5 de octubre de 2016 11:01 AM
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Así se diseña un sistema de engorde de bovinos en pastoreo

Es esencial tener claras las dificultades del predio, las metas del sistema, el peso al que se quiere llegar con los animales, las divisiones de los potreros y los requerimientos de cada bovino, así se puede establecer un plan adecuado para aumentar el peso de los semovientes.
Los bovinos tienen una connotación muy importante en su sistema digestivo que es la que les permite transformar de forma adecuada alimentos de muy baja calidad en materias primas con alto valor nutritivo para los humanos como la carne y la leche.
Una de las ventajas de los sistemas de engorde en pastoreo es su simplicidad en el manejo y la alta eficiencia de producción en términos técnicos y económicos. Sin embargo, hay 2 inconvenientes que pueden afectar: mantener una capacidad de carga estable cuando el hato está creciendo y el flujo de caja, ya que en la ceba hay un período de tiempo en el que se incurren en gastos y solo tras determinado tiempo se ven los ingresos al vender el novillo.
Para Gabriel Serrano Díaz, médico veterinario con un amplio conocimiento en manejo de información bovina, es indispensable que haya una meta clara a la hora de diseñar un sistema de engorde, es decir, apuntarle a que los terneros pasen de un determinado peso a otro, teniendo en cuenta la variable de que no todos tienen la misma edad ni el mismo peso, por esa razón influye la capacidad de carga.
A eso también se le debe agregar el hecho de que como puede haber semovientes con un mayor peso que otros, es normal que haya un desajuste en las cantidades de forraje que ingieren, por eso es importante medir y tener claro la disponibilidad de potreros para que todos los bovinos consuman al menos un 15 % de su peso diario.
Si con el forraje verde que se le está suministrando a los semovientes logramos una ganancia de peso de 360 gramos y nuestra meta es llegar a los 450 kilos, tardaremos al menos 19,5 meses en conseguir esa meta. Es importante tener esos cálculos claros para llegar al objetivo y cumplirlo”, indicó Serrano Díaz.
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El experto sugirió tener presentes los postulados del pastoreo racional Voisin como son la ley del reposo, de la ocupación, del rendimiento máximo y del requerimiento, para que las divisiones del potrero den el máximo de su capacidad, no haya un sobrepastoreo ni se desaproveche el forraje producido.
Añadió que para medir la capacidad de carga es importante tener clara la dimensión de los potreros, los días de descanso y ocupación, el desperdicio y la cantidad de forraje que se van a comer los novillos, con esos datos es factible establecer la cantidad de bovinos que van a poder estar en el predio. Eso va de la mano con alimento suficiente y el confort necesario para que aumenten de peso.
“Lo ideal es que los terneros más pequeños estén en el primer potrero con sus respectivas divisiones, y así hasta que los más pesados estén en el último. Una vez esos que ya llegaron a la meta salen de la finca rumbo a ser comercializados, se van moviendo para que lleguen nuevos animales y el rendimiento de la finca sea permanente”, argumentó.
Con esos parámetros claros y una explotación bien organizada, es posible tener un predio que sea capaz de engordar constantemente semovientes con destino sacrificio
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Fuente: Contexto Ganadero

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