13 de octubre de 2016 23:00 PM
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Fertilizar la soja, una gran decisión que ofrece muchas ventajas

El productor Gustavo Mandolini contó, en un encuentro de la Asociación Civil Fertilizar, que con la tecnología potenció y estabilizó los rendimientos.

Esta campaña, la fertilización de los cultivos tiene una gran oportunidad. Dada, por un lado, por la mejora del negocio y, por otro, por la recuperación de la fertilidad química severa que están registrando los suelos de todas las zonas productivas.

 

Uno de los cultivos que menos tecnología aplicada recibe es la soja. ¿Por qué? Porque con baja a nula inversión tecnológica se logran fácilmente 3.500 kilos por hectárea de rendimiento en la zona núcleo del país. Pero, sin dudas, esta decisión está muy lejos de ser una práctica sustentable.

 

Bien claro quedaron estas ideas, y otras más, durante la tradicional jornada que organiza Fertilizar Asociación Civil para profundizar sobre lo más importante en la nutrición de la soja.

 

Uno de los oradores invitados de esta charla, y ante la mirada atenta del presidente y vice de la entidad, Jorge Bassi y Víctor Accastello, respectivamente, fue el productor y asesor técnico Gustavo Mandolini. Este último tiene su base de trabajo en el sur de Santa Fe, en torno a la localidad de Villa Cañás, una zona con una extensa historia productiva y, por eso, el productor es que tiene una acabada experiencia en la fertilización de la oleaginosa.

 

Haciendo historia, Mandolini recordó que comenzó a experimentar en fertilización de soja hace casi veinte años en esa zona, cuando hizo sus primeras armas como asesor independiente. Ahora, tiene una firma de asesoramiento de cultivos y produce en 1.000 hectáreas, 20 por ciento propias y el resto alquiladas. Y, reconoce que la fertilización de la soja se hace por igual en toda la superficie, sin distinción entre campo propio u alquilado.

 

“En las primeras campañas de trabajo, allá por el 1997/98, ya comenzamos a notar diferencias en los planteos de soja fertilizados versus los no fertilizados. Hoy, nuestra estrategia en el cultivo y después de todos estos años, es de alta tecnología, aplicando fósforo y azufre”, señaló.

 

En su esquema actual, aclaró, una fertilización promedio en soja oscila entre los 200 a 300 kilos de superfosfato simple, los cuales ahora están cambiando a dosis similares de fosfato monoamónico. Esta decisión técnica, sostuvo Mandolini, se debe a la fuerte recuperación del azufre que les permitió la primera fuente aplicada.

 

Quedó claro que la fertilización se convirtió para esta empresa en una práctica clave para toda su rotación. Sobre todo, destacó el productor, “nos permitió lograr estabilidad en los rendimientos e incrementar la rentabilidad del planteo”. Asimismo, también reconoció que la estrategia de alta fertilización llegó hasta este punto por la creciente participación de la soja en las rotaciones y el compromiso ellos tienen con la salud de los suelos.

 

Entre las conclusiones finales, dio el dato jugoso y el impacto de lo que significa la práctica de alta fertilización.

 

“Nuestro rendimiento promedio en soja llega a las 4.500 kilos por hectárea y conseguimos techos, an algunos lotes, que llegaron hasta los 7.000 kilos”, destacó.

 

Luego fue el turno de Bassi, quien apoyado en su propia experiencia en ensayos de fertilización de soja, lleva varios años estudiando el impacto de esta práctica.

 

El experto dijo, preocupado, que desde comenzó a estudiar la fertilización sojera, las brechas de rendimiento se vienen agrandando. Según sus conclusiones, esto se debe a una conjunción de factores, vinculados al mayor potencial genético del cultivo y también a la menor aplicación de tecnología.

 

“Si nos detenemos en el aumento promedio de la soja en los últimos años, este valor es nulo, mientras que los suelos se siguen empobreciendo”, advirtió.

 

Pero no solo se trata de fertilizar, argumentó Bassi, también hay que hacerlo balanceadamente, pensando en los macro y micronutrientes ya que la soja está respondiendo con rendimiento ante la aplicación de ambos grupos. “Actualmente, estamos perdiendo un potencial de rendimiento del 30 por ciento por año, casi otro cultivo en tres años”, se lamentó.

 

Finalmente, Accastello recayó sobre el análisis económico de la campaña. El experto hizo énfasis sobre la destacada relación de precios (grano/fertilizante) en soja. “Fertilizar sigue siendo un buen negocio ya que la soja tuvo un aumento de precio del orden del 15 por ciento y los fertilizantes fosfatados más usados en este cultivo registran bajas. Este antagonismo juega a favor de fertilizar y potenciar el rinde del cultivo”, dijo.

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Fuente: Clarin

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