21 de octubre de 2016 15:59 PM
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Brasil celebra el cambio de reglas para el trigo

En el Congreso Internacional del Trigo, se destacó el retorno de Argentina al mercado internacional. Brasil garantiza una demanda de cinco millones de toneladas por año, pero exige calidad.

Los hermanos sean unidos/porque esa es la ley primera/tengan unión verdadera/en cualquier tiempo que sea/porque si entre ellos pelean/los devoran los de afuera” . Quizás parezca extraño escuchar en Brasil, uno de los párrafos más conocidos del Martín Fierro de José Hernández. Quien pronunció estos versos fue un exministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, para resumir de la mejor manera una de las principales sensaciones que rondó el 23° Congreso Internacional de Trigo. En el país vecino necesitan del cereal argentino para garantizar la oferta de farináceos y tienen tantas expectativas positivas como en Argentina para el presente y futuro de este cultivo.

“Nuevo juego, nuevas reglas”, fue el lema del encuentro realizado por la Asociación Brasilera de la Industria del Trigo (Abitrigo) en el Hotel Royal Plaza de la ciudad de Campinas, a 90 kilómetros de San Pablo, y del que participó Agrovoz , invitado por la Bolsa de Cereales de Córdoba. Precisamente, el cambio de reglas de juego en Argentina, a partir del recambio de gobierno ocurrido a fines de 2015, es lo que alienta a productores y molineros en ambos lados de la frontera. El presidente del Consejo Deliberativo de Abitrigo, Marcelo Vosnika, lo destacó en una de sus presentaciones: “La gran novedad del mercado ha sido la vuelta del trigo argentino”.

Brasil es, históricamente, el principal destino de exportación de trigo pan y harinas producidas en el país. En los últimos años, las continuas intervenciones de mercado habían limitado el comercio exterior y la producción interna de los trigos con altos contenidos de proteína y gluten que demanda ese país.

Ahora, con nuevas reglas, la expectativa en Brasil es que Argentina garantice esos trigos de calidad en el volumen que anualmente necesitan: alrededor de cinco millones de toneladas.

 

Optimismo binacional

En diálogo con Agrovoz , Vosnika reconoció que “la expectativa es muy buena, no sólo por un aumento del volumen sino de que venga acompañado por un incremento de la tecnología en variedades y proteínas”. Según el directivo de Abitrigo, “los argentinos estaban gastando muy poco en el trigo que nosotros necesitamos específicamente para panificación”, pero ahora, “con esta mayor inversión, las expectativas son buenas, fundamentalmente en cuanto a la calidad”.

Vosnika reconoció que este año la demanda ha sido menor a la de otros ejercicios, debido a que la crisis económica en Brasil redujo el consumo interno de alimentos, pero para 2017 la proyección es que el PIB y el empleo vuelvan a crecer y la inflación se reduzca, por lo que la demanda se incrementaría. “Cinco millones de toneladas de trigo de calidad es lo que necesitamos y esa cifra se va a mantener; Brasil no tiene capacidad de producirlas, por ahora. Argentina va a seguir siendo fundamental para nosotros, sin dudas”, subrayó.

El jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria, Guillermo Bernaudo, fue la máxima autoridad argentina presente en el congreso y destacó que, además del retorno de la calidad, otro aspecto que ya se valora en Brasil es que “Argentina ha vuelto a ser previsible. El mercado brasileño siempre estuvo; no nosotros como proveedores. La expectativa es reiniciar el flujo y seguir recuperando también otros mercados”, puntualizó Bernaudo.

Jesús Silveyra, subsecretario de Mercados Agropecuarios, le puso números a estas perspectivas positivas. Según sus estimaciones, Brasil va a cosechar seis millones de toneladas de trigo, de las cuáles cinco millones tendrían calidad panadera, a lo que se suman stocks de la campaña 2014/15 muy bajos, por lo que va a tener que importar unos seis millones de toneladas para cubrir su consumo interno. De ese total, Uruguay y Paraguay cubrirían 700 mil toneladas; Estados Unidos y Canadá podrían sumar una cifra similar, por lo que Argentina tendría una demanda garantizada en torno de los 4,5 millones de toneladas a corto plazo.

“Por el nivel de fertilización que aplicaron los productores, la mayor calidad está garantizada; el volumen dependerá de que el clima acompañe. Por eso somos muy optimistas”, indicó Silveyra. Añadió que, de todos modos, el país necesita seguir recuperando mercados a los que ya proveyó y abrir nuevos destinos.

“Si calculamos una producción argentina de 14,5 millones de toneladas con un carry over pequeño, de 700 mil, y un consumo interno de seis millones, Argentina tendrá un saldo exportable de entre 8,5 y nueve millones de toneladas; es decir, además de Brasil, habrá que colocar en otros destinos unos cuatro millones más. No creo que haya problemas porque se recuperaron muchos mercados; el problema pueden ser los precios, por las muy buenas perspectivas de cosechas y stocks a nivel mundial”, mencionó el funcionario de Agroindustria.

 

Trigueros, esperanzados

El optimismo mostrado por los dirigentes nacionales, lógicamente también se exhibió en los referentes ligados al sector privado. El presidente de la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo), David Hughes, expresó: “Volvimos a conversar con los brasileños, eso ya es mucho. Brasil tiene ganas de comprarnos; como toda relación comercial, se va a discutir mucho, pero volvimos a estar en la agenda”.

Con respecto a las exigencias de calidad del país vecino, Hughes coincidió en que no habrá problemas. “Hasta el año pasado, el trigo era un cultivo de supervivencia. Este año, en cambio, se hizo mucho y bien, se le prestó atención”, graficó.

Diego Cifarelli, titular de la Federación Argentina de la Industria Molinera (Faim), completó: “Las medidas tomadas por el presidente Mauricio Macri, evidentemente cayeron muy bien en Brasil. Lo demostraron cada uno de los oradores cuando hablaron de la hermandad entre países, cosa que no solía ser una frase muy escuchada en otros Abitrigo. A los molineros se nos presenta una gran oportunidad de trabajar con coherencia, reglas claras, y tratando de traer a Brasil la mejor calidad que podamos fabricar”.

Para Cifarelli, hay que tener en cuenta que “los dos gobiernos están intentando facilitar las herramientas para poder exportar, y a eso hay que aprovecharlo”.

 

Voces

Marcelo Vosnika, presidente del Consejo Deliberativo de Abitrigo. “Los argentinos estaban invirtiendo muy poco en el trigo que necesitamos para panificación”.

Guillermo Bernaudo, jefe de Gabinete de Agroindustria de la Nación. “El mercado siempre estuvo; nosotros, como proveedores, no. Hay que reiniciar el flujo exportador”.

David Hughes, presidente de la Asociación Argentina de Trigo. “volvimos a conversar con Brasil; eso ya es mucho. tienen ganas de comprarnos”.

Jesús Silveyra, subsecretario de Mercados Agropecuarios. “Por el nivel de fertilización que se aplicó, la mayor calidad está garantizada”.

Diego Cifarelli, titular de la Federación de la Industria Molinera. “Evidentemente, Las medidas tomadas por Macri cayeron muy bien en Brasil. hay que aprovecharlo”.

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Fuente: La Voz

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