28 de enero de 2017 11:14 AM
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Maíz tardío: más allá de las emociones, lo que dicen las evidencias

Soy técnico de Lares SRL, empresa dedicada a la consultoría agrícola. En la actual campaña 2016/2017, el maíz tardío ocupa aproximadamente la mitad de la superficie de este cereal en el nivel país. Tal vez por ser relativamente nuevo en los esquemas de producción es motivo de grandes debates, tanto sobre la conveniencia de su […]

Soy técnico de Lares SRL, empresa dedicada a la consultoría agrícola. En la actual campaña 2016/2017, el maíz tardío ocupa aproximadamente la mitad de la superficie de este cereal en el nivel país. Tal vez por ser relativamente nuevo en los esquemas de producción es motivo de grandes debates, tanto sobre la conveniencia de su inclusión en la rotación, como sobre los detalles de su planteo técnico.

El rendimiento promedio de maíz tardío es mayor al del maíz temprano en ambientes marginales, mientras que en ambientes de alta disponibilidad de recursos la situación se invierte. En el medio existe una gama de situaciones que vale la pena analizar a escala zonal y, dentro de cada zona, en los distintos ambientes de producción. Las evidencias son más robustas respecto de la estabilidad de los resultados, ya que el maíz tardío muestra menor variabilidad interanual en los rendimientos, tiene menores costos de producción y puede tener costos adicionales como el secado.

En lo que respecta a la densidad de siembra, aspecto controvertido, cabe mencionar que hay menos información que para siembras tempranas. En muchos casos se están usando densidades ultra bajas (ejemplo 30.000 pl/ha), obteniendo buenos rendimientos, por lo que se infiere que esta es la densidad adecuada. Cabe preguntar en estas situaciones cuánto se dejó de ganar (¿si con 30.000 pl/ha rindió 7000 kg/ha, cuánto hubiera rendido con 60.000 pl/ha?).

Para sumar complejidad al tema en cuestión, hay evidencias de importantes diferencias entre híbridos en la respuesta a la densidad. Los híbridos tienen rendimientos parecidos a densidades muy bajas y se empiezan a diferenciar conforme aumenta la densidad.

 

Año particular

Este año escapa a las generales de la ley, ya que en amplias zonas se observaron valores muy bajos de nitratos del suelo, lo que se atribuye a lixiviación y desnitrificación por los excesos de lluvias, y a las bajas temperaturas de este invierno respecto de valores históricos.

Un capítulo aparte lo componen los maíces de segunda, sembrados sobre trigo o cebada en el mismo ciclo. En promedio el nitrógeno disponible a la siembra es menor y adicionalmente se mineraliza menos durante el ciclo del maíz respecto de uno sembrado sobre un barbecho largo.

Es importante considerar la fuente de nitrógeno, ya que los fertilizantes con alta proporción de nitrógeno amoniacal (urea) tienen mayores pérdidas por volatilización, la cual es fuertemente dependiente de la temperatura ambiente.

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Fuente: La Nacion

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