17 de octubre de 2016 01:30 AM
Imprimir

Cómo hizo la agricultura de Brasil para independizarse de los vaivenes políticos del país

Durante los últimos 50 años, Brasil ha apoyado sin reparos su desarrollo agroindustrial. Los vaivenes de la política no afectaron el rumbo de su crecimiento. La combinación de inversiones, adopción de tecnología, acceso a financiación, altos estándares de calidad fijados por regulaciones gubernamentales y apoyo estatal ha creado un fructífero y potente ecosistema. El área […]

Durante los últimos 50 años, Brasil ha apoyado sin reparos su desarrollo agroindustrial. Los vaivenes de la política no afectaron el rumbo de su crecimiento. La combinación de inversiones, adopción de tecnología, acceso a financiación, altos estándares de calidad fijados por regulaciones gubernamentales y apoyo estatal ha creado un fructífero y potente ecosistema.

El área sembrada supera las 70 millones de hectáreas, donde el 80% está representado por la soja (33 millones), el maíz (15 millones) y la caña de azúcar (10 millones). Sin embargo, no pueden dejar de destacarse otros cultivos como poroto (2,7 millones), trigo (2,1 millones), arroz (2,1 millones), café (2 millones) y algodón (1 millones).

Los agricultores tienen acceso a créditos agrícolas a tasas subsidiadas, los industriales han sido financiados por bancos estatales a largo plazo y en condiciones ventajosas para crear una industria cárnica líder en el mundo, los productores de caña son parte central de la política energética nacional a través de la producción de etanol mientras que las economías regionales han florecido y ganado masa crítica para abastecer al mercado local y exportar.

Es materia de gran discusión cuanto más se puede expandir la frontera agrícola de una manera sustentable. El rango es muy amplio. Algunos mencionan otras 10 o 20 millones de hectáreas mientras que los más aventureros hablan de cifras superiores a 30 millones.

Por otra parte, la destrucción indiscriminada de hábitats naturales, la pérdida irreparable de flora y fauna locales así como el desplazamiento de comunidades autóctonas en búsqueda de tierras productivas son el lado oscuro del crecimiento brasileño. La legislación actual ha mejorado las condiciones de sustentabilidad con respecto al pasado pero es importante que la misma sea de aplicación efectiva para asegurar un equilibrio entre el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección del medioambiente.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: La NAcion

Publicidad