29 de diciembre de 2016 13:16 PM
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Haciendo balance de la ganadería argentina

Cierra un año en el que una conjunción de hechos del país y del mundo hicieron renacer el optimismo de la ganadería argentina y se dieron los primeros pasos para el despegue. Que el sector pueda afianzar consensos, superar los nuevos desafíos y expresar su potencial, es el deseo de Valor Carne para 2017.

Finaliza un año histórico para la ganadería argentina, que comenzó con los grandes cambios de las políticas sectoriales que habían trabado su evolución en la última década. Mes a mes, área por área, repasamos los principales sucesos que se fueron dando, muchos de los cuales han realimentado la visión de que es posible desarrollar la actividad y volver a competir en el mundo.

La piedra fundamental fue la unificación y liberación cambiaria, además de la eliminación de los derechos de exportación sobre las carnes y de los ROEs como herramienta de freno a las exportaciones.

En este escenario, un capítulo interesante es la evolución del precio del novillo, uno de los termómetros de las expectativas del sector. El 2016 se inició con altos valores reales, que hasta septiembre acompañaron el alto ritmo de la inflación, pero luego entraron en una pendiente que hoy en día se traduce en un recorte del 20%, de la mano de un consumo que no convalida nuevas subas. Sin embargo, tanto la invernada como los reproductores han mostrado gran firmeza a lo largo del año, un voto a favor de las perspectivas para 2017.

Siguiendo con los precios, es bueno recordar el debate sobre el súbito encarecimiento de la carne al público, tras años de valores retrasados de la hacienda, que se dio durante todo el verano. Instalado en primera plana, campeó generalmente una visión distorsionada, perdiéndose de vista que en un mercado tan atomizado nadie maneja las cotizaciones. Habrá que seguir muy de cerca el tema y estar preparados para enfrentar esta problemática mediática recurrente que tanto ha perjudicado a la ganadería desde hace décadas, mediante mensajes esclarecedores y voceros entrenados. En tal sentido, tras ocho meses del anuncio de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia sobre la investigación de la formación de precios de carnes, no se conoce ninguna conclusión.

En cuanto al ciclo ganadero, hasta julio los indicadores mostraban una fase de retención que se había iniciado más de un año antes del cambio de gobierno. Ya la primera campaña de vacunación anual antiaftosa apuntaba que había sido la mayor desde 2013. Pero, a partir de agosto, tales indicadores se vienen debilitando, creándose una incógnita en torno a su continuidad, un dato trascendente que además pone sobre el tapete la gran asignatura pendiente del sector: mejorar la productividad.

Por su parte, después de cuatro años de exportaciones estancadas en 200 mil tec, la mitad del promedio histórico, 2016 termina 10% arriba, un avance magro. La falta de competitividad del país y un tipo de cambio que perdió en ocho meses la mitad de la devaluación de diciembre de 2015, a causa de la elevada inflación, conforman un entorno que no propició el despegue del negocio. En tanto, la escasez de animales trazados aptos para los mercados externos y un mayor precio de la hacienda que el de los competidores del Mercosur, dos caras de la misma moneda, también explican este arranque tan débil. En ese sentido, queda abierto el debate sobre la exportación como principal driver del crecimiento ganadero.

 

 

En el mundo

En cuanto al mercado internacional, el año empezó con una moderación en la caída del precio FOB de la carne, que se venía dando desde 2014, aunque en una medida mucho menor que en otras commodities.

El primer avance de la Argentina fue la reapertura de Canadá, tras quince años de veda, un paso inicial para el pleno acceso al Nafta. En octubre, se realizó el primer envío, en forma aérea, de cortes enfriados de alta calidad para una cadena de restaurantes, muestra de que el reconocimiento a nuestras carnes sigue intacto.

Un hecho muy significativo fue la visita del presidente Barack Obama, que generó expectativas en cuanto a una rápida reapertura del mercado estadounidense. Sin embargo, esta noticia tan esperada, terminará llevando otro año más, a diferencia de Brasil que ya accedió a esa plaza, donde compite básicamente en el rubro de carnes para industria.

El cambio de gobierno también fue el motor de la llegada al país de Federica Mogherini, número uno de la Unión Europea para asuntos exteriores, que reavivó el anhelo de acelerar el acuerdo Mercosur-UE, en letargo desde 2004. Si bien después del intercambio de propuestas de este año se supo que la UE no ofreció nada en materia de carne vacuna, se descuenta que este aspecto podrá revisarse,  algo que generaría un gran impacto en la ganadería regional.

Otro hecho que beneficiará al sector de las carnes del Mercosur, es que Uruguay se comprometió con China para firmar un tratado de libre comercio en 2018, lo que puede impulsar a negociar en bloque con el gigante asiático que ya se convirtió en principal importador del mundo.

En materia sanitaria, la Argentina fue autorizada a exportar vacunas antiaftosa a Corea del Sur, país que ha tenido severos problemas con la enfermedad en los últimos años. El logro resulta más que un reconocimiento a la industria veterinaria local, ya que puede ser aprovechado para relanzar las negociaciones con miras a alcanzar la habilitación de las carnes frescas al codiciado mercado surcoreano.

Por último, se pronostica un buen dinamismo del mercado mundial de carne para 2017. Si bien el triunfo de Trump en EE.UU. genera sombras sobre el comercio internacional, al igual que el Brexit, la Argentina se posicionará como exportador de cortes de calidad,  menos afectados por la amenaza del proteccionismo.

 

 

Las reglas que vienen

Una serie de medidas, anunciadas recientemente, para facilitar la comercialización, valorizar la calidad de la carne y controlar la evasión, podrían contribuir a modernizar la actividad.

Con la visión de simplificar trámites, ya se cuenta con documentos de tránsito  electrónico (DT-e) que permite mover hacienda sin necesidad de ir hasta la oficina local del SENASA. También, se puso en marcha la consulta pública para modificar el actual esquema de identificación individual del ganado, haciéndolo más sencillo para el productor, abriéndose  la posibilidad de contar con más hacienda exportable con destino a la Unión Europea.

Con respecto a la calidad, se conoció un proyecto para modificar la tipificación,  premiando a los animales jóvenes de mayor kilaje. En forma optativa, brindará información útil a productores y procesadores, como área de ojo de bife y grasa intramuscular, equiparable a la de los mercados líderes, para contribuir a posicionarnos en el mundo.

En materia de control de evasión, se creó la Subsecretaría de Control Comercial del Ministerio de Agroindustria (SUCCA), que tendrá la responsabilidad de brindar transparencia y competitividad al mercado, verdadero talón de Aquiles del sector.

Una cuestión clave, consensuada entre los organismos del estado y la Mesa de las Carnes, son las nuevas medidas de control comercial. Con el otorgamiento de matrículas de faena a los verdaderos titulares y mediante los nuevos sistemas electrónicos que vinculan a la AFIP, el Senasa y la SUCCA, se buscará asegurar el pago de impuestos, previo a la autorización de cualquier tropa para faena, lo que propiciará un trato más equitativo para todos los operadores. Además, con el propósito de evitar la subfacturación se instalarán balanzas electrónicas o cajas negras en los frigoríficos.

También hubo novedades en empresas de toda la cadena, de diferentes eslabones y escalas, indicando que es posible cambiar la forma de hacer negocios. A modo de ejemplo, en el sector financiero, tras la salida del default, se lanzaron las primeras líneas de crédito a 5  y 7 años, en dólares y a tasas de un dígito, luego de años de ausencia de esta herramienta clave para la ganadería, de largo ciclo productivo. Otra innovación es que un pequeño feedlot bonaerense comenzó a transformar los desechos en biogás y a vender energía eléctrica a la cooperativa local, iniciativa que además de cuidar el ambiente, gracias al acondicionamiento de los corrales, mejora la eficiencia del engorde.

En el área del conocimiento, más allá de los continuos adelantos, hubo que lamentar la pérdida de dos dedicados estudiosos que hicieron innumerables aportes al sector. Nos referimos a Alberto de las Carreras y a Héctor Salamanco, cuya ausencia se siente en el día a día, por lo que esperamos que su legado sea tomado y ampliado por otros investigadores y especialistas.

Para Valor Carne el año cierra con un balance positivo, ya que hemos ampliado nuestra llegada y transmitido cada avance, contado por sus propios protagonistas, además de haber elaborado información para tomar decisiones y adaptarse a los cambios de los mercados, cada vez más exigentes. Para el año próximo, nuestro compromiso es seguir generando un ida y vuelta de propuestas y opiniones para contribuir a crear valor en la ganadería argentina.

Felicidades y prosperidad en 2017!

Miguel Gorelik,
Director de Valor Carne

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Fuente: Valor Carne

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