28 de octubre de 2016 12:02 PM
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Los impuestos, un dolor de cabeza para la ganadería

La necesidad de estimular el desarrollo de la actividad ganadera y frigorífica requiere reexaminar el impacto que tienen el Impuesto a las Ganancias y los Ingresos Brutos

La necesidad de estimular el desarrollo de la actividad ganadera y frigorífica requiere una revisión de la política impositiva vigente, con la necesidad de reexaminar el impacto que tienen el Impuesto a las Ganancias sobre la cría e invernada y también Ingresos Brutos en las provincias pecuarias.

Así lo manifestó Santiago Sáenz Valiente, especialista en materia tributaria agropecuaria, quien consignó que en el orden impositivo nacional el “principal tema es Ganancias y seguido del Patrimonial, aunque en el primero hay que dividirlo en la cuestión de invernada y cría”.

“En la invernada se valorizan las existencias de ganado vacuno a la cotización del mercado al cierre de cada ejercicio; es decir Ganancia por Tenencia. Con la inflación, esto se convierte en un verdadero problema, ya que con el incremento de precios no se contempla esta corrección”, explicó Sáenz Valiente.

En lo que respecta a la cría de ganado vacuno, el pago de Ganancias debe dividirse en dos partes: vientres o hacienda de hembras para procrear y los terneros o machos.

En el primer caso, Sáenz Valiente admitió que en las hembras “no varía su valor entre el inicio y el cierre del ejercicio” a los efectos del pago de Ganancias, ya que “se considera que no está destinado a la venta y por ello no genera ningún tipo de utilidad”.

“Los terneros o crías de ciclo completo se valorizan los machos al 60% de las ventas representativas del contribuyente, con lo cual de un período a otro se puede dar que se deba también pagar Ganancias por Tenencia”, sostuvo.

Por ello, según Sáenz Valiente una “solución” sería “derogar la pretensión de gravar Ganancias por Tenencias para el caso de invernada y surgir el pago de Ganancias al momento de concretarse la venta”.

En el orden provincial, cobra relevancia la situación que ofrece el impuesto de Ingresos Brutos, donde hubo contactos entre los gobiernos de los principales distritos pecuarios para fomentar una unificación de las alícuotas.

Por ejemplo, si bien Santa Fe no cobra este gravamen, otras provincias como Córdoba mantiene un impuesto de 0,5% sobre la facturación de los frigoríficos, mientras que en Buenos Aires la tasa ronda un 1,75%, aunque se especula que prontamente se gestionará su recorte a un nivel de 0,5 por ciento.

También Sáenz Valiente mencionó que otro tema a analizar está dado por el Impuesto de Igualación que se puede pagar por la actividad ganadera, especialmente en la cría de hacienda bovina.

“Cuando contabilizo la cría en un balance a través del valor contable aparece una ganancia mayor a la impositiva: la ventaja que puede tener un criador, cuando valoriza su hacienda de acuerdo con lo que le permite Ganancias, desaparece cuando paga dividendos por abono de 35%, porcentual que plantea la diferencia del resultado contable y el impositivo”, explicó.

Fuente: DyN

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