14 de marzo de 2016 17:36 PM
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Relación entre tasas de desecho y cuidados para la cerda reproductora

El objetivo de los cuidados que se deben tener con una cerda de un hato reproductor es producir la mayor cantidad de lechones destetados posibles por unidad de tiempo, para que estos sean engordados lo más rápido posible generando el mayor retorno de capital. Para lograr esto se necesitan dos factores: la mayor cantidad de […]

El objetivo de los cuidados que se deben tener con una cerda de un hato reproductor es producir la mayor cantidad de lechones destetados posibles por unidad de tiempo, para que estos sean engordados lo más rápido posible generando el mayor retorno de capital. Para lograr esto se necesitan dos factores: la mayor cantidad de lechones posibles por hembra ciclo productivo y la mayor cantidad de hembras aptas para la producción.
De ahí que una de las principales metas establecidas en una granja porcina, es la cantidad de lechones destetados por hembra por año y muchos de los esfuerzos llevados a cabo en la granja solo obedecen a cubrir esa meta (Figura 1).


Figura 1. Metas de número de lechones destetados por hembra al año

 
Para lograr cumplir esta meta se necesita la mayor cantidad de hembras pariendo y destetando, y para lograr lo anterior se requiere la mayor cantidad de hembras apareadas por año.
Aquí vale la pena una anotación, los cambios genéticos de los últimos 20 años han traído como resultado una cerda altamente productiva pero altamente sensible, que está expuesta a una serie de factores en la producción actual que ejercen una presión especial sobre ellas. Un cuestionamiento inquietante es el de los efectos adversos de una mayor producción en un individuo, por ejemplo Rauw et al. (1998), señalan que los animales en una población genéticamente seleccionada para alta eficiencia productiva están en mayor riesgo de sufrir problemas inmunológicos, fisiológicos y de comportamiento. Las reproductoras sujetas a mejoras en % de tejido magro tienen genéticamente retraso en la pubertad, estros más cortos y menor intensidad de celo y concluyen que la visión de los productores sobre las hembras debe cambiar para tener cuidados especiales con ellas.
Existen factores en la producción actual que ejercen una presión especial sobre las hembras como: la aclimatación de primerizas, manejo reproductivo en hembras de todos los partos, manejo en la lactancia, flujo de las hembras y la calidad del personal. La confirmación de lo anterior se confirma cuando se revisan las tasas de desecho en las granjas, que en 1980 eran de 33%, en los 90 de 40% y en la actualidad sobrepasan el 50%.
Se podría argumentar que esto es necesario y que debe ser así para cumplir la meta, y aquellos porcentajes de desecho de 30 o 33 % son cosa del pasado siendo necesario en la actualidad reemplazar el 50 % de las reproductoras al año (¡al fin que tenemos PRRS!). Reportes obtenidos de PIGChamp establecen promedios de desecho de 47%, reemplazo de 53% y promedio de partos al desecho de 3.1.

 

 
Los principales problemas de este desecho excesivo de cerdas son:
► Que una cerda que permanece en el hato por pocos partos, comúnmente produce menos cerdos de por vida que una cerda que tiene una vida reproductiva larga.
► Se reduce la oportunidad para una cerda de ser lo suficientemente productiva (lechones destetados de por vida) para lograr un retorno del costo de inversión de la cerda primeriza.
► Se debe producir al menos 55- 60 lechones/h/v para amortizarse; lo anterior significa que una cerda que desteta en promedio 12 lechones por camada debe durar 5 partos en producción (Jones, 2010).
► Hembras con 12.5 destetados y 3 partos no son rentables ya que producirán menos de 40 lechones en su vida (Stalder et al., 2010).
Al respecto de la elevada tasa de desecho que se maneja en algunas granjas, en la tabla 1 se presentan algunas de las principales causas reportadas de desecho de reproductoras hoy en día.

 
Tabla 1.- Causas y porcentaje de desecho de hembras reproductoras en granjas tecnificadas.

Es claro que la principal causa de desecho son los problemas reproductivos, pero si se suma “algo” de productividad, la muerte de cerdas (¿descuidos?) y esos “otros” (falta de esfuerzo) podemos juntar fácilmente un 15 a 20 % de desechos extras. Las causas de desecho se revisan en la figura 2 donde resaltan las causas reproductivas, pero debe llamar la atención que casi en un 10% de las hembras desechadas se desconoce porque las desecharon.

 


Figura 2.- Causas de desecho y porcentaje dentro de la categoría de falla reproductiva.

 
Otra consideración interesante se presenta en la tabla 2, donde se analiza los resultados de una inspección de rastro en hembras que fueron desechadas por causa reproductiva y donde resulta obvio que esos desechos no tenían un motivo anatómico o fisiológico en un porcentaje alto de los casos estudiados.

 


Tabla 2. Porcentaje de anormalidades en ovario, oviductos y útero en cerdas eliminadas por aparente falla reproductiva

 
La verdad es que muchas hembras son desechadas por comodidad, apatía o falta de una supervisión directa.
Si bien causas de desecho como baja productividad, edad se concentran en hembras de quinto parto en adelante, los problemas reproductivos, locomotores y la muerte se concentran en hembras que han pasado su primer parto. Lo anterior establece que los excesos en reemplazos que se llevan a cabo en las granjas para cubrir una excesiva cantidad de desechos con el fin de mantener los inventarios, está relacionado con hembras que tienen pocos partos y a causas relacionadas con el manejo y el poco esfuerzo de productores y personal.

 
Para evitar un excesivo desecho de hembras en las granjas se deben de establecer tres elementos:
Mantener una supervisión constante sobre el nivel de inventario
Eso se hace con un inventario estable. El inventario estable es aquel en que él % de hembras primerizas no se cruza en una gráfica con el inventario de hembras de 3 a 5 partos durante un periodo de 24 meses.

Las diferencias de producción entre una granja con inventario estable e inestables se presenta en la tabla 2.

 
Tabla 3. Variables de producción entre granjas con inventario estable e inestable

Implementar la evaluación productiva de las hembras con un sistema de Eficiencia durante la vida productiva (EDVP).
Este concepto para evaluar a hembras altas productoras es mucho más importante que los destetados por año ya que incluye el factor de costo y amortización de la cerda. EDVP combina LNT por año, mortalidad, DNP donde se incluyen conceptos de fertilidad, DDPS y los partos de la cerda.
EDVP depende del porcentaje y la edad de desecho y por lo tanto mide en forma indirecta los cuidados que la empresa tiene con las hembras, desde su selección, su alimentación y su manejo reproductivo (Sasaki y Koketsu, 2011).

 
Establecer cuidados específicos para las hembras adultas
Estos se pueden dividir para su monitoreo en tres aspectos: cuidados en la cubrición, en la gestación y en la lactancia.
Cuidados en la cubrición: En esta etapa se debe hacer un check list de algunos aspectos, siendo autocríticos, pensando si se está teniendo cuidado con:
– La condición de la cerda al destete
– Los días de lactancia de la cerda.
– El proceso de detección de celo.
– Identificar las condiciones de cada hembra en particular.
– El proceso de inseminación.
– Las condiciones del semen.
Cuidados en la gestación: Esta etapa debe tener dos fases.
Post-cubrición, en donde es necesario tomar en cuenta:
– Ambiente para la cerda
– Agrupación, reacomodo, cambio de caseta.
– Alimentación.
– Manejo.
– Detección de celo
– Contacto con verracos.
Etapa gestante en la cual será necesario considerar:
-Retorno a celo.
– Inspección física.
– Alimentación.
– Micotoxinas.
– Atención de problemas podales.
– Medicina preventiva.
Cuidados en la lactación. Antes de cualquier otra cosa, en esta etapa será necesario conocer con que se está trabajando. Es fundamental conocer con que línea genética se está trabajando y se deberá estar consciente de cuáles son las condiciones al nacimiento. Es importante conocer que tamaño de camada tengo, en que parto y que dispersión de peso dentro de las camadas.
“El manejo en la etapa de lactancia debe considerar a la cerda y su camada como una unidad familiar individual”.
Para efectos de organizar nuestras ideas los cuidados en la etapa de lactación podemos dividirlos en aquellos que se llevan a cabo con la cerda y los que se llevan a cabo con los lechones (para incrementar la producción de la cerda).
Con la cerda será necesario revisar:
– Higiene de la cerda.
– Las condiciones de estrés.
– La anticipación en entrar a maternidad.
– La alimentación en calidad y cantidad.
– Se alimentar a las madres en los momentos más frescos del día.
– Atención del parto.
– Uso de medicamentos.
– La duración de la lactancia.
Con los lechones será necesario al menos considerar:
– Peso
– La dispersión de los pesos.
– La calidad del lechón.
– El tamaño de la camada en la que están.
– La toma de calostro.
– Agrupaciones y adopciones ¿quiénes? ¿A dónde?
– La temperatura en que se crían.
– La higiene del paridero o lechonera.
– El espacio.
En fin, cada uno de nosotros podrá pensar en una infinidad de aspectos que deberá ser necesario considerar, pero lo importante no es pensarlo sino supervisarlos. Las condiciones de producción hoy en día se han modificado y llevan a la necesidad de tener cuidados especiales con hembras altamente productivas, pero altamente sensibles, por lo que es fundamental trabajar, trabajar y trabajar.

 
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