5 de marzo de 2016 12:29 PM
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El manejo sanitario, ahora con nuevas ideas y herramientas

Esta campaña muy húmeda dispara las enfermedades, pero llegan soluciones renovadas. La tecnología también vuelve a crecer.

Una campaña lluviosa como la actual es el contexto ideal para hablar de enfermedades en los cultivos. En Entre Ríos, por ejemplo, según el INTA Paraná, la roya asiática de la soja es la protagonista del verano.

 

La mancha ojo de rana, por su parte, ya se está haciendo notar en el norte de Buenos Aires y centro norte de Córdoba. Además, por estos días demandan especial atención las enfermedades de fin de ciclo, como mancha marrón (Septoria glicines) y tizón púrpura (Sercospora kikuchii).

 

Con este escenario es vital tomar decisiones inteligentes para el manejo sanitario. Como se cansan de repetir los técnicos, las soluciones simples no existen.

 

Pero en la Argentina hoy se trata con fungicidas más de la mitad de las hectáreas sembradas -concretamente se hacen 0,58 aplicaciones por hectárea cada campaña-, y al igual que sucede con las plagas y las malezas, la efectividad de los productos siempre debe ser puesta a prueba, y debe evolucionar en forma constante.

 

La mancha ojo de rana, una patógeno muy asociado a la humedad.

 

En el cultivo de maní, por ejemplo, ya se detectó resistencia de Cercospora a las estrobilurinas y, como viene diciendo habitualmente el fitopatólogo de la UBA Marcelo Carmona, en Argentina ya se informó sobre fallas de control de triazoles sobre la roya de la hoja del trigo y la pérdida de sensibilidad de Pyricularia grisea a mezclas de fungicidas y de Cercospora kikuchii a carbendazim.

 

Para evitar o retrasar la aparición de cepas fúngicas resistentes a los fungicidas, Carmona brinda algunas recomendaciones: “Aplicar un fungicida solamente cuando es necesario, en el momento óptimo de acuerdo con la metodología científica disponible, utilizar mezclas de principios activos con diferente mecanismo  de acción, complementar los fungicidas con inductores de la resistencia, alternar principios activos y respetar las dosis de marbete”.

 

De esta problemática se habló en la Expo Syngenta que se llevó a cabo hace pocos días en Salto, en la cual la compañía organizadora presentó Adepidyn, una nueva molécula de la familia de las carboxamidas que -según aseguraron sus técnicos- tiene potencial para responder al 80% de la demanda de fungicidas.

 

La mancha marrón en soja es una de las enfermedades más prevalentes esta campaña.

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Angel Lara, ingeniero agrónomo hondureño radicado en Suiza y responsable del nuevo producto en la casa matriz de la firma, explicó que la Argentina es un mercado clave y que por eso será el primer país en el que se lance, en el mes de octubre (si se aprueba el registro), para el cultivo de soja.

 

“Apuntamos a alcanzar ventas por 750 millones de dólares en el mundo”, dijo Lara en diálogo con Clarín Rural. Para poner en contexto la cifra, agregó que en la Argentina el mercado actual de fungicidas es de 240 millones de dólares.

 

Luego opinó que el ingrediente activo será una buena solución para el control de manchas foliares como Septoria, Cercospora, Alternaria y Venturia, y que ofrece un excelente control de oídio.

 

“Además, es muy eficaz en enfermedades como Fusarium, Botrytis, Sclerotinia y Corynespora”, dijo el hondureño, quien detalló que la formulación comercial que llegará al país para la soja combina Adepidyn y difenoconazole, y que la firma trabaja actualmente en el desarrollo de soluciones con la misma molécula para el tratamiento de maíz, otros cereales y hortalizas.

 

Pensar en que una sola molécula pueda proteger gran parte de los lotes de diversos cultivos resulta atractivo, aunque no será fácil en un mercado competitivo como el argentino, en el cual los productores  están recuperando rentabilidad e incrementarán su inversión en tecnología.

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Fuente: Clarin

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