13 de diciembre de 2015 13:40 PM
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Uruguay tiene un stock ganadero rejuvenecido

Alta tecnificación y pasos previos para llegar a 3: de terneros.

Uruguay cuenta con un stock vacuno estable y rejuvenecido para poder aprovechar las oportunidades y enfrentar los desafíos del mercado cárnico.

 

Según las cifras de la Declaración Jurada de Dicose 2015, divulgadas esta semana, las existencias vacunas son 11.869.674 cabezas, donde aumentó 5,56% las vacas de invernada, acompañada de un crecimiento de 6,3% en las vaquillonas de dos años y 3,75% de aumento en las vaquillonas de un año. El rodeo de cría se mantiene prácticamente estable y cuenta con 4.233.400 cabezas que son “la máquina de producir terneros”.

El rejuvenecimiento del stock muestra que el productor apostó a la intensificación productiva y a la aceleración de procesos, tanto en la recría de machos como de hembras, que son las futuras madres del rodeo de cría, sustituyendo a las vacas de más edad.

“La suplementación estratégica de la recría es cada vez más común y los productores están concentrando sus esfuerzos en eso”, reconoció el investigador y actual director del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fabio Montossi.

 

Según su visión “tiene mucha lógica”, porque los datos del INIA muestran claramente que para que el criador mejore sus ingresos, no sólo tiene que producir más terneros, debe bajar la edad de faena y poder invernar las vacas de refugo.

 

“Eso está demostrando que hay un proceso de incremento de la productividad y la eficiencia. Está demostrado que ese incremento de la eficiencia va a favor del aumento de la huella de carbono y de la mejor contribución a reducir el efecto invernadero”, sostuvo Montossi en diálogo con El País.

Terneros.

Con su actual número de vacas de cría y dependiendo del efecto año, donde el clima juega un papel fundamental, Uruguay no está tan lejos de llegar a producir 3 millones de terneros cada zafra. Según la Declaración Jurada 2015, la producción de terneros fue de 2.742.972 cabezas y estuvo levemente por debajo de la registrada en 2014.

 

Sin embargo, para Montossi, una proyección a los 3 millones de terneros requiere de un siguiente paso que “está asociado a la incorporación de una mayor área de mejoramiento forrajero en el país, que es el gran debe” que muestra hoy la ganadería de carne.

 

Los cálculos del INIA llevan a un porcentaje de mejoramientos forrajeros de 25% del área ganadera, pero asociada a un uso más intensivo de la suplementación en la recría y en la invernada; ese trabajo requiere de un proceso de mayor incorporación de tecnologías en la producción.

 

Incrementar la sinergias entre granos y vacas, así como aprovechar las oportunidades que ofrece la forestación, brindando mayor confort en verano e invierno a los animales, son dos grandes desafíos que asumir para la ganadería de carne.

 

Pero, para Montossi, todo el proceso de crecimiento para llegar a los 3 millones de terneros requiere también de “un mejor uso del campo natural”.

 

El investigador recordó que está demostrado que un ajuste de carga, en lugar de ir en contra, va a favor de aumentar la productividad y el ingreso del productor.

 

“Una combinación de un área estratégica de pasturas mejoradas y un mejor uso del campo natural, son parte de las claves para aumentar la producción”, afirmó.

 

Además, esto tiene otra ventaja, visto del otro lado del mundo, desde el lado de los compradores porque “ese concepto pega y pega bien, porque la ganadería uruguaya es una producción a cielo abierto, de base pastoril, conservando el campo natural, mejorando su productividad, mantiene la diversidad de especies y eso ayuda mucho cuando vienen los problemas de crisis climática”, indicó Montossi. Sumado a que se produce sin anabólicos y antibióticos como promotores del engorde y a la trazabilidad obligatoria del rodeo bovino, pega fuerte en los consumidores.

 

 

 

Aportar ciencia de alta calidad para crecer.

En todo este proceso de incremento de la productividad en la ganadería de carne, la investigación tiene un papel clave y mucho más para dar para valorizar la producción y lograr una mejor inserción en los mercados de elite.

 

“Estoy convencido de la necesidad, no sólo de una investigación que aumente las áreas de la producción y la eficiencia, pasando por contemplar los aspectos ambientales y sociales, sino también por el rol de ponerle ciencia de altísima calidad para defender los intereses de Uruguay frente a un mercado cada vez más exigencia”, sostuvo el investigador de INIA y actual director nacional, Fabio Montossi.

 

A futuro y en los hechos ya se está viendo en el marco del camino de la diferenciación que adoptó Uruguay, que el mercado mundial de carnes pide y pedirá cada vez protocolos más exigentes que cumplir y mayores garantías para poder obtener las certificaciones.

 

“Evidentemente, Uruguay se va perfilando como un productor especial en el área cárnica. Cuando uno mira eso, incorpora el concepto de trazabilidad, sostenibilidad ambiental, la importancia que tiene la ganadería, no sólo por el monto de exportación sino por lo social —la mayoría son ganaderos familiares— , el bienestar animal, los aspectos asociados a la salud humana y la inocuidad del producto, claramente el concepto de productividad que involucra la producción y la eficiencia, pasan a jugar un rol clave en un concepto más amplio”, dijo.

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Fuente: El Pais

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