21 de marzo de 2016 16:57 PM
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La cultura colaborativa en granjas porcinas

Antes que nada, debemos entender que nuestras explotaciones porcinas no son simples “granjitas de cochinos” sino empresas dedicadas a la producción de carne, las cuales cuentan con un alto nivel de conocimiento en temas de producción, administración, etc. Entendiendo lo anterior tenemos la obligación de transformar nuestras unidades de explotación en verdaderas instituciones donde se […]

Antes que nada, debemos entender que nuestras explotaciones porcinas no son simples “granjitas de cochinos” sino empresas dedicadas a la producción de carne, las cuales cuentan con un alto nivel de conocimiento en temas de producción, administración, etc. Entendiendo lo anterior tenemos la obligación de transformar nuestras unidades de explotación en verdaderas instituciones donde se rijan por principios éticos y de colaboración por parte del 100% de sus involucrados, donde no se excluya absolutamente a nadie, donde todos sumen y todos participen en la mejora continua. Logrando una cultura colaborativa la empresa se transforma, “vuelve a nacer” y, por lo tanto, se vuelve competitiva.

 
De acuerdo a la Real Academia Española colaborar es trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra.

 
Cuando hablamos de cultura, hagamos referencia a una definición que, a lo largo de cincuenta años de estudio, en Dr. Edgard Schein fue construyendo:
“Un patrón compartido de creencias y valores inconscientes que el grupo aprende en la medida que resuelve sus problemas de adaptación externa e integración interna, que los ha trabajado lo suficiente para ser considerados como válidos y, por lo tanto, dignos de ser enseñados a los nuevos miembros como la forma correcta de percibir, pensar y sentir en relación con esos problemas”
La cultura es una propiedad de las personas y las organizaciones, no a una propiedad de las definiciones. Por tanto, hablar de una cultura de colaboración per se, no tiene sentido, sino de la cultura en torno a la colaboración entre personas, en un grupo determinado.

 

 

¿Qué es colaboración?
En tu empresa seguramente cuentas con colaboradores que comparten su talento para que tu empresa pueda crecer. ¿Cuándo fue la última vez que colaboraron para alcanzar la meta que establecieron para tu negocio? Piensa en esta frase:
“Un sueño que sueñas solo, es sólo un sueño, un sueño que sueñas con alguien es una realidad.”
John Lennon (1940-1980) Cantante y compositor británico

 
Al invitar e integrar talentos, escucharlos, para conseguir la meta establecida es donde la “cosa” se complica, para algunos trabajar en equipo es normal, pero para otros el simple hecho de organizar o “tener” que recurrir a la gente es todo un tema.

 
Debemos entender que en los modelos de negocios nuevos los líderes no imponen, al contrario, proponen, escuchan, piden ayuda y consejos a todo el personal, ya que la experiencia de esa empresa se logra por toda la gente “no solo el jefe” y es ahí cuando verdaderamente se alcanza la cultura colaborativa. Pero para lograr esto debemos “enamorar” a nuestra gente, capacitarla, orientar tareas y orientar individuos, evitar fallas en la comunicación, crear entendimientos mutuos, conducir diálogos inter-culturales, evitar ser el “héroe solitario”, compartir los logros y sobre todo reconocérselos. Cuando nuestros colaboradores alcanzan el nivel colaborativo deseado la empresa se transforma.

 
Pero para lograr esto debemos atrevernos, arriesgarnos, romper paradigmas, es una realidad que la porcicultura atraviesa una crisis: la entrada de carne de Estados Unidos, el bajo precio, las enfermedades emergentes y reemergentes, el dólar, etc. etc… pero aparte de preocuparnos por los temas antes mencionados y para mitigar los efectos que estos tienen en nuestras empresas debemos también preocuparnos por nuestra gente.

 

 

Sin embargo, para crear espacios de colaboración deben cumplirse ciertos elementos:
1. El equipo debe tener pasión por la marca o negocio.
2. Compromiso por esforzarse más allá de lo requerido.
3. Disposición para compartir con otro ser humano y aceptar las diferencias.
4. Tener una visión común.
5. Romper lo establecido

 
En síntesis: el núcleo de la dirección no es la especialización o el dominio aislado de aspectos de la empresa, sino el ensamble interrelacionado de manera cohesiva y coherente de todos esos aspectos orientados hacia un objetivo común con una “visión compartida”.
Cambiar el paradigma directivo de control y mando por uno participativo basado en el concepto superior de la persona y su papel en la organización, donde la colaboración es una de las mejores maneras de resolver la complejidad que enfrentamos en el SigloXXI
Crear un modelo de negocio donde haya apertura de mente, firmeza de criterio, carácter y voluntad.
El tema es muy amplio, pero debemos estar conscientes que es imprescindible empezar el cambio para poder competir en un mundo globalizado y lograr así instituciones o empresas productoras de carne de cerdo exitosas.
Bibliografía.
Schein, E. (2004). La cultura organizacional y el liderazgo. Una visión dinámica. Plaza y janes Editores.
“Collaborative Overload” del Harvard Business Review, enero-febrero 2016

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Fuente: www.porcicultura.com

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