27 de junio de 2016 08:20 AM
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Big Data e “Internet de las cosas”: oportunidad del agro para ser más eficiente

Cada vez es más la información que el sector agropecuario produce pero que no está bien aprovechada. Un técnico del Inta Manfredi propone “conocimiento empaquetado” para mejorar la gestión de datos.

La Argentina cosecha 100 millones de toneladas de granos todos los años y a partir de eso se generan millones de datos más que se podrían almacenar en “la nube”, pero que pocas veces son aprovechados. ¿Podrían el Big Data y el “Internet de las cosas” ayudar a revertir esta tendencia?

Un artículo difundido por el sitio de divulgación científica Sobre la Tierra de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) intenta responder este interrogante, destacando el enorme potencial no explorado para mejorar la eficiencia en la utilización de esa información por parte de los productores.

Según la Fauba, actualmente, diferentes grupos de investigación en universidades, institutos y empresas buscan expandir el uso de Big Data en el medio productivo mediante “conocimientos empaquetados”, capaces de ser fácilmente implementados, como sucedió en el pasado con los híbridos de maíz, por ejemplo.

Algunas de esas iniciativas también se inscriben dentro del Internet de las cosas, que implica el diseño de aplicaciones de celular que permiten tomar datos del campo y hacer recomendaciones en tiempo real, con una interfaz amigable.

 

 

Tormenta de datos

El desarrollo de estas herramientas, así como el debate en torno del derecho de propiedad de la información que cada establecimiento sube a internet, y su uso por parte del Gobierno, representan algunos de los principales desafíos a futuro. Así lo considera Rodolfo Bongiovanni, investigador del Inta Manfredi.

“Todos los procesos de levantar datos en el campo, para almacenarlos y analizarlos, hoy se producen de forma automática. Pero esa información no siempre se termina aprovechando para hacer más eficiente la producción. Los miles y miles de datos quedan almacenados en un espacio virtual y se pierden oportunidades”, asegura Bongiovanni. Su cálculo es que mientras un ensayo tradicional lleva de 15 y hasta 20 observaciones, con Big Data se pueden lograr 20 mil, lo que implica “una explosión comparativa de datos”.

Un ejemplo concreto son las cosechadoras que indican el cultivo que se está levantando, los rendimientos obtenidos y el grado de humedad, por ejemplo. También pueden analizar el funcionamiento de la máquina en el campo y, en caso de detectar una falla, solucionarlo en el momento.

 

 

Conocimiento empaquetado

En contraposición a las tecnologías de información intensiva (sólo accesible para técnicos), el conocimiento empaquetado busca simplificar las tareas de los productores. Según Bongiovanni, “una vez que todos los datos puedan empaquetarse en forma sencilla y que no requieran tiempo de análisis o habilidades adicionales por parte del productor, los datos virtuales podrán aprovecharse y hasta comprarse como un insumo productivo más”.

Bongiovanni confía en el conocimiento empaquetado como una posibilidad de desarrollar tecnologías capaces de manejar grandes cantidades de datos de un modo accesible: “En el futuro, esta problemática incluso va a dejar de ser una cuestión de oferta tecnológica. Va a convertirse en una demanda de los productores para aumentar y eficientizar la producción. Internet de las cosas podría ser una respuesta, mediante el uso de sensores en la producción primaria, grandes bases de datos en la nube, internet y aplicaciones que permitan tomar decisiones en tiempo real desde la computadora o el celular van a responder a la demanda”.

Fuente: La Voz

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