios suben. Por eso yo creo que el boom de la soja, el boom del maíz continua. Yo no mido el boom en términos de precio sino en términos de la cantidad demandada. La gente quiere alimentarse cada vez más y mejor. En ese sentido va a haber dos historias de commodities. Los commodities duros, los minerales y el petróleo, y los commodities blandos, que son los alimentos. Habría que llamarlos de forma distinta porque el futuro de esos dos commodities va a ser distinto. El de alimentos, mucho más sostenido y firme porque la demanda aumenta, mientras que la demanda de petróleo y minerales está bajando.

 

– ¿El amesetamiento del crecimiento chino no hace caer la demanda de soja?

– Se amesetó pero no dejan de comer. Aumenta la demanda igual. Obviamente que no es lo mismo, pero que China crezca al 5% en lugar de crecer al 7% afecta mucho menos a la velocidad de la demanda en los alimentos que a la de otros productos. Se dejan de hacer ciudades, se dejan de hacer rutas pero la gente sigue comiendo.

 

– ¿Y la esperada suba de tasas de la Reserva Federal en EE.UU.? ¿Cómo estima que afectará a los commodities agrícolas?

– No es significativa. Ninguno habla de una suba significativa. El 0,5% que puede aumentar no se va a sentir.

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Fuente: Clarin

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