28 de junio de 2016 12:35 PM
Imprimir

Control de la coccidiosis. Conceptos clave para una parvada exitosa y rentable

En este artículo de MSD sobre la vacunación y el control de la coccidiosis subclínica, se ofrece una visión sobre cómo mejorar el rendimiento del pollo de engorde, maximizando la eficacia del alimento balanceado

Control de la coccidiosis para maximizar la utilización del alimento balanceado.

El crecimiento de pollos de engorde y el consumo de alimento balanceado no mantienen una relaci√≥n lineal. Tomando como base el crecimiento y el consumo de alimento ¬†de un pollo de engorde Ross 308, las dos √ļltimas semanas de consumo de alimento, previas al sacrificio a los 28 d√≠as; representa el 50% del per√≠odo de crecimiento, pero el 75% del alimento que el animal va a consumir. Las dos √ļltimas semanas de un ave de 35 d√≠as representan el 40% de su per√≠odo de crecimiento, pero el 64% de su consumo de alimento. En un pollo de engorde de 42 d√≠as, las √ļltimas dos semanas representan s√≥lo el 33% de su per√≠odo de crecimiento, pero el 55% de su consumo de alimento. A los 49 d√≠as, las mismas dos semanas representan s√≥lo el 29% del per√≠odo de crecimiento, pero el 47% del consumo de alimento.

 

En otras palabras, las dos √ļltimas semanas en el campo son cr√≠ticas para la utilizaci√≥n del alimento balanceado, ya que el pollo consumir√° al menos la mitad del total de alimento durante dicho periodo. Esto significa que cualquier enfermedad o gesti√≥n inadecuada durante las √ļltimas dos semanas previas al sacrificio, puede tener un efecto adverso desproporcionado en el uso del alimento y su rendimiento.

 

Las dos √ļltimas semanas en el campo son cr√≠ticas para la utilizaci√≥n del alimento balanceado, ya que el pollo consumir√° al menos la mitad del total de alimento durante dicho periodo

 

Los productores avícolas son conscientes de los problemas que causan las enfermedades clínicas obvias, pero las enfermedades subclínicas podrían estar afectándoles en el rendimiento de manera silenciosa, ocasionando una mala absorción de nutrientes o desviando la energía del animal hacia la respuesta inmune, en lugar del crecimiento.

 

Durante las √ļltimas dos semanas previas al sacrificio, la coccidiosis subcl√≠nica es una de las causas m√°s comunes e importantes de p√©rdida de rendimiento en pollos de engorde. A menudo, los programas anticoccidiales que utilizan ion√≥foros o los programas duales qu√≠mico-ion√≥foro, pueden mostrar ¬†lesiones de coccidiosis subcl√≠nica en alg√ļn momento entre los ¬†24 a 49 d√≠as de edad, dependiendo de la eficacia anticoccidial, la densidad de las aves y las condiciones ambientales.

 

El Dr. Robert Teeter (Prof. Em√©rito de la Universidad del Estado de Oklahoma) convirti√≥ la p√©rdida de rendimiento en pollos de engorde debido a la coccidiosis subcl√≠nica, a equivalentes cal√≥ricos (Conferencia de Nutrici√≥n en Arkansas, 2010). √Čl estima que la coccidiosis subcl√≠nica +2 durante la semana previa al sacrificio, puede ocasionar que un pollo de 2,4 kg alimentado con una dieta de 3.250 Kcal, rinda como si hubiese sido alimentado con una dieta de 2.700 Kcal. Incluso la coccidiosis subcl√≠nica +1 puede ocasionar p√©rdida de rendimiento equivalentes a una dieta 2.975 Kcal (Tabla 1).

De esta manera, todo el esfuerzo y dinero que se invierte en el desarrollo del alimento ideal para alcanzar la m√°xima productividad, puede perderse debido a la presencia de coccidiosis subcl√≠nica durante la √ļltima semana, incluso a niveles muy bajos. Por ello, es de suma importancia que todos los productores de aves de corral monitoreen el estado de la coccidiosis de las parvadas a lo largo de su ciclo de crecimiento, especialmente durante las dos semanas previas al sacrificio. Para buscar lesiones por coccidiosis subcl√≠nica, los productores pueden apoyarse en observaciones a la necropsia.

 

Todo el esfuerzo y dinero que se invierte en el desarrollo del alimento ideal se puede perder debido a la presencia de coccidiosis subcl√≠nica durante la √ļltima semana

 

Tabla 1. Rendimiento esperado en dietas con diferente densidad calórica (Teeter, 2007).

 

 

 

Es importante determinar la especie y la gravedad de la infección, así como el momento exacto y la frecuencia con la que se ven afectadas las parvadas. Cuando no es posible evaluar las sesiones post-mortem, puede hacerse el conteo de ooquistes por gramo de heces, tomando como base un muestreo fecal secuencial en la granja. Aunque el conteo de ooquistes no siempre puede predecir el impacto en el rendimiento, puede servir como mapeo para determinar cuándo la coccidiosis subclínica está apareciendo durante el crecimiento de la parvada.

 

Las muestras deben colectarse dos veces por semana para identificar el r√°pido pico de ascenso y descenso de excreci√≥n ¬†de ooquistes, para conocer el momento en que se produce el desaf√≠o. Los programas de alimentaci√≥n exitosos para maximizar la productividad, deben incluir una estrategia de control de la coccidiosis que evite la coccidiosis subcl√≠nica durante las √ļltimas 1-2 semanas en campo.

 

 

 

Vacunación contra la coccidiosis: El control sostenible de la coccidiosis en pollos de engorde

Durante d√©cadas, el control de la coccidiosis se llev√≥ a cabo mediante el uso de efectivos f√°rmacos anticoccidiales en el alimento balanceado; pero ning√ļn anticoccidial es sostenible cuando se usa en un programa continuo,¬† sin rotaci√≥n. Durante las √ļltimas d√©cadas, los programas de rotaci√≥n incluyendo a los programas duales han comenzado a perder eficacia, especialmente en pollos m√°s peque√Īos, producidos en mayores densidades de poblaci√≥n y con ciclos m√°s cortos, representando un mayor n√ļmero de parvadas por a√Īo en la misma instalaci√≥n. La disminuci√≥n de la eficacia ha obligado a los productores a implementar rotaciones ¬†m√°s frecuentes, y muchos productores han visto un aumento en las lesiones de coccidiosis subcl√≠nica entre 24 y 42 d√≠as de edad.

 

La vacunación con una vacuna viva contra la coccidiosis, conteniendo ooquistes esporulados de cada una de las especies importantes de Eimeria, brinda una alternativa a los programas anticoccidiales tradicionales.

 

Las vacunas son altamente antigénicas, pero el desarrollo completo de la inmunidad,  exige que cada pollo de la parvada experimente de 3 a 4 ciclos del parásito.

 

Las aves excretaran en la caseta ooquistes de las cepas vacunales recibidas en la planta de incubación,  a partir de los 4-6 días de edad.

 

msd-pollitos

Si el ambiente es propicio para la esporulaci√≥n de Eimeria, los ooquistes se volver√°n infectivos y completaran su ciclo de vida en la caseta, promoviendo un nuevo estimulo al sistema inmune, sin ning√ļn costo y sin la necesidad de manejos adicionales de la parvada.

 

El tiempo transcurrido desde la vacunación hasta la consolidación de la imunidad  es de 21 a 28 días, dependiendo de la vacuna y de las condiciones de la caseta.

La uniformidad de la administración  es crítica, porque las aves que no sean vacunadas en la planta de incubación, ingresarán a la caseta en condiciones desfavorables. Serán susceptibles a los ooquistes de las Eimerias de campo, que sobreviven en todas las casetas a pesar de la limpieza y desinfección a fondo. También estarán expuestas a los ooquistes excretados por las otras aves correctamente vacunadas en la planta de incubación.

 

La uniformidad del reciclaje de ooquistes en la caseta es fundamental durante  las siguientes tres a cuatro semanas. Los pollos de engorde jóvenes deberán tener acceso a los ooquistes esporulados para completar un nuevo  ciclo de la vida.

 

¬†‚ÄėLa esporulaci√≥n‚Äô es un proceso necesario para que los ooquistes sean infectivos. El calor, la humedad (25% humedad de la cama o 60% RH) y el ox√≠geno son necesarios para que el proceso ocurra.

 

El reciclaje en campo puede ser interrumpido por las condiciones de una cama muy seca, que podría ser consecuencia de una  baja densidad de población en la parvada.

 

La reducci√≥n de la sensibilidad de las Eimeria a los anticoccidi√≥sicos, se traduce en la aparici√≥n de lesiones subcl√≠nicas entre los 24 y 42 d√≠as de edad, junto con la excreci√≥n de ooquistes de campo a la cama, justo antes del sacrificio. La acumulaci√≥n tard√≠a de ooquistes en la cama, puede provocar que √©stos sean trasladados a la siguiente parvada a pesar de la limpieza y desinfecci√≥n. Al arranque de un programa de vacunaci√≥n, las primeras parvadas en ser vacunadas deben lidiar con la exposici√≥n temprana a cepas de campo, antes de que consigan desarrollar una inmunidad completa. Pero estas parvadas no seguir√°n aumentando el n√ļmero de oocistos en la caseta y la carga residual ira disminuyendo en las parvadas secuenciales.

 

Las cepas de campo no generaran resistencia a la vacuna. La correcta vacunación es un programa sostenible que controla la coccidiosis subclínica tardía y ofrece protección parvada tras parvada.

 

Por tanto, es importante controlar las condiciones en la caseta para asegurar la correcta esporulación y el continuo reciclaje. Esto es particularmente cierto para las parvadas producidas sin el uso de antibióticos, que son desarrolladas con menores densidades de población y lo que puede tener como consecuencia niveles más bajos de humedad en la cama.

 

Se deben monitorear las parvadas mediante el conteo secuencial de ooquistes fecales o mediante sesiones de calificación de lesiones a la necropsia, para garantizar la continuidad de los ciclos de reinfección, ajustándose a los cambios estacionales y en las condiciones de la caseta.

 

 

La vacunaci√≥n es un m√©todo efectivo y sostenible para controlar la coccidiosis, que puede mejorar el desempe√Īo productivo de las parvadas en comparaci√≥n con un programa anticoccidial.

Fuente: Avicultura Info

Publicidad