21 de marzo de 2016 11:57 AM
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Se cayó el stock bovino argentino: la recomposición del genocidio vacuno kirchnerista llevará mucho tiempo

Descendió 0,4% en 2015 versus el año anterior.

La ganadería argentina necesitará muchísima dedicación, tiempo y viento climático a favor para recuperarse del genocidio ganadero instrumentado por el régimen kirchnerista (razón no le faltaba a los directivos de Marfrig que huyeron del mercado local).

En marzo de 2015 el stock bovino nacional argentino fue de 51,429 millones de cabezas, una cifra 0,4% inferior a la del mismo mes de 2014, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Agroindustria en base registros del Senasa.

Buena parte del estancamiento de las existencias vacunas se explican porque la merma de servicios registrada a causa de la sequía ocurrida en el verano 2013/14 seguida por inundaciones que complicaron los nacimientos de terneros/as. Ambos fenómenos tuvieron un impacto importante en zonas criadoras tanto de la región pampeana como de Corrientes.

En el NOA, en cambio, el stock bovino creció. Un año atrás Santiago del Estero tenía 1,390 millones de cabezas (+7,4% que en el mismo mes de 2014), mientras que Salta contaba con 1,096 millones de animales (+1,8%).

Otra provincias que se destacaron en el último año fueron La Pampa con un stock vacuno de 2,862 millones de cabezas (+2,8%) y Chaco con 2,659 millones de animales (+1,8%) (ver cuadro).

No es casual que buena parte del crecimiento del stock de vientres (vacas + vaquillonas) se registrara en esas cuatro provincias: en marzo de 2015 La Pampa tenía 57.623 vientres más que en marzo del año anterior, mientras que Chaco, Santiago del Estero y Salta contaban con 42.099, 30.340 y 10.964 vientres adicionales respectivamente.

A nivel nacional el stock de vacas aumentó en 116.859 cabezas (+0,5%), mientras que el de vaquillonas descendió en 38.026 cabezas (-0,5%).

En 2008 el Senasa registró, a nivel nacional, un total de existencias bovinas de 57,583 millones de cabezas. Pero a partir de ese año comenzó una fase intensiva de liquidación de hacienda que llevó el stock a un piso de 47,973 M/cabezas en 2011. Recién a partir de 2012 las existencias bovinas comenzaron a recuperarse (aunque muy lentamente).

La sequía del período 2008/09 también restó gran cantidad de recursos forrajeros a la ganadería argentina. Pero, además del factor climático, el sector pecuario sufrió una oleada gigantesca de desincentivos a partir de la intervención kirchnerista tanto del mercado externo como interno (que planchó los precios de la hacienda de manera artificial para promover una faena descomunal de vientres).

Fuente: Valor Soja

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