7 de diciembre de 2015 02:09 AM
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El CITA estudia el guisante como alimentación alternativa a la soja en los rumiantes

Lograr una producción de carne más respetuosa con el medioambiente y de calidad

El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) está desarrollando un proyecto de investigación para introducir el guisante como alimentación alternativa a la soja para rumiantes, y lograr una producción de carne más eficiente, respetuosa con el medioambiente y de calidad. El proyecto, cuya responsable es Mireia Blanco, de la Unidad de Producción y Sanidad Animal del CITA, y que se desarrolla en colaboración con la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria (ETSEA) de la Universitat de Lleida, analiza la inclusión del guisante como fuente de proteínas alternativa a la soja, así como las estrategias para optimizar la eficiencia de uso de la proteína con distintos niveles de energía en el cebo. Financiado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), la investigación está apoyada por organizaciones de productores de vacuno como SCLAS, ARAPARDA, Cooperativa D’IVARS y Ovino, OVIARAGÓN, así como las cooperativas de a

   Fuentes del Gobierno de Aragón destacan que el cultivo del guisante tiene interés agronómico ya que fija el nitrógeno y se enmarca en las prácticas beneficiosas para el clima y el medio ambiente o “greening”, recogida en la Política Agraria Común. También se puede mejorar la eficiencia del uso de la proteína reduciendo la cantidad incluida en las dietas para reducir su impacto ambiental.

    Los rumiantes presentan una baja eficiencia de utilización de la proteína por lo que una elevada proporción del nitrógeno ingerido es excretado, de ahí la importancia de encontrar un mejor ajuste en las necesidades proteína-energía en su dieta.

    La mayor parte de la producción de carne de rumiantes se realiza mediante sistemas intensivos cuyos principales retos pasan por aumentar su eficiencia productiva, minimizar sus impactos ambientales, reducir la competencia por alimentos de posible consumo humano y aumentar su autosuficiencia.

    Europa es extremadamente dependiente de las importaciones de soja para abastecerse de proteína y su utilización en elevadas cantidades en los piensos tiene el inconveniente de un precio volátil, mientras que su siembra en Sudamérica conlleva un alto impacto ambiental al haber desplazado a otro tipo de siembras y bosques para su cultivo, además de tener detractores por ser un organismo modificado genéticamente.

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