10 de diciembre de 2015 15:27 PM
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Las cerealeras prometen US$ 3.000 millones

El primer acuerdo con las cerealeras apunta a mejorar las condiciones para establecer el dólar de salida. El problema principal es cómo amortiguar el traslado a los precios de la devaluación para superar el atraso cambiario. Las reuniones fueron dos y, en buenos términos, el nuevo ministro de Hacienda obtuvo un compromiso de las cerealeras. […]

El primer acuerdo con las cerealeras apunta a mejorar las condiciones para establecer el dólar de salida. El problema principal es cómo amortiguar el traslado a los precios de la devaluación para superar el atraso cambiario.

Las reuniones fueron dos y, en buenos términos, el nuevo ministro de Hacienda obtuvo un compromiso de las cerealeras. Las exportadoras de granos adelantarán US$ 3.000 millones hasta mediados de enero como primera liquidación de los US$ 6.000 millones que Alfonso Prat-Gay calcula que tiene retenido el sector agropecuario.

El compromiso de las cerealeras tendrá como contrapartida la emisión de una letra por parte del Banco Central como forma de acelerar el ingreso de los dólares.

Esa letra servirá de puente para que las cerealeras le paguen a los productores en enero y así la carga del impuesto a las Ganancias pase para la otra cosecha.

El acuerdo se realiza en el marco de los adelantos que formularon tanto Prat-Gay como el ministro de Agricultura designado, Ricardo Buryaile, en el sentido de que el Gobierno avanzará con la eliminación de retenciones a las exportaciones de maíz,  trigo y carne, y la rebaja de las de la soja.

Y, aunque no se precisó el momento, será después de la devaluación que permitirá dejar atrás un tipo de cambio claramente atrasado, al punto tal que resulta 35% inferior al promedio de los últimos 65 años.

 


Esos US$ 3.000 millones de las cereales constituirían el punto de partida para recomponer la situación de escasez extrema de divisas que dejó el kirchnerismo frente a una montaña enorme de pesos emitidos para cubrir el déficit fiscal récord de los últimos años.

Un dato evidente del agujero que dejó Alejandro Vanoli en el Banco Central fue que recién ayer, en el día de su renuncia, dio a conocer que el pasado 31 de agosto le había pasado al Tesoro US$ 3.558 millo

nes para pagar deuda. Evidentemente, no quiso hacerlo en aquel momento de campaña electoral y optó por esconderlo y blanquearlo en la retirada.

Sin dólares propios en el Central (lo que hay es un swap de yuanes chinos y divisas de los depositantes), Alfonso Prat-Gay debe encarar lo que se presenta como un largo camino hasta abril cuando vuelvan a llegar los dólares de la exportación de soja.

 


Los US$ 3.000 millones que se comprometieron a adelantar las cerealeras constituyen un punto de partida para empezar a delinear un esquema de salida cambiaria hasta mediados de enero.

El ministro designado cuenta con una ventaja y es que ya adelantó que el levantamiento del cepo cambiario será en función de los dólares que vaya consiguiendo.

Con cepo cambiario, el gobierno entrante mantiene un instrumento que le permitirá al Banco Central fijar el nuevo valor del dólar para apuntar a la unificación de los mercados pero, ¿cuántos dólares necesitará PratGay para que los mercados le crean el valor del dólar único que se vaya perfilando?

El economista Pedro Rabasa, de Empiria Consultores, dijo ayer en un informe que “el stock de divisas disponibles para intervenir de manera inmediata en la unificación del mercado debería ubicarse entre los US$ 10.000 y US$ 20.000 millones”.

Esos montos serían los necesarios para que el Central “mande” en el mercado en caso de una situación de tensión cambiaria que, desde ya, deberá conjugarse con el precio que tendrá el dólar y el nivel de la tasa de interés en pesos que resulte del esquema puesto en marcha.

El precio de dólar de salida del atraso que dejó Cristina Kirchner dependerá de la cantidad de dólares que pueda demostrar el Gobierno que está en condiciones de conseguir

desde ahora hasta marzo y eso, a su vez, determinará el nivel de la tasa de interés.

¿Qué esperan los analistas, banqueros, empresarios y sindicalistas? ¿Hay una fotografía única para imaginar el punto de salida cambiario del nuevo gobierno? Una encuesta a vuelo de pájaro indicó que esperan un dólar único de entre 13,5 y 14,5

pesos, o sea en un nivel inferior al dólar Bolsa que ayer estaba en $ 14,70 y al “contado con liquidación” de $ 15,17.

Si bien no hay una visión única sobre el dólar de salida, la misma encuesta reflejó que la modificación cambiaria que realizará Prat-Gay podrá resultar insuficiente frente a las condiciones de un dólar fuerte a nivel mundial con caída de precio de las materias primas y con Brasil devaluando y en recesión. Pero adecuada para el equilibrio doméstico.

Una de las dudas fundamentales, dentro y fuera del nuevo gobierno, es cuál será el traslado a precio de la devaluación.

Varios precios de productos clave para el bolsillo de las familias (carne, harina, pan, aceite) empezaron a dispararse antes de la modificación cambiaria.

La política del miedo a Mauricio Macri en la que se concentró el gobierno que se fue tuvo impacto sobre muchos formadores de precios que buscaron adelantarse a la devaluación.

La inflación, que venía por debajo del 2% en los últimos meses podría saltar a cerca de

5% en diciembre según el cálculo de algunas consultoras.

En una etapa de “desanclar variables”, como la definió el economista Dante Sica, las primeras señales del nuevo gobierno hablan a las claras de avanzar más rápido en el ataque al atraso cambiario que en la cuestión del abultado déficit fiscal. Pero el paquete a desatar tiene algunos números que asustan.

El informe de Rabasa hace foco en el conflictivo tema de la venta de dólar futuro que hizo Vanoli y que puede demandar la emisión de otra montaña de pesos.

Dice que “el único gran vendedor es el Central, cuya posición vendida era de US$ 15.331 millones y que dependiendo de cómo se unifique el mercado cambiario, puede ser que deba entregar de manera inmediata entre $ 60.000 y $ 70.000 millones”, una inyección de pesos brutal en el mismo momento en que se unifica el mercado.

En parte es por eso que los operadores esperan una suba de la tasa de interés para las próximas semanas que, junto a un cepo entreabierto, vaya limando asperezas en un camino hacia la normalización que se presenta trabado.

La clave sigue estando en la cantidad de dólares que pueda conseguir el nuevo gobierno desde ahora hasta marzo.

Negociación con la cerealeras y con los fondos buitre, colocación de bonos al Banco Central para que los venda a un consorcio de bancos del exterior, aportes de un grupo de bancos extranjeros, renovación del swap con China y búsqueda de nuevos acuerdos: todos son caminos que están sobre la mesa de Prat- Gay y en gestación.

Empieza otro partido y Macri comienza con la cancha económica inclinada en contra y con un paquete a desatar sobre el que nadie sabe bien qué contiene. Igualmente, el partido hay que jugarlo.

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