15 de octubre de 2016 01:40 AM
Imprimir

Se acrecienta la grieta entre empleados públicos y trabajadores privados: el gobierno nacional oculta el dato de la cantidad de personal contratado

Destrucción de puestos de trabajo privados con aumento de empleo público.

La Argentina está dividida en dos por una grieta cada vez más profunda. Por un lado los empleados públicos que consideran que su condición es un derecho adquirido inalienable. Y por otro los trabajadores (siervos) privados que pueden quedar en la calle de un día para el otro sin mayores problemas.

En el último año se perdieron a nivel nacional 65.323 empleos en el sector privado, según datos oficiales (Indec). Los sectores en los que se destruyeron la mayor cantidad de puestos de trabajo son la construcción (12,5% menos en junio de 2016 versus el mismo mes de 2105), minería (-6,4%), agropecuario (-4,5%) e industria manufacturera (-2,1%).

En ese mismo período (junio de 2016 versus junio del año pasado) el gobierno nacional aumentó la cantidad de empleados públicos en 17.793 puestos (+2,4%), mientras que las provincias sumaron 48.922 nuevos empleos directos (+2,1%) y los municipales otros 13.991 más (+3,2%), según datos publicados por el Ministerio de Trabajo de la Nación (los cuales, en el caso provincial y municipal, contiene datos parciales; los incrementos reales debe ser sustancialmente superiores).

Si bien en los primeros meses de este año se instrumentó un recorte superficial del exceso de empleo público presente en muchas estructuras estatales (que eliminó una pequeña parte de las designaciones masivas realizadas en el último año de mandato de Cristina Fernández de Kirchner), a partir de junio el mismo fue compensado con creces por la gestión macrista y muchos aliados de la coalición “Cambiemos”.

Además, el gobierno nacional –luego de diez meses de gobierno– sigue ocultando el dato de la cantidad de contrataciones directas relizadas en lo que va del año (la última información disponible es de diciembre de 2015). La contratación temporal de personal es una de las metodologías preferidas por la clase política para sumar militantes, familiares o amigos a las estructura estatales.

La mayor parte de los argentinos –anestesiados por una educación pauperizada– no logra advertir que entre ambos fenómenos existe una relación causal: el sector privado revienta por la elevadísima presión tributaria necesaria para mantener a los millones de empleados estatales.

Un ejemplo. Sólo considerando los principales impuestos nacionales y provinciales, la presión tributaria de empresas agrícolas cordobesas en el ciclo 2016/17 será del 61%, según cálculos realizados por Ieral. Es decir: la mayor parte del capital, esfuerzo y riesgo asumido por los productores cordobeses no se destinará a la propia empresa agrícola, sino a financiar los sueldos de un ejército de empleados y contratados estatales.

Hasta el momento el slogan de “Cambiemos” sólo hace referencia –probablemente– al cambio de algunos empleados públicos por otros. Los empresarios y trabajadores privados deben seguir rebuscándoselas para sobrevivir con las sobras del producto de su sacrificio.

Ezequiel Tambornini

Fuente:

Publicidad