2 de junio de 2016 04:05 AM
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Polémica por la pesca de arrastre en la desembocadura del Río Negro

El gobernador prohibió la actividad en la desembocadura del río Negro por su impacto ambiental. Un especialista relativiza el daño y propone abrir el debate. El gobernador Alberto Weretilneck intentó poner fin a la polémica entre las autoridades locales y provinciales y los habitantes y pescadores deportivos y recreacionales de la zona, al instruir a […]

El gobernador prohibió la actividad en la desembocadura del río Negro por su impacto ambiental. Un especialista relativiza el daño y propone abrir el debate.

El gobernador Alberto Weretilneck intentó poner fin a la polémica entre las autoridades locales y provinciales y los habitantes y pescadores deportivos y recreacionales de la zona, al instruir a la Subsecretaría de Pesca que no autorice actividades exploratorias del recurso ictícola en la desembocadura del río Negro, en cercanías del balneario El Cóndor.

Pero la medida generó tanto debate como rechazos en la comunidad y entre quienes se dedican a la actividad,

El doctor en Biología Marina e investigador del Conicet y de la Universidad del Comahue, Raúl González, consignó la necesidad de abrir discusiones participativas en las que puedan opinar todos los actores vinculados a la actividad.

González recordó que en 2001 y 2002 se hicieron prospecciones interesantes, que dieron como resultado la existencia de una diversidad importante de especies accesibles a pequeñas embarcaciones, sobre todo en los meses de primavera y verano.

Dijo que es necesario hacer un buen relevamiento batimétrico, para conocer las características del fondo, pero consideró que “frente a la zona de acantilados se supone de mucho enganche para arrastrar, mientras que más cerca de la desembocadura el suelo es más yermo y solamente se encuentran algunos erizos y estrellas de mar)” por lo que opinó que “el impacto de esas pequeñas redes de arrastre en la arena no es importante”.

No obstante, admitió que la polémica al respecto se da en todo el mundo.

“Pero hay que considerar que el movimiento natural de las marejadas y sudestadas en esa zona, hacen al fondo inestable con altas tasas de disturbio natural, por lo que el paso de una red de no más de 5 o 6 metros de apertura de boca, con portones de madera o de hierro livianos, genera efectos insignificantes al ambiente”, afirmó.

 

 

La red y los barcos

La fotografía del gobernador sosteniendo un cartel que dice “No a la pesca de arrastre” abrió interrogantes. “Si se rechaza la pesca de arrastre, entonces, debería pensarse en el impacto que la pesca del langostino está teniendo frente a la costa de Caleta de los Loros, donde barcos mucho más grandes pescan con redes de más de 20 metros de apertura de boca, a apenas 14 o 15 metros de profundidad”, dijo González. “Es incomparable el impacto si se considera que esas embarcaciones sacan 4.000 toneladas de langostinos al año”, afirmó.

“Si se rechaza la pesca de arrastre, debería pensarse en el impacto que la pesca del langostino tiene frente a Caleta de los Loros”. (Por Pedro Caram; Río Negro

Fuente: Nuestro Mar - Buenos Aires

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