23 de enero de 2017 02:27 AM
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El impacto del cambio climático en el agro

Más de 150 países en el mundo han acordado (París, 2015) mantener el incremento de la temperatura global por debajo del techo decisivo de 2° centígrados en 2050. El objetivo es impedir que la emisión de dióxido de carbono (CO2) torne irreversible el daño a la naturaleza y la convivencia humana. Para lograr esta finalidad […]

Más de 150 países en el mundo han acordado (París, 2015) mantener el incremento de la temperatura global por debajo del techo decisivo de 2° centígrados en 2050. El objetivo es impedir que la emisión de dióxido de carbono (CO2) torne irreversible el daño a la naturaleza y la convivencia humana.

Para lograr esta finalidad hay que reducir en 70% las emisiones de CO2 en las próximas tres décadas. Esto solo puede ocurrir mediante la producción agroalimentaria, responsable del 30% de la emisión de CO2 en la atmósfera, incluyendo la ganadería.

Esta exigencia se une a otra necesidad igualmente imperativa, de signo contrario: aumentar en 70% la producción agroalimentaria en 2050, para satisfacer las demandas de una población mundial que aumentará en 2.100 millones de habitantes en los próximos 35 años (Pasa de 7.100 millones en 2015 a 9.400 en 2050).

El impacto del cambio climático en la producción agroalimentaria de África, América Latina, Oceanía, y sur de Asia es significativo en las próximas tres décadas. Habría una reducción de 5%-10% en el período 2010/2029, para crecer a 10%-25% entre 2030/2049, y escaparse a un nivel inmanejable de 25%-50% en la etapa 2050/2069.

Esta región del mundo es la que experimenta el mayor crecimiento poblacional. En África, la población se duplica, y pasará de 580 millones en 2015 a 1.200 millones en 2050. India supera los 1.500 millones de habitantes y se convierte en el país más poblado del planeta.

El alza de la temperatura es de efecto dispar en la producción agroalimentaria de América Latina. Crece la desertificación del noreste brasileño, con epicentro en Bahía, y se reduce la productividad en los espacios tropicales y subtropicales de los Llanos venezolanos y en la nueva frontera agrícola del este de Colombia.

FAO prevé una mejora de la productividad debido al aumento de la temperatura en las zonas templadas de producción de granos de la Pampa húmeda argentina y del oeste (Paraná, Matto Groso do Sur) de Brasil, convertidas, en la principal plataforma de producción de proteínas del siglo XXI, junto con Uruguay y Paraguay.

La situación se agrava en las regiones donde coincide el calentamiento de la atmósfera con la sequía crónica, ante todo el norte y nordeste de China y el centro y oeste de Africa (República Democrática del Congo, Malí, y Nigeria), y adquiere características de crisis aguda en el subcontinente indio, en especial en las áreas densamente poblados del norte y el este, en las que habitan más de 350 millones de personas.

En estas regiones, el cambio climático puede aumentar entre 35 millones y 122 millones de personas que sufren una situación de pobreza extrema, en especial en el Africa Subsahariana.

La producción agrícola mundial está abrumadoramente en manos de pequeñas unidades productivas familiares -ascienden a más de 475 millones-, que son las más afectadas por el cambio climático y el calentamiento de la atmósfera.

El impacto del cambio climático golpea en gran escala a la política agroalimentaria mundial. Por lo tanto, y por necesidad es uno de los puntos centrales de la política exterior argentina del siglo XXI en esta parte de su historia, en su condición de gran productor global de alimentos.

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Fuente: www.losandes.com.ar

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