5 de marzo de 2016 12:29 PM
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El maíz, ¿más rentable que la soja?

El cereal dejaría en esta campaña U$S 100 más por hectárea que la oleaginosa en la zona núcleo.

Un día, la taba se dio vuelta

Todavía no empezó fuerte la cosecha de la actual campaña gruesa, la 2015/2016, pero ya hay muchos que están mirando a la próxima.Es que la que está por terminar se sembró con las viejas reglas de juego de la agricultura argentina (retenciones y trabas a las exportaciones incluidas) y con la incertidumbre de quién sería el nuevo presidente de la Nación.

En ese escenario, el trigo y el maíz tuvieron un área total implantada para el olvido. Ahora, las cosas pintan muy distintas. Y con eso empiezan a entusiasmarse muchos en la cadena agrícola. Sobre todo, justamente, los que están en el negocio de esos cultivos.

Un ejecutivo importante, con muchos años en la industria semillera, dijo esta semana a Clarín Rural que, en la zona núcleo, el maíz estaría dejando ahora 100 dólares más de margen bruto por hectárea que la soja, a la que no le eliminaron las retenciones, como al resto, sino que se las redujeron de 35% a 30%.

“En algunos lugares en los cuales el problema de las malezas resistentes a herbicidas se ha venido agravando severamente, el margen diferencial del maíz es aún mayor”, se entusiasmó el empresario. De todas maneras, mencionó que hay una cosa que es cierta y que sigue jugando en contra.

“Los argentinos tienen aversión al riego”, dice. Y lo hace pensando en que la inversión para sembrar una hectárea se maíz es hoy 120 dólares mayor a la necesaria para implantar una de soja.De todas formas, al hombre le dura poco el pie sobre el freno, y enseguida acelera de vuelta y afirma que el maíz no solo tiene un mejor margen que la soja, sino que también supera al de una dupla que seguramente crecerá en superficie este año: la del trigo con una soja de segunda sembrada detrás.

Para él, el nuevo escenario de la agricultura argentina plantea un desafío a los productores: pensar que el maíz puede ser más importante que la soja.“Para eso, hace falta un cambio mental muy difícil”, reflexiona.

 

 

Un año a pura tecnología

Más allá de las condiciones generadas por el cambio de reglas de juego, que invitan a volver a invertir en tecnología, ya que los productores comenzarán a percibir el “precio lleno” por sus productos (salvo en la soja), hay circunstancias de mercado que también apuntalan las decisiones que muchos están tomando en ese sentido.

Hablando justamente de trigo y maíz, hay un fertilizante que es estratégico para esos cultivos, la urea, que en el último año sufrió una debacle en su precio internacional que favorecerá su utilización en los planteos productivos. El valor internacional de referencia de la urea, por tonelada, se ubicaba en febrero de 2015 en un nivel cercano a los 300 dólares, mientras que hace pocos días apenas arañaba un precio de 210 dólares por cada tonelada.

Así las cosas, trigo y maíz no solo crecerán en superficie, sino que también crecerían fuerte en rendimiento, si el clima acompaña, porque el paquete tecnológico que llevarán este año será sustancialmente distinto al que se venía viendo en las muy difíciles ultimas campañas.

 

 

Más viento a favor para los cereales

En esa línea va también un reciente informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que sostiene que en febrero, comparando con el mismo mes del año pasado, la relación insumo-producto mejoró sensiblemene para el caso de los cereales, como el trigo y el maíz. La eliminación de las retenciones para esos granos y la suba del dólar, hicieron caer el costo de los insumos.

Para el caso de la soja, que solo tuvo una reducción en sus retenciones, del 35% al 30%, la evolución de esta relación grano-insumo arroja resultados variables, dependiendo de cuál se trate, indica el estudio, porque además hubo una caída interanual en el valor de oleaginosa. En concreto, la relación es ahora más favorable para comprar glifosato, gasoil y pagar los fletes, mientras que es peor para adquirir semilla y fosfato monoamónico, precisa la Bolsa de Cereales cordobesa

Fuente: Clarin

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