29 de octubre de 2016 12:51 PM
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El sector viverista: eslabón clave para prevenir el HLB

Todo material de propagación de cítricos, incluida la planta terminada, debe producirse y mantenerse bajo cubierta y adquirirse en establecimientos inscriptos por el Senasa.

l Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) se encuentra presente en cada uno de los eslabones de la cadena vegetal con el objetivo de asegurar que la totalidad de los procesos productivos sean desarrollados en entornos sanitariamente aptos, para minimizar el riesgo de introducción y dispersión de enfermedades.

El material de propagación es el primer eslabón de las cadenas frutícolas, hortícolas, forestales e industriales. Es por ello importante disponer de materiales en buenas condiciones sanitarias para garantizar la calidad y el potencial de las plantas que serán utilizadas para la producción.

La sanidad y la calidad de la producción se origina en el vivero, por eso los productores deben utilizar y trasladar material certificado por el Instituto Nacional de Semillas (Inase), el cual sólo puede adquirirse en viveros inscriptos por el Senasa, dado que éstos cumplen con los estándares fitosanitarios necesarios para lograr una producción de fruta sana y de calidad.

En este sentido, la Resolución Senasa Nº 930/09 exige que todo material de propagación de cítricos, incluida la planta terminada, debe producirse y mantenerse en viveros bajo cubierta, y regula la utilización de estructuras con malla antiinsectos para la producción de plantas libres de enfermedades transmitidas y dispersadas por vectores.

 

 

El huanglongbing (HLB)

Es hoy la mayor amenaza para la industria citrícola de nuestro país. Se trata de una enfermedad que hasta el momento es incurable y que obliga a erradicar (arrancar de raíz) la planta afectada y destruirla, sin posibilidad de salvación. Los árboles enfermos producen frutos amargos, incomibles, deformes y, con el tiempo mueren. Allí donde haya HLB habrá una producción arruinada y miles de familias en riesgo de perder su principal sostén económico.

La transmisión del HLB es a través de plantas enfermas, por la utilización de yemas infectadas o a través del insecto vector, Diaphorina citri, el cual se encuentra presente en nuestro país. Es suficiente la introducción de una sola planta enferma dentro de un lote sano para poner en riesgo la totalidad de la producción del establecimiento. Las plantas y árboles jóvenes tienen múltiples brotes al año, constituyéndose en el material de mayor riesgo de infección de HLB por la atracción que ejercen los brotes tiernos sobre el vector.

En la Argentina el tránsito de plantas y/o sus partes para su posterior implantación, multiplicación, propagación y/o venta, con excepción de la semilla botánica, debe estar acompañado por la correspondiente Guía de Sanidad para el Tránsito de Plantas y/o sus Partes. Ésta es de uso exclusivo de los operadores que mantienen la inscripción/reinscripción vigente ante el Senasa, y sólo ellos pueden adquirirlas, siendo las mismas intransferibles. En este documento se debe detallar el origen y el destino del material vegetal transportado, así como también la cantidad, especie y parte vegetal (planta terminada, yema, tallo, entro otros).

La fiscalización de las Guías de Tránsito se realiza mediante los controles en ruta llevados a cabo por personal del Senasa y/o personal de la Gendarmería Nacional, donde se verifica, en primera instancia, que el transporte lleve dicha documentación, y segundo, que lo detallado en el documento coincida con la mercadería que es transportada.

 

 

Viveristas

El Programa Nacional de Sanidad de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal, de la Dirección Nacional de Protección Vegetal (DNPV) del Senasa, tiene como principal objetivo evitar la dispersión de plagas y enfermedades a través del material de propagación, asegurar su origen y establecer el estatus fitosanitario del sector viverista.

Este programa nacional, a través de su Disposición DNPV N°4/2013, regula la actividad determinando requisitos particulares para cada segmento de producción de plantas. Esta normativa reglamenta la implementación del Registro Nacional Fitosanitario de Operadores de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal (Renfo), integrado por los distintos tipos de operadores y responsables técnicos de viveros, de acuerdo al material de propagación que produce y/o manipula.

Desde el momento de su creación en el año 2007 a la fecha, el Programa ya lleva registrados más de 1.800 viveristas en el Renfo, de los cuales 280 son productores de plantas cítricas.

En el caso particular de los viveros cítricos y las acciones de prevención del HLB, éstas se realizan en el marco del Programa Nacional de Prevención del HLB, que está conformado por una Comisión Técnica Interinstitucional integrada por el Senasa, el Ministerio de Agroindustria de la Nación, el Instituto Nacional de Semillas (Inase), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), los gobiernos de las provincias citrícolas (Buenos Aires, Corrientes, Catamarca, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán), y representantes del sector privado vinculado con la industria citrícola nacional.

Para evitar que el HLB entre al país es menester reiterar que está prohibido el ingreso de todo tipo de material cítrico desde otros países y, al momento de comprar material de viveros, es obligatorio que sea producido bajo cubierta. Ésta constituye la principal medida para prevenir la enfermedad.

En caso de sospecha de presencia del HLB es obligatorio realizar la denuncia correspondiente al 0800-999-2386 o al correo electrónico alertahlb@senasa.gob.ar

 

 

En números

La actividad citrícola es una de las piezas más importantes del sector agroalimentario nacional. Según los datos proporcionados por la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus), en 2015 nuestro país produjo 2.759.976 toneladas de naranjas, pomelos, mandarinas y limones, que fueron destinados al consumo interno, la industria y para la exportación.

Con 131.753 hectáreas plantadas, una producción total valuada en más de mil millones de dólares, 5.300 productores, 440 plantas de empaque para mercado interno, 112 plantas de empaque para exportación y 25 plantas industriales, la Argentina es el décimo productor mundial de cítricos y se estima que, actualmente, la actividad proporciona trabajo a 100 mil personas en 10 provincias.

Fuente: Agromeat

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