18 de junio de 2016 22:44 PM
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“Los empresarios ganaderos ahora se están animando a invertir”

Lo aseguró Eduardo Romagnoli, presidente del Rosgan. La semana pasada este mercado alcanzó las 2 millones de cabezas rematadas.

1-  La semana pasada, el Rosgan llegó a 2 millones de cabezas rematadas. Frente a este número, ¿cómo evalúa lo que ha sucedido desde el nacimiento de estos remates televisados?

Llegar a este número no ha sido una sorpresa, pero sí ocurrió antes de lo que teníamos proyectado. En 2008, cuando nació el mercado, la idea era rematar unos 70.000 animales por año, porque era lo que necesitábamos para equilibrar la estructura de costos e invertir en el desarrollo del mercado. Pero, a pesar de que fueron años durísimos para la ganadería en la Argentina, que incluyeron un claro desaliento a la producción y mantuvieron las exportaciones cerradas, logramos subastar 300.000 animales por año y así, llegar finalmente a las 2 millones de cabezas.

 

 

2- ¿Cómo ve el futuro de los mercados de hacienda por televisión y qué pasará con Internet?

Van a crecer como sistema y los negocios a través de la web serán cada vez más importantes. Me parece que van a coexistir las dos plataformas. Para vender en Internet va a ser clave la transparencia, la confianza y la certeza que se brinde como mercado. La ganadería es una actividad particular, en la que la confianza ha sido fundamental. Siempre hubo una relación muy estrecha entre las partes. Es que cada animal es particular y cada raza tiene muchas variantes. En nuestro caso, el objetivo es incrementar el volumen de animales en los remates y ampliar el territorio al que alcanza el mercado, sobre todo al norte argentino, una de las regiones en las que crece la ganadería.

 

 

3- ¿Cómo está hoy el escenario de la ganadería comparado con los momentos fundacionales del mercado?

Para los productores, eran momentos de un montón de “imposibilidades”. En ese entonces se reemplazó toda la ecuación de la cadena ganadera por una sola cuestión: cuidar la mesa de los argentinos, pero sin proteger a cada uno de los eslabones del negocio que hacían posible la producción de carne.

 

 

4- Ahora hay otro escenario, que incluye la apertura del país a mercados externos. ¿Cómo influye esto en el negocio?

Nosotros vemos estos cambios con mucha esperanza, pero hay que esperar a que se cumplan los ciclos biológicos de los animales. Eso es necesario para aprovechar la oportunidad que se abre para el país. Después de 9 años casi sin exportar no tenemos novillos pesados de 500 kilos, porque nos especializamos en faenar animales livianos de 320 kilos. Entonces, habrá que esperar dos años hasta poder armar una masa crítica interesante para proveer de carne a todo el mundo, al mismo tiempo que seguimos abasteciendo la mesa de los argentinos. Pero está claro que el desafío es volver a conquistar mercados externos.

 

 

5- En este aspecto seguramente ayuda el histórico prestigio de la carne argentina…

Sí, pero es fundamental trabajar en el tema de la denominación de origen. Hay países en los cuales se vende carne de Australia y Nueva Zelanda diciendo que es carne argentina.

 

 

6- ¿Cómo ven las expectativas de los productores hoy?

Los empresarios ganaderos ahora se animan a invertir. Y vemos una fuerte tendencia a retener vientres en los criadores, que se quedan con las terneras que nacen en sus campos. La fábrica de terneros se puede recuperar y eso nos va a permitir planificar con tranquilidad para cumplir con las dos puntas: comercio exterior y mercado interno.

Fuente: Clarin

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