8 de diciembre de 2015 14:16 PM
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El sello ‘halal’ derriba nuevas fronteras

La certificación abre expectativas de negocio inéditas en los grandes mercados de religión musulmana Crece el interés por certificar productos de alimentación y cosmética para elevar la cifra de negocio en Asia, África y Europa

El término ‘halal’ aglutina a las prácticas que debe seguir el buen musulmán para cumplir con la ley islámica. Afecta especialmente al sector de alimentación, pero se extiende a otras muchas actividades cotidianas. Desde la elección de una entidad financiera a un alojamiento hotelero, pasando por cosméticos libres de sustancias ‘haram’, las prohibidas por la ‘sharia’. El mercado ‘halal’, que comprende los productos y servicios respetuosos con esta religión, crece en torno al 20% anual y ya supera los 651.000 millones de dólares.

 

Los demandantes de artículos halal están presentes en todo el globo, si bien Asia y África son los continentes con mayor población musulmana. Aunque para optar a este negocio es necesario contar con un sello de calidad que otorgue ciertas garantías. Sobre todo cuando se trata de exportar a terceros países. En España ya se han registrado decenas de empresas certificadoras, aunque sólo dos disfrutan de un amplio reconocimiento internacional.

 

Aún así, los productos nacionales con marca ‘halal’ no siempre encuentran las fronteras abiertas. Dependiendo de las comunidades islámicas, existen diferentes interpretaciones de qué es o no ‘halal’. Europa, al igual que España, ha iniciado un proceso de normalización pero todavía queda mucho camino por recorrer. «Somos conscientes de que algunos países utilizan esta baza como barrera al comercio», señala el jefe del área de productos ganaderos del Ministerio de Industria y Comercio, Daniel Cascales. Ocurre así con Malasia e Indonesia, los dos principales mercados por volumen de negocio y población.

 

Obtener la acreditación halal no resulta una tarea sencilla. Al frente del departamento de certificación de Halal Food Quality, Said Ratbi Bali, explica la complejidad del proceso en la Cámara de Valencia. En la sala, más de un centenar de empresas asisten con atención a sus indicaciones. «Se analiza hasta el más mínimo detalle de la cadena de producción», advierte. Desde los artículos de limpieza (están prohibidos los de base alcohólica) al ADN de las manufacturas con el objetivo de detectar trazas de sustancias prohibidas. Las múltiples auditorías no se limitan a analizar la factoría, sino también a los proveedores que suministran la materia prima. Además, se controla el escrupuloso cumplimiento de todos los ritos religiosos. Por ejemplo, el del sacrificio de corderos y terneras.

 

El matadero de Orihuela es uno de los pioneros en España. El mercado ‘halal’ supone ya el 80% de su facturación y desde la capital de la Vega Baja se exporta carne a Argelia, Francia, Italia y Portugal, según expone su gerente, Cosme Javaloyes. El desafío requirió, no obstante, de una importante inversión. Para evitar la contaminación cruzada hubo que separar las líneas de sacrificio de modo que los restos porcinos (prohibidos por la ley islámica) en ningún caso contaminaran al resto.

 

Dulcesol también dispone de una acreditación ‘halal’ que le ha abierto las puertas del norte de África. La empresa de bollería comenzó a exportar al Magreb en 2010 y pronto conquistó los lineales de los supermercados argelinos. Su marca es reconocida en este país, uno de los más desarrollados de la zona, y no deja de ganar cuota de mercado. Tal es su importancia en el negocio de Dulcesol que en 2014 abrió su propia fábrica en Argelia. «Incluso en los productos fabricados allí se optó por incorporar la certificación halal, para dar más garantías al consumidor musulmán», confirma Houda Zaaizaa Ait Taleb, agente comercial de Dulcesol en África y Asia.

 

Pero la demanda de artículos ‘halal’ no se reduce sólo a la alimentación. El negocio cosmético se encuentra en plena efervescencia. En Toledo, Laboratorios Valquer ha logrado certificar seis artículos. Ha modificado sus fórmulas para evitar el alcohol, trazas animales y aditivos no permitidos por esta religión. Su objetivo, conquistar los países árabes.

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Fuente: Agromeat

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