10 de diciembre de 2015 04:21 AM
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Hermanos sudamericanos del Cono Sur: Argentina avisa que da por finalizado el programa histórico de promoción agroindustrial en sus respectivos territorios

Hoy asume el nuevo gobierno de Mauricio Macri tras doce años de régimen kirchnerista.

Hermanos sudamericanos del Cono Sur: en la última década Argentina realizó grandes esfuerzos para promover el desarrollo del sector agropecuario en sus naciones. Pero ese beneficio pronto llegará a su fin.

Por medio de un infalible combinación de cargas tributarias excesivas, restricciones a la exportación y persecuciones personalizadas (en una primera etapa) seguidas por una apreciación brutal de tipo de cambio real (que liquidó la rentabilidad de casi todas las empresas exportadoras), Argentina fue destrozando, uno por uno, sus principales entramados agroindustriales para darles una oportunidad que –sabemos– no desaprovecharon.

Las menores producciones y barreras a la exportación permitieron mejorar los precios internacionales de muchos productos. Y abandonamos mercados –algunos históricos– para que puedan ser ocupados por ustedes. Hasta se le hizo la vida imposible a las empresas, bloqueando la posibilidad de que dispongan de sus propias utilidades, para que las inversiones fueran para ustedes.

Desaparecimos del ranking mundial de exportadores de carnes para que puedan lucirse. Se bloqueó el ingreso de soja para desarrollar su capacidad industrial en el sector oleaginoso. Se cerró la exportación de leche en polvo para mejorar la rentabilidad de sus empresas lácteas. Hasta aceptamos liquidar el negocio del corned beef que, en algún momento, fue un emblema de la prosperidad industrial argentina. No quiero seguir dando más ejemplos –la lista resumida tiene varias páginas– porque después van a decir que somos unos agrandados.

Pero muy pronto toda esa ayuda fantástica se convertirá en una feroz competencia. Vamos a intentar que sea lo más gradual posible. Pero la verdad es que no podemos prometer nada.

El régimen kirchnerista –además de ceder parte de la Patagonia a los chinos para que puedan estudiar la luna con tranquilidad– vació de reservas el Banco Central (BCRA) mientras promovía viajes al exterior subsidiados para el sector más rico de la población y desmantelaba la matriz energética.

Necesitamos poner en marcha ya la máquina generadora de divisas que, en nuestra caso, reside en el sector agroindustrial. Si no lo hacemos pronto corremos el riesgo de quedarnos a oscuras porque necesitamos los dólares para cuestiones tan básicas como el petróleo y gas.

Lamentablemente tenemos que salir a vender al mundo todo lo que tenemos en un momento en el cual la economía global se está desacelerando. Queremos aclarar que no lo hacemos adrede: es que no nos queda otra. Esperamos sepan comprender. Y disculpen las molestias por ocasionar.

Ezequiel Tambornini

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Fuente: Valor Soja

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