21 de marzo de 2016 11:49 AM
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Estudio del ICEX sobre el comercio de carne de cerdo en Japón

España es el cuarto proveedor de este producto en el mercado nipón

El Instituto de Comercio Exterior (ICEX), a través de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Japón, ha elaborado un informe sobre el mercado de la carne de cerdo en Japón. Este informe pueden encontrarlo completo en http://www.eurocarne.com/daal?a1=informes&a2=4765444.pdf
El mercado de la carne porcina en Japón es especialmente relevante, ya que, según indican las estadísticas de la FAO, este país es el primer importador mundial de carne de cerdo y el quinto en embutidos de cerdo, con importaciones por 744.281 t en 2013. Además, la carne de cerdo es el segundo producto agrícola y ganadero más importado, después del maíz.

Esto se debe a que Japón es uno de los países desarrollados con más dependencia agrícola, situándose, junto a Suiza, por debajo de otras economías avanzadas como Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Francia. Esta dependencia agrícola ha ido en aumento desde los años 60 e implica una necesidad alimentaria estructural, por lo que las relaciones comerciales han de establecerse a largo plazo, lo que convierte al país en un mercado estratégico.

Japón ocupa el puesto nº15 en el ranking mundial de productores de porcino, situándose la carne de cerdo en la undécima posición en cantidad y quinta en valor entre los principales productos agrícolas y ganaderos del país (917.289 t). No obstante, la producción nacional no basta para cubrir la propia demanda japonesa, ya que el consumo de carne de cerdo ha experimentado una tendencia positiva durante los últimos años que la ha colocado como la segunda más consumida de todo el país.

De esta forma el mercado japonés se convierte en un objetivo potencial para cualquier fabricante de productos porcinos, quien al mismo tiempo ha de ser muy consciente de que se trata de un mercado de difícil entrada, con un proceso de negociación y comercialización lento, en el que la distribución resulta muy compleja y cara, y que en general está muy influido por marcas, etiquetas y conceptos con los que identificarse. Muchos empresarios españoles han sabido comprender estos conceptos y juntos han contribuido a que la importación desde España haya crecido de modo casi constante tras el levantamiento del veto en 2003.

Por tipos de carne, España pasó del puesto 14 que tenía en 2004 al quinto en valor en 2013 como suministrador de carne porcina fresca y congelada a Japón. 2015 ha traído consigo el cuarto puesto con una cuota de mercado del 9,3% con 39.458 t. Crece pues a un ritmo constante tras el 5,1% de 2013, el 3,8% de 2012 y el 1,4% de 2009. Respecto al jamón, a día de hoy se mantiene en cabeza en la importación de jamón sin deshuesar y en segundo lugar, tras Italia, en jamón deshuesado.

Los principales competidores de España en el mercado de la carne fresca y refrigerada son EE.UU., Dinamarca, Canadá, México y Chile (estos dos últimos países habiendo firmado sendos acuerdos de libre comercio con Japón). En lo que respecta a los jamones, el principal rival por cuota de mercado es Italia.

En lo que respecta a la demanda, la tendencia en Japón hacia el consumo de productos cárnicos, que normalmente se consumen como plato único, y la mayor preocupación de los japoneses por la salud, han puesto de moda los productos bajos en grasas y en sal. Los productos elaborados con carne de cerdo ibérico parecen gozar de un gran potencial en el mercado japonés, ya que las posibilidades para su consumo son múltiples, ya sea como componente del almuerzo diario, o como degustación culinaria en forma de tapas. No obstante, para el público en general el producto más conocido es el jamón ibérico, y se limita a círculos más reducidos de población, un segmento alto de consumidores que buscan la calidad y exclusividad de su sabor, y que se muestran dispuestos a pagar un alto precio por ello.

Por otra parte, y entre los inconvenientes a tener en cuenta se encuentra la poca imagen país que tiene España en lo que se refiere a carne blanca de cerdo, lo que dificulta las exportaciones debido a la propia competencia interna. En la actualidad, además, el jamón cuenta con un excesivo fraccionamiento de calidades, una gama de tipos incomprensible para el consumidor japonés de a pie, que no consigue diferenciar los productos de mayor calidad de los de menor categoría al no disponer éstos de una certificación homogeneizada.

En este sentido, la modificación de la normativa de productos de cerdo ibérico producido a finales del año 2013 puede resultar útil en el mercado japonés.

Es necesario cuidar la presentación del producto, tanto en lo que respecta al empaquetamiento como a la campaña de marketing. El cliente local es muy minucioso en ese aspecto, por lo que comercializar el producto con una presentación y una campaña adecuadas podría ayudar en gran medida no sólo a que las ventas aumentaran, sino a mejorar la percepción general sobre el producto español.

Fuente: Eurocarne

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