14 de octubre de 2016 00:44 AM
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Ofensivas de la OMS y los consumidores contra el azúcar en la alimentación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pide nuevos impuestos a las bebidas con azúcares. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lanza una campaña para reducirlos en los alimentos, por razones sanitarias. Los fabricantes critican estas alertas

La OMS ha pedido a los Gobiernos que establezcan nuevos impuestos para las bebidas con azúcares, a las que responsabilizó del aumento de la diabetes, de las caries y de la obesidad, una patología con dimensiones epidémicas en algunos países.
De acuerdo a un estudio presentado con ocasión del Día Mundial contra la Obesidad, aplicar políticas fiscales que generen un aumento del 20 por ciento en el precio final de las bebidas azucaradas supondría una reducción equivalente en el consumo de estos productos.
Los datos aportados por la organización son alarmantes e indican que una de cada tres personas sufre de sobrepeso y que 42 millones de niños menores de cinco años entran en esta categoría (once millones más que en el año 2000).
Como obesos están considerados el 11 por ciento de hombres y el 15 por ciento de mujeres de la población mundial.
Paralelamente, la diabetes de tipo 2 se ha multiplicado por cuatro en los últimos treinta años, con 400 millones de adultos viviendo con esta enfermedad.
Frenar esta tendencia pasa por reducir el consumo de alimentos con azúcar añadida, pero sobre todo de bebidas azucaradas, donde el contenido de dulce es mayor y que son más populares entre los niños y jóvenes, señaló la OMS.
Una lata de refresco contiene una medida de 40 gramos de azúcar libre (monosacáridos, como fructuosa o glucosa) o lo que equivale a 10 cucharas de té. Esto significa que con una sola de estas bebidas un adulto ya consume el máximo recomendado de la ingesta diaria de azúcar y el doble de los 20 gramos diarios que la OMS considera realmente saludable.

 

 

 

Campaña de los consumidores

En Madrid, la organización de consumidores OCU ha lanzado una campaña para conseguir una reducción del volumen de azúcares añadidos en los alimentos procesados en España que incluye cambios en la legislación vigente.
“Menos azúcar, más sano” es el título de esta nueva campaña, que pretende recabar el apoyo ciudadano a través de Internet y elevar esta reclamación ante las Administraciones.

Estante con refrescos en un supermercado. EFE/José Luis Pino

Estante con refrescos en un supermercado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Concretamente, la OCU pide reducir en un 10 % el actual volumen de azúcares añadidos en estos productos y que esta política “no quede supeditada a la voluntad del fabricante” -como hasta ahora-, sino que tenga carácter obligatorio para la industria.
Además, insta a que dicha reducción no pueda ser compensada con el uso otros edulcorantes y exige que el etiquetado precise exactamente la cantidad de azúcares añadidos que lleva.
La lista de peticiones de la OCU recoge también la adopción de un “mayor control en la publicidad” dirigida a menores de edad y que los productos “con altos contenidos de azúcar, como galletas, bollería o lácteos” no puedan presentar en sus envases “ningún tipo de alegación nutricional o de salud, ni cualquier tipo de aval científico”.

 

 

 

Reacciones

La patronal de las empresas de refrescos Anfabra ha defendido que gravar con más impuestos las bebidas azucaradas, como plantea la OMS en su informe, sería una medida equivocada y no implicaría por sí sola una dieta más saludable.
En un comunicado, la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra, que agrupa a empresas como Coca-Cola, Pepsico, Red Bull o Schweppes, entre otras) ha considerado que “los impuestos no solucionan problemas de salud pública” y ha recordado que los hábitos de consumo en España también son diferentes a los de otros países.
A su juicio, este tipo de tasas son “injustas”, ya que “castigarían de forma especial a la población con menos recursos”.
La patronal ha remarcado que en la categoría de refrescos también existen bebidas sin azúcar y hace hincapié en que la propia OMS reconoce en su informe que medidas como la de aprobar más impuestos “deben estar adaptadas a la situación de cada país, sus hábitos de consumo y estilos de vida”.
La organización ha destacado que en España predomina la dieta mediterránea -lo que supone una mayor ingesta de frutas y verduras- y ha criticado a quienes pretenden “establecer categorías entre alimentos buenos y malos”.

Una botella de refresco. Foto: Paco Torrente.

Una botella de refresco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por su parte, Azucarera y el Instituto de Estudios Documentales del Azúcar y la Remolacha (Iedar) valoran las acciones de sensibilización sobre este alimento pero recuerdan que los consumidores deben tener toda la información porque no siempre alimentos con menos azúcar son más saludables o menos calóricos.
Fuentes de Azucarera y del Iedar han afirmado a Efeagro que todas las iniciativas que intentan informar son encomiables, incluida la campaña de la OCU, pero que hay muchos más detalles que deben tenerse en cuenta en el debate y no obviarse.
Han recordado que se da el caso de que muchos productos que sustituyen el azúcar en su composición “no son más saludables” e incluso tienen más calorías, aunque con frecuencia los grupos de presión o autoridades no lo dicen en sus campañas, quizás por “desconocimiento”.

Fuente: EFE

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