5 de junio de 2016 11:05 AM
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Javier Hermoso de Mendoza, investiga la tuberculosis bovina (Uex): “Llevamos 20 años avisando de que la caza mayor podía ser fuente de infecciones”

Experto en enfermedades infecciosas y profesor de la Facultad de Veterinaria de la Uex, Javier Hermoso de Mendoza coordina las investigaciones que tratan de erradicar la incidencia de la tuberculosis bovina en la cabaña de vacuno de región y de acotar el contagio a través de las especies cinegéticas.     –¿Qué es la tuberculosis […]

Experto en enfermedades infecciosas y profesor de la Facultad de Veterinaria de la Uex, Javier Hermoso de Mendoza coordina las investigaciones que tratan de erradicar la incidencia de la tuberculosis bovina en la cabaña de vacuno de región y de acotar el contagio a través de las especies cinegéticas.

 

 

–¿Qué es la tuberculosis bovina y en qué afecta al animal?

–Es una enfermedad infecto-contagiosa típica del ganado bovino producida por la bacteria Mycobacterium bovis . . Es crónica y provoca que el sistema inmunitario del animal dedique muchas reservas a intentar combatirla, lo que le va consumiendo poco a poco. Y mientras tanto está infectando a otros.

 

 

–¿Se propaga con facilidad?

–Con mucha facilidad entre las vacas, por contagio directo o bien indirecto a través de bebederos o comederos. El contagio de animal a humano es más difícil si se trata de una persona adulta sana. Pero 50 años atrás, la tuberculosis bovina afectaba a una parte importante de la población infantil y a gente mayor, a personas con el sistema inmunitario poco desarrollado o debilitado, y estaba muy relacionada con el consumo de leche de vacas infectadas que no se sometía al actual tratamiento térmico obligatorio. De hecho, en muchos países del tercer mundo sigue siendo una enfermedad importante por consumo de leche cruda, y en el mundo desarrollado el contagio se puede dar, aunque principalmente en personas inmunodeprimidas.

 

 

–¿A qué animales afecta?

–En el caso de Mycobacterium bovis , afecta a animales de sangre caliente, mamíferos desde ratones a grandes carnívoros y herbívoros, domésticos o silvestres, con mayor o menor sensibilidad a la enfermedad.

 

 

–En los dos últimos años ha habido un brote importante en Extremadura y se achaca a la caza ¿cuál es la relación?

–Llevamos 20 años investigando la tuberculosis en especies de caza mayor y avisando de que podían ser una fuente importante de infecciones para las vacas. Es el resultado de años de modernización con intensificación de los negocios ganadero y cinegético, que ha favorecido que se extienda la enfermedad. Pero los últimos picos también tienen relación con novedades en las campañas de saneamiento propiciadas por Bruselas, especialmente un cambio en la forma de hacer las pruebas y un mayor rigor en su interpretación, para poder detectar los casos cuanto antes y romper los ciclos de contagio. Con esto se está consiguiendo eliminar a casi todos los animales infectados de un rebaño en menos tiempo y creemos que ese pico no se mantendrá mucho tiempo; de hecho ahora está en regresión.

 

 

–¿Con las medidas en marcha se puede controlar la enfermedad?

–Se puede controlar en las vacas, pero para lograr su erradicación en el ganado hay que implementar recomendaciones que ayuden al efecto de las campañas, tanto por parte de los ganaderos como de las fincas de caza.

 

 

–¿Hay falsos positivos?

–Ha habido mucha falta de información. Pero no hay falsos positivos en el sentido en el que se está entendiendo. La prueba oficial de diagnóstico de tuberculosis es la tuberculina junto a otra, gamma-interferón, capaz de detectar infecciones mucho más recientes. Cuando un animal da positivo con la prueba de tuberculina, ese animal está oficialmente enfermo y debe sacrificarse. Es una prueba ampliamente contrastada que, como cualquier prueba diagnóstica tiene un margen de error, que se sitúa en torno al 3%, lo que significa que puede detectar un 97% de animales que han tenido contacto con la bacteria. Sobre esta base se ha erradicado la enfermedad en muchos países. Además de esta prueba, se realizan otras pruebas complementarias cuando el animal se sacrifica. Pero estas en ningún caso pretenden contradecir la prueba oficial sino que intentan aislar la bacteria para tratar de trazar el origen del contagio y determinar si ha podido infectar a otros animales. En ocasiones, el procesado previo al cultivo de las muestras, que incluye un tratamiento de descontaminación, elimina a todas las bacterias, incluyendo a las que queremos aislar y por eso el resultado del cultivo posterior es negativo. Eso no significa que sea un falso positivo, tan solo que posiblemente la infección era reciente y que había pocas bacterias en la muestra.

 

 

–Desde el punto de vista de la investigación ¿Hacia dónde apuntan posibles tratamientos o incluso una vacuna?

–Los tratamientos ahora ni se plantean. Un animal que dé positivo es un animal enfermo y se debe sacrificar. Y en el caso de las vacas, plantear una vacuna es incompatible con el procedimiento diagnóstico que se usa porque no podría distinguirse el animal vacunado del animal infectado y habría que sacrificarlo. Sí cabe la posibilidad de aplicar vacunas en otras especies y ya se está investigando para suministrársela a jabalíes y a ciervos. Las pruebas con jabalíes parece que están dando buenos resultados.

 

 

–¿Qué se está haciendo en Extremadura?

–Llevamos cinco años de colaboración entre la universidad y la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente para determinar cómo se pueden cortar los contagios entre animales salvajes y domésticos. Y se prevé un nuevo convenio por unos años más. En los trabajos realizados se ha comprobado que existen medidas que pueden ayudar mucho, entre ellas medidas de contención en puntos críticos como son aquellos en los que los animales van a comer o a beber. Si se consigue que bovinos y animales salvajes coman o beban en sitios diferentes se rompen muchos contagios

Fuente: Agromeat

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