31 de diciembre de 2016 03:11 AM
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Uruguay : “Es bueno que se exporten terneras, pero no nos podemos quedar sin las futuras madres”

El consignatario explicó las claves del alto volumen de haciendas que vende en Cuchilla de Silvera

¿Qué balance hace de 2016 para los negocios rurales?
Fue positivo. Los ganados de reposición siempre tuvieron una firmeza muy destacada, con una importancia mayúscula de la exportación de ganado en pie, que le puso precios piso a ciertas categorías como el ternero sin castrar y algunas terneras. Fue un negocio que le vino muy bien al criador, que tiene un valor bastante razonable por su producción.

¿Cómo vio el mercado del ganado gordo este año?
Vino evolucionando como lo ha hecho siempre en Uruguay. Hace décadas que el mercado del ganado gordo funciona de esta misma forma. Cuando llegan los meses de abundancia de ganado, como la zafra de otoño, los precios bajan; luego, en invierno los ganados escasean y los precios suben. Los precios varían de acuerdo a la oferta y cuando llega fin de año el productor ya vendió lo que tenía destinado para la industria y se vuelven a retomar las ventas después del 20 de enero. Generalmente en ese período, del 25 de diciembre al 20 de enero, hay un repunte de los precios y este año no es la excepción. Hace un par de semanas los precios de los ganados gordos dejaron de bajar y actualmente el mercado presenta precios en suba.

¿Cómo explica la gran actividad comercial del escritorio en el local Cuchilla de Silvera?
Comenzamos a trabajar en ese local el día que se rompió “la tablita” en Uruguay, en el año 1982. Ese día inauguramos el local Cuchilla de Silvera, hace 34 años. En una primera instancia hacíamos una feria mensual, después comenzamos con dos ferias al mes, y actualmente hacemos incluso tres cuando hay ventas especiales, como liquidaciones, ventas de yeguarizos o reproductores. Allí se hizo un mercado muy bueno, es una zona de mucho productor chico, pero donde hay pocas ferias. Allí concurren muchos productores chicos, que no pueden operar en el sistema de pantalla, porque compran y venden solo cinco, 10 o 15 animales. De todos modos en la feria también se ofrecen lotes de volumen, porque hay mucha gente que prefiere venderlos en esa pista. Es un local que en promedio vende entre 2.000 y 2.500 reses mensuales; y en cada feria operan entre 70 y 80 vendedores, y un número similar de compradores.

Desde hace poco tiempo participan de los remates de Lote 21, ¿cómo se adaptó el escritorio al sistema de ventas por pantalla?
El objetivo fue atender la demanda de los productores, ya que varios de nuestros clientes tenían interés en vender sus ganados por pantalla. Por eso tomamos la decisión de participar en Lote 21. Esa decisión la tomamos junto a Bernardo De Barbieri, quien fue mi socio durante mucho tiempo y falleció hace tres años. El escritorio fue invitado a participar de Plazarural, e incluso participamos de las reuniones previas de ese consorcio; luego también fuimos invitados por Lote 21. En ese momento, con Bernardo pensamos que nuestros clientes pretendían comprar y vender sus ganados más en ferias que en remates virtuales, y que por lo tanto tendríamos poca oferta para participar en remates por pantalla. Por eso consideramos que no ameritaba nuestra presencia en esos grupos. Pero luego la gente empezó a confiar mucho en los remates virtuales y eso nos llevó a integrar Lote 21, un equipo que se portó fantástico con el escritorio, nos abrieron las puertas de la mejor forma y estamos muy contentos con esta actividad. No creemos que Lote 21 haya sustituido las ferias, porque las consignaciones de nuestros remates no disminuyeron al participar en Lote 21.

¿Cómo está el mercado de campos en la zona este del país?
Hay actividad. Tenemos campos en oferta. Pero el tema es el descenso de los precios, que hace difícil juntar las puntas. El propietario piensa en los precios de hace dos o tres años y le cuesta bajar sus pretensiones. Pero en algunos casos hay necesidad de vender y se pueden concretar acuerdos de compraventa.

¿Y los arrendamientos?
Se siguen haciendo negocios en ganadería a muy buenos precios. Intervinimos en algunos negocios a US$ 80 por hectárea al año. Hubo otro caso en Valle Fuentes de un contrato que venía con un precio de US$ 120 por hectárea y el arrendador planteó bajar a US$ 100; también hubo campos de sierras que se arrendaron entre US$ 60 y US$ 70. Pero la oferta es muy escasa.

¿Cuáles son las perspectivas para el año 2017?
Siempre somos optimistas, es nuestra forma de ser. Espero que se mantengan los mercados que actualmente tiene Uruguay, considerando la carne y la exportación de ganado en pie. Pero no nos podemos distraer. Es muy buena la exportación de ganado en pie, pero hay que tener en cuenta que con los precios que se paga por los terneros para ese mercado, en el futuro se faenarán muy pocos novillos. La presencia de ese mercado ha sido fabulosa, también con la cuota 481 se encierra mucho ganado joven, pero a su vez siempre hay necesidad de novillos formados y esa oferta empieza a ser escasa. Además, tenemos que ser muy cuidadosos con la exportación de terneras. Si bien es muy bueno que se exporten, no podemos correr el riesgo de quedarnos sin las futuras madres, las futuras máquinas de producción. Por eso hay que ser muy cautos.

¿Qué reflexión final haría en este fin de año?
Agradecer por todo lo que nos viene sucediendo comercialmente. Hace tres años que continué este camino solo, tras el fallecimiento del gran amigo Bernardo, y estoy muy conforme por haber podido mantener lo que construimos entre los dos. Eso me llena de orgullo y por eso le estoy muy agradecido a todos los clientes.

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Fuente: Observa

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