7 de diciembre de 2015 00:59 AM
Imprimir

Un final indigno

El llamado a “resistir” desde el kirchnerismo desnuda una inédita falta de civilidad y promete una transición difícil para todos los argentinos. El campo se entusiasma por el nuevo escenario

Si algún iluso creía que con la ida de Cristina se terminaba el estado de crispación, los últimos acontecimientos se encargaron de “pincharle el globo”.

Las más de 300 direcciones nacionales creadas de apuro; el paquete de casi 100 leyes sancionadas en Diputados; un almuerzo con gobernadores donde los gritos a los comensales fueron el amargo menú; y la negativa a formalizar la ceremonia de traspaso de mando, evidencian los síntomas de una presidente que no se resigna a aceptar el reciente designio de las urnas.

Lejos de entender el mensaje del electorado y fiel a su estilo, Cristina hace lo que mejor le rindió durante todo su mandato: redoblar la apuesta cada vez que la situación se ponía difícil. La diferencia es que ahora, a días de terminar su mandato, estas decisiones le juegan en contra. La gente, el pueblo, los argentinos, demostraron estar hartos de un estilo de confrontación permanente. Aunque los palos en la rueda no son para la nueva administración, sino para todos quienes vivimos en este bendito país.

En las postrimerías del kirchnerismo, como en todo final de ciclo, colegas, parientes, amigos y conocidos, sacan número para engrosar alguna planta permanente en las filas del Estado.

Por otro lado, aún antes de asumir, el designado ministro de Agricultura Ricardo Buryaile ya comenzó una rueda de encuentros con los representantes del sector, que auguran -al menos- que el diálogo estará abierto, tal como prometió Macri. Lo que se viene contrasta abiertamente con el oscurantismo que imperó durante más de una década para las entidades del campo en los pasillos de Paseo Colón.

Más allá del campo minado que dejan los que se van, el entusiasmo es grande. La ganadería, la lechería, la agricultura y las cadenas de valor presagian un cambio en las reglas de juego, en un nuevo escenario que permita devolver rentabilidad al campo. No será fácil, ni de un día para el otro, pero el partido parece que se jugará con otras reglas, un poco más dignas.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: El litoral

Publicidad