7 de diciembre de 2015 00:51 AM
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Tambo: cómo cuidar la sanidad en un contexto de precios bajos

El INTA Rafaela recomienda descartar los animales enfermos para prevenir infecciones, mastitis y tuberculosis bovina

A lo largo del 2015, la coyuntura del negocio lechero puso a los tamberos contra la espada y la pared. La fuerte caída en el precio de la leche cruda, por el derrumbe de la cotización internacional de la leche en polvo y la saturación del mercado interno, llevó a los productores a ajustar todas las tuercas de sus establecimientos para mantenerse sobre la línea de flotación.

Un informe del INTA Rafaela en Santa Fe, el centro de investigación en lechería más importante del país, advierte que para atravesar esta etapa de fuerte viento en contra es imprescindible mejorar la producción de forrajes propios, planificar el uso de reservas, concentrados y alimentos adquiridos, optimizar la eficiencia reproductiva y ajustar el gerenciamiento de los costos fijos, entre otras variables.

 

 

Un esquema sanitario que optimice la sanidad del rodeo también contribuye en forma importante a la eficiencia de un establecimiento lechero. “Tener un rodeo sano es más económico que uno con vacas que sufran abortos, que sean una fuente de contagio de enfermedades infecciosas, que expresen lactancias por debajo de su potencial genético y del nivel de alimentación que reciben, que produzcan leche con malos índices de calidad, que posean cuartos de ubres perdidos que requieren gastos continuos de tratamientos y una mayor dedicación de atención por parte del personal”, advierten los técnicos del INTA Rafaela.

 

 Prevenir el desarrollo de infecciones, como la mastitis, evita fuertes pérdidas en el ritmo de ordeñe.

 

Es el momento, entonces, de acelerar las tareas pendientes relativas a los Programas Nacionales de Control y Erradicación de Brucelosis y Tuberculosis Bovina (TB). En Santa Fe, que comparte con Córdoba la cuenca lechera central (en donde se produce el 70% de la leche argentina), los índices provinciales de brucelosis a nivel de los rodeos lecheros reflejan una prevalencia inferior al 1%, lo que indica el amplio esfuerzo realizado por los productores santafesinos contra esta enfermedad.

 

En cambio, en el caso de tuberculosis bovina los niveles de decomiso en frigorífico revelan una prevalencia cuatro veces superior a la media nacional. “Es en esta enfermedad en la que tenemos que concentrar los esfuerzos, ingresando en saneamiento continuo a todos los rodeos que aún no tengan el libre de la enfermedad, descartando todos los animales positivos a la prueba de tuberculina”, recomienda el INTA Rafaela.

 

Además, aquellos tambos que han sido acreditados como libres de estas enfermedades tienen que extremar las medidas de control para sostener el estatus sanitario alcanzado.

La mastitis es otra enfermedad que hay que prevenir y controlar, por su alto impacto en el ordeñe y en la salud del rodeo. Es que la sanidad de la ubre repercute directamente en el pago que se obtiene por calidad de leche. “Conocer el número de cuartos mamarios afectados y las bacterias presentes causantes de estas mastitis, permite determinar los pasos a seguir en los tratamientos y medidas a ejecutar”, explican desde el INTA Rafaela.

 

 El descarte del las vacas con patologías graves reduce los costos de alimentación.

Ante cuadros de mastitis crónicas o aquellas causadas por gérmenes muy difíciles de controlar, el descarte de los animales afectados no sólo es necesario para preservar la salud de las demás vacas del rodeo; también permite liberar superficie de pastoreo y disminuir gastos de alimentación, contar con mayor atención del personal que puede destinarse a mejorar el desempeño de la crianza de terneros, cría y recría de vaquillonas.

 

Este manejo, además, disminuye las pérdidas por mortandad, favorece la ganancia de peso y la posibilidad de contar con vaquillonas para entorar a los 15 meses de vida. “La mejor atención de estas categorías es una verdadera inversión a futuro”, recuerdan desde el INTA.

 

Los ingresos generados por la venta de animales de descarte permiten solventar los honorarios profesionales y de laboratorio, racionalizar los gastos de tratamientos y representan un ingreso para la caja del productor en la que los valores de los animales de conserva se presentan como favorables.

 

“Finalmente, la prevención de enfermedades infecciosas por medio de la vacunación, es siempre el método más eficaz y económico. Su alto índice costo – beneficio, indica que no debe discontinuarse”, concluye el trabajo del INTA Rafaela.

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Fuente: Clarin

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