29 de diciembre de 2016 01:08 AM
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¡Teléfono para Dujovne! Resucitó la ONCCA y se superpone con la AFIP

¿Sólo se trata de que la UCR tenga una ‘cajita’ para el electoral 2017 en Formosa o es algo aún peor? ¿Quién les enseñó a los de la UCR la idea burocrática, paternalista y onerosa del Estado? ¿Fue Hipólito Yrigoyen o una herencia de los autonomistas? En cualquier caso llegó a los peronistas… y el PRO termina en lo mismo… ¿Dónde está el cambio Jaime Durán Barba? ¿Mentiroso o delirante el ecuatoriano? En definitiva, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, avisó al iniciar la gestión al frente de la cartera que regresaría a un cargo importante su correligionario Marcelo Rossi, despedido con amenazas de la ONCCA por el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Tardó 11 meses en lograrlo, peleó espacios con AFIP y sacó el decreto para resucitar el ente para controlar una evasión del IVA en la carne que se estima en $10 mil millones al año e inspiró a Felipe Solá en el ‘96 a crear el ente, que Cristina Fernández de Kirchner disolvió para entregarles las llaves de una reencarnación a Amado Boudou y al propio Moreno. Vuelve con el rango y el nombre cambiados: Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario, pero con Rossi a cargo. Tiene más de 300 empleados, cuando sólo con 100 bien entrenados podría cumplirse el cometido desde AFIP

La Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) fue creada en 1996, cuando Carlos Menem era el Presidente y Felipe Solá secretario de Agricultura, Ganadería y Alimentación, bajo el pretexto de controlar la evasión del IVA a los frigoríficos, pero desde entonces terminó siendo utilizada políticamente, potenciada por Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner durante el conflicto por la ex Resolución 125, aunque cerrada luego del revés de los K, absorbida con otros entes y reabierta ahora en la órbita de Mauricio Macri tras no pocos cuestionamientos.

Lleva acumulados más de 300 empleados en una azarosa historia que, al igual que sucedía antaño, termina superponiendo funciones con la AFIP en materia de fiscalización de los frigoríficos y los semilleros.

El futuro ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tiene ahí un bocado si la idea es simplificar gasto público a fuerza de lápiz rojo: aprovechar un tercio del personal especializado, pasarlo a las filas de Alberto Abad y que sea la administradora fiscal la que ponga la lupa en una operatoria que no es tan difícil de comprobar: se bloquea al animal que llega a un frigorífico o a un matarife-abastecedor para su faena, hasta tanto se haga un pago a cuenta del IVA. Recién ahí la tropa queda habilitada para la faena. El sistema generaría “cajas negras” en los frigoríficos que servirían para registrar el peso de faena por número de tropa de la hacienda.

 

Todo lo demás es burocracia que, cuanto menos transparencia garantiza, más zonas grises deja para el arbitrio de los que mandan. Anida en la maraña cajas paralelas cuya combinación suelen manejar los que, además de poder de decisión, tienen aspiraciones políticas o de enriquecimiento, o ambas a la vez, lo cual sería de esperar que no sea el caso del funcionario bajo cuya jurisdicción repusieron a la ONCCA, el ministro de la Producción, Ricardo Buryaile, quien se apresta desde el año 2017 a intentar destronar a  Guido Insfrán del feudo de su Formosa natal.

Hay unos $10.000 millones al año de evasión en la cadena de la carne en juego, cuyo blanqueo o control moviliza influencias y esa ha sido la razón del ente de tanta entrada y salida al ruedo desde que existe. Inclusive se le adjudica la prolongada demora de esta ocasión de su regreso.

En el editorial del informe económico mensual de la cadena de carnes (Ciccra), Miguel Schiaritti escribió -y que lo tenga en cuenta Alberto Abad, titular de la AFIP, de puño y letra: “Debemos festejar que, luego de 11 meses, el Gobierno nacional haya cumplido su promesa de recuperar para el Ministerio de Agroindustria las facultades de fiscalización de la cadena agropecuaria, creando la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario. Desde el sector cárnico tenemos enormes expectativas por la puesta en marcha del nuevo sistema impulsado por Marcelo Rossi y la AFIP, consensuado con la Mesa de Carnes, en la que participamos la producción, la comercialización y la industria frigorífica”.

Aunque Schiaritti no volvió a citar los números bastante gruesos de la supuesta evasión, dejó para la entrelínea que, a partir de ahora, quienes están fuera de regla tendrán que alinearse a competir sin hacer trampas.

Sin llamarse más ONCCA, la nueva Subsecretaría tendrá la tarea de fiscalizar, ordenar y sancionar con poder de policía irregularidades en los mercados de granos y carnes.

Ya oficializada y con el retorno de Marcelo Rossi al frente, corresponderá al Ministerio de Agroindustria implementar, en algunos casos de común acuerdo con la Administración Federal de Ingresos Públicos, medidas para el control comercial en el sector.

Rossi es un conocido militante radical que, de todos modos, permaneció al frente de la ONCCA en las gestiones de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Dejó el puesto luego de enfrentarse con Guillermo Moreno tras el cierre de las exportaciones de carne. “Estás en un quilombo. Ojalá no te pase nada”, lo había amenazado el ex secretario de Comercio; y Rossi renunció preventivamente a su cargo. En la nueva estructura de Agroindustria tendrá el rango de subsecretario.

Bajo su órbita queda la UCESCI, una suerte de ONCCA residual que había ido a parar a la órbita de Comercio Interior y que administraba los permisos de exportación.

Por lo que se sabe, Abad no comulga demasiado con la imposición de estos controles compartidos, tal como ya había sucedido con la Aduana. Nada más que ahora, ante el hecho consumado, habría decidido partir las diferencias y si el organismo a cargo de Buryaile se hace cargo de los frigoríficos, él se queda con los semilleros, mal que le pese al formoseño.

También el Ministerio de Producción había objetado la superposición de competencias y el expediente paseó durante 6 meses por diversas dependencias hasta que el Gobierno publicó el decreto para recrear a la ex Oncca.

Habían transcurrido 5 años desde que, en febrero de 2011, Cristina Kirchner reuniera excepcionalmente la firma de sus 16 ministros para que la acompañaran a sacar un decreto polémico: disolver la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), que había acumulado un fuerte descrédito desde que el kirchnerismo más duro –encarnado en Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray– se apoderaron de ese organismo para bloquear las exportaciones del campo y distribuir millonarios subsidios entre empresarios amigos.

 

Buryaile, el padrino

Tocó al ministro de Agroindustria, Buryaile, hacer el anuncio. Fue durante su participación de un congreso del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) realizado en Puerto Madero.

Desde diciembre, venía anticipando el regreso a la función pública de Rossi, el primer funcionario que dejó su cargo denunciando amenazas de Moreno en 2007. Luego lo confirmó y anunció que su principal misión será enfrentar los preocupantes niveles de evasión que se registran en el sector cárnico. Era volver a los orígenes.

“Como Ministerio vamos a trabajar para dotar de transparencia y previsibilidad el mercado, combatir la evasión y marginalidad y privilegiar a los productores y a los actores de la industria y la comercialización. Queremos terminar con el doble estándar sanitario, trabajar en la mesa de cueros y con AFIP para disminuir la presión fiscal”, enfatizó Buryaile al inaugurar el seminario Carne 2030, que reunió a más de 1.700 personas.

Los primeros pasos concretos para el regreso de la renovada ONCCA se produjeron con la renuncia del director nacional de Matriculación y Fiscalización, Luciano Zarich, que tenía a su cargo la habilitación de las empresas para que puedan operar en las cadenas de granos, carnes y lácteos. Precisamente, llevar ese registro era una de las tareas de la oficina cerrada por Cristina Kirchner para acallar las sospechas de corrupción.

El regreso del organismo responsable de velar por la transparencia en las cadenas agropecuarias coincide con un momento de gran expectativa en el sector, que quedó expuesta en el seminario del IPCVA (Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina), instituto privado-estatal cuyo actual titular, Ulises “Chito” Forte, un ex vicepresidente de la Federación Agraria que también supo enfrentar a Moreno en tiempos del conflicto agropecuario, criticó duramente la política ganadera aplicada por el kirchnerismo y resaltó sus consecuencias: “Cuando se dice que se perdieron 10 millones de cabezas de ganado, lo que no se menciona es que eso implica que haya 60 mil productores menos, miles de trabajadores de la carne viendo en peligro su fuente laboral, pueblos vacíos y taperas en los campos”, decía el empresario.

A comienzo del año, el sector recibió los beneficios de las primeras medidas macristas, tales como la unificación del tipo de cambio, la eliminación de retenciones a las exportaciones, los ROE y otros factores distorsivos. Forte señaló que tenían la convicción de abastecer la mesa de los argentinos y del mundo, pero que para eso no se pueden restringir las exportaciones.

En pleno enfrentamiento entre el gobierno y el campo por la ex resolución 125, se produjo un entredicho del entonces titular de ONCCA, Emilio Eyras, con el diputado nacional Felipe Solá, quien en reunión de los legisladores de la oposición con dirigentes agropecuarios de la Mesa de Enlace criticó con dureza el accionar de la ONCCA diciendo: “Yo creé la ONCCA hace años y ahora quiero cortarme las manos. La creé para perseguir la evasión del IVA porque los frigoríficos no pagaban, pero ahora es un lugar de extorsión, roban al productor y no lo quieren dejar exportar”, aseguró.

La respuesta desde ONCCA fue que desde aquel momento se ampliaron las funciones de contralor que en la década del ´90  no les interesaba que el Estado realizara.

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Fuente: Urgente 24

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