14 de diciembre de 2015 18:19 PM
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Manejo nutricional de lechones destetados: Consideraciones aparte de la formulación de dietas

Un máximo consumo de alimento inmediatamente posdestete reduce el estrés e incrementa la tasa de ganancia de peso disminuyendo la movilización de la reserva corporal de grasa, facilitando así la deposición proteica.

Es de conocimiento general que la nutrición y alimentación de lechones destetados es una actividad que demanda conocimiento y dedicación. Para que un programa de alimentación sea exitoso es necesario sobreponerse a desafíos de diferente índole. Varios de esos desafíos están interrelacionados. Por lo tanto, una desatención en algunas de esas áreas podría resultar en un programa de alimentación aceptable conducente a una respuesta productiva por debajo de lo deseado. Los principales desafíos que se deben afrontar son los que a continuación de describirán en los siguientes párrafos:

 

 

1. Conocer la personalidad del individuo(s) responsable de la implementación del programa de alimentación. En ciertos casos los trabajadores no cumplen con las indicaciones que se les dan, simplemente porque no desean hacerlo o por desconocimiento de la importancia de la indicación. En este caso, es necesario mostrarles cómo se debe realizar la acción. Esto puede hacerse a través de una explicación clara acompañado de ayudas audio-visuales para que se le fije en la mente del capacitado. En otras palabras, se debe buscar el mejor medio para hacer llegar el mensaje de lo que uno desea al interlocutor: usar un medio de comunicación eficaz.

 

 

2. Iniciar la crianza con animales saludables. En la actualidad existen una serie de enfermedades que afectan a la granja porcina y, en algunos casos, están en ascenso. En casos particulares se observan que la respuesta productiva de los animales se ve mejorada cuando se elimina una determinada enfermedad en la granja, pero también se reportan que las diarreas pos destete asociado con E. coli son aún problemas en varias granjas de porcinos. Por lo tanto, es imperativo afrontar inmediatamente esos problemas de salud con diagnósticos precisos y un plan terapéutico apropiado. Animales no saludables no logran consumir suficiente cantidad de alimento durante los primeros días críticos posdestete. Desafortunadamente, no existe ingrediente ni dieta mágica que eliminen los efectos negativos de la salud comprometida de los lechones. En algunos casos se puede incrementar los márgenes de seguridad y la complejidad de las dietas cuando se está lidiando con salud comprometida.

 

 

3. Iniciar la crianza en ambientes limpios. Datos en la literatura muestran que la respuesta animal se ve mejorada en ambientes limpios vs en ambientes sucios y la limpieza, probablemente, es responsable de los beneficios del sistema de crianza “todo adentro – todo afuera”. Los lechones destetados son muy susceptibles a infecciones entéricas; por lo tanto, una desinfección adecuada es importante en las facilidades de recría. En condiciones experimentales, se estima que 99% de las bacterias pueden ser eliminadas sólo limpiando; sin embargo, la importancia relativa de las fases de limpieza incluye: a) 90% de las bacterias se elimina al remover todo material orgánico visible, b) 6 a 7% son matados por los desinfectantes, y c) 1 a 3% son matados por fumigación. Es necesario establecer un buen programa de limpieza.

 

 

4. Preparar las facilidades de recría adecuadamente antes de la llegada de los lechones. Aparte de una limpieza apropiada, se debe acondicionar el sistema de ventilación y los controles de temperatura del ambiente, de tal manera cuando llegan los lechones el ambiente debe estar fresco, seco y confortable. Además, se debe revisar todas las fuentes de agua (bebederos). Los comederos deben estar al alcance de los lechones y deben ser los suficientemente largos para acomodar libremente al número de lechones existentes en cada jaula o corralito. En caso de que los comederos sean de tipo tolva, la abertura debe ser lo suficientemente ancha para dejar fluir el alimento, de tal manera que no exista muy poco alimento o excesivo alimento en el comedero. En general, dentro de las primeras 36 horas posdestete los lechones ya deben haber “encontrado” alimento y agua. Este periodo es de suma importancia para el lechón, y la persona encargada del manejo de los animales debe revisar convenientemente la disponibilidad de alimento y agua para los animales.

 

 

 

 

5. Dietas formuladas con ingredientes de alta calidad y a costo efectivo. Un máximo consumo de alimento inmediatamente 1posdestete reduce el estrés e incrementa la tasa de ganancia de peso disminuyendo la movilización de la reserva corporal de grasa, facilitando así la deposición proteica. Es necesario tomar atención que los lechones menos pesados consuman más alimento porque éstos pierden más calor por unidad de peso en comparación a los lechones más pesados. La calidad de los ingredientes que conforman la dieta es de suma importancia en las dietas de la etapa de recría. De la misma manera, el procesamiento de las dietas cumplen un papel preponderante en la eficiencia de utilización del alimento y en una disminución en el costo de alimentación en la fase de recría.

 

 

6. Maximizar el peso vivo al destete. En marranas en lactación, una restricción de alimento, proteína o consumo de energía durante cualquier fase del periodo de lactación reducirá la producción de leche afectando el peso de camada al destete y la subsecuente respuesta reproductiva. Lechones con más peso al destete se adaptan y responden mejor en la etapa de recría. Por el contrario, lechones con bajo peso al destete tienen alto riesgo de mortalidad. Desafortunadamente, una deficiencia de energía por mal manejo de marranas durante la lactación es un problema en considerable número de granjas porcinas.

 

 

7. Ayudar y enseñar comportamiento alimenticio a los lechones. Durante las primeras 36 horas post destete es el periodo crítico para identificar a lechones que aún no desarrollaron comportamiento alimenticio o que presentan signos de deshidratación. Una recomendación general es que, con un manejo adecuado durante la recría, el número de lechones que necesitan atención especial debe ser igual o menor al 4%. Los signos que deben observarse son el estado mental (alerto o deprimido), condición corporal (normal o delgado), forma del abdomen (redondo o hundido), piel (apariencia lisa o arrugada), apetito (comiendo en el comedero o arrinconado lejos del comedero) y signos de deshidratación (normal u ojos hundidos). Existen algunas recomendaciones para ayudar a los lechones que tienen dificultad en alimentarse, por ejemplo, preparar una papilla y por medio de una jeringa administrarle directamente en la boca. Se estima que 20 o 30 gramos de alimento provee suficiente energía para evitar los efectos negativos del ayuno.

 

 

8. Registrar y analizar los datos de la respuesta productiva. Los resultados de esta práctica es esencial para diagnosticar problemas que ocurren en la etapa de recría y aplicar las medidas correctivas necesarias para resolverlos satisfactoriamente. Es necesario tener en cuenta que los ciclos de recría son constantes en una granja de porcinos. Lo ideal es que todos los grupos que ingresan a las facilidades de recría respondan igual de lote a lote o de grupo a grupo a través del tiempo.

En resumen, el manejo y alimentación de lechones durante la fase de recría es considerado más “arte que ciencia” que las otras fases de producción en una granja porcina. Definitivamente, las mejoras que se logran en la fase de recría generarán mayores dividendos en términos de respuesta productiva. Un inadecuado manejo y alimentación puede causar problemas como incremento en mortalidad, pesos bajos al término de la recría, pobre conversión alimenticia, incremento en el uso de medicamentos, baja ganancia diaria de peso y alto costo por kilogramo de ganancia de peso.

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Fuente: Agromeat

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