20 de octubre de 2016 03:24 AM
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Bioceres compra Rizobacter y mueve el tablero en el negocio agroindustrial

Competencia con los grandes del mundo

En una operación que impactó fuertemente en el sector agroindustrial, Bioceres, empresa argentina orientada al desarrollo biotecnológico, adquirió una participación mayoritaria de Rizobacter, marca emblemática en el campo. La especialidad de Rizobacter es la provisión de insumos biológicos y químicos de alta tecnología para el tratamiento de semillas, productos de protección de cultivos y fertilizantes especiales.

Bioceres tiene su sede en Rosario y fue creada hace trece años por un grupo de productores y expertos que venían liderando el proceso de cambio tecnológico que se desató a partir de los 90. El objetivo fue el desarrollo de múltiples plataformas que incluyeron la biotecnología de semillas y la biotecnología agroindustrial, en este caso dedicada a la producción de enzimas industriales y tecnologías de fermentación. El año pasado, Bioceres se convirtió en la primer empresa a nivel mundial en recibir aprobación regulatoria para una tecnología de tolerancia a sequía en semillas de soja.

Hace un mes, comenzó la producción industrial de “Quimosina”, una enzima responsable de la coagulación de la leche en la industria quesera. La novedad es que la quimosina, que hasta ahora se obtenía fermentando cultivos bacterianos, ahora se obtiene de una semilla de cártamo (una oleaginosa parecida al cardo) modificada genéticamente. La planta es un joint venture con la empresa cordobesa Porta Hnos, con más de un siglo de experiencia en la industria de fermentación. Producen alcohol a partir de cereales, para destino farmacéutico y alimenticio. Su conocido fernet “1882” remite al año de su nacimiento.

Rizobacter, por su parte, nació hace 50 años en Pergamino, y allí permanece con varias plantas en el parque industrial local. Arrancó con un hallazgo de gran impacto: la inoculación de semillas de oleaginosas (como la alfalfa y la soja) con microorganismos que toman del aire el nitrógeno, un nutriente fundamental, y lo entregan en las raíces de la planta. De esta manera, los cultivos inoculados no requieren fertilizantes nitrogenados. Es una de las bases de la competitividad de la soja argentina, que logra altos rendimientos con reducido costo económico y ambiental. Rizobacter está posicionada como número uno en el mercado local, con una participación del 30% en inoculantes y un market share en el mercado internacional de inoculantes para soja del 20%. Comercializa sus productos en más de 30 países, en varios (Estados Unidos, Sudáfrica, etc) con oficinas propias. Obtuvo en el ejercicio 2015-16 una facturación de 91,5 millones de dólares, el 20% en exportaciones.

Bioceres y Rizobacter se conocían bien. Esta compra es fruto de una relación sostenida en el tiempo entre las dos empresas. En 2014, ambas compañías crearon “Semya”, un joint venture que realiza trabajos de investigación conjunta y desarrollo de productos biológicos.

El anuncio llega en un momento especial. En los últimos meses el mercado se sacudió con varias operaciones que involucraron a los líderes de la agrotecnología. Ambas compañías tienen fluídos vínculos comerciales con varias de ellas. Ricardo Yapur, CEO de Rizobacter, destacó que “nos enorgullece que entre argentinos podamos unirnos para competir a escala global con las empresas más grandes del mundo. Bioceres es el mejor socio que podríamos haber imaginado para nuestro sueño de crecer sin límites al mundo, sin perder la identidad, la cultura y los valores de una empresa del interior del país”.

El CEO de Bioceres, Federico Trucco, se lució la semana pasada en el Coloquio de Idea en Mar del Plata. Ayer expresó que “la búsqueda de soluciones que nos permitan potenciar la productividad de los cultivos requiere de un abordaje integrado, entendiendo cada día con mayor precisión las distintas interacciones vinculadas a los saltos productivos. Rizobacter cuenta con una formidable plataforma de soluciones microbiológicas y químicas para la nutrición y protección vegetal”.

Fuente: Clarin

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