28 de enero de 2017 22:38 PM
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Alternativas para alimentar el ganado en un establecimientos arrasados por el agua

•La caña de azúcar podría ser una alternativa económicamente viable en los tambos del departamento Castellanos para superar el bache forrajero que dejarán las inundaciones. También proponen la viabilidad de usar el follaje de los árboles

En estos días he leído muchos comentarios acerca de lo mal que están los productores agropecuarios y los tamberos en especial. Interesan soluciones más que descripción de lo mal que estamos. Tampoco interesa ahora buscar culpables: si el cambio climático, si la soja, si los cordobeses que nos mandan el agua, si los canales que hicimos y no sirven más que para intensificar la gravedad del problema. Es como en un incendio: lo primero es apagar el fuego, darle cobijo a la gente, arrimar soluciones prácticas inmediatas.

El siguiente aporte es una sugerencia de solución para el sector ganadero, especialmente tambero. Personalmente, cuando era productor agropecuario en la zona de Montefiore, departamento 9 de Julio, salvé mi hacienda de sequías e inundaciones en varias ocasiones comprando caña de azúcar en Las Toscas y llevándola a mi campo. La caña entera no se descompone rápidamente y se puede mantener en un “montón” simple por más de tres meses. Las vacas la comen con fruición. Si se puede ir moliendo en la medida que se necesita, mejor; pero ignoro si la moledora de caña de azúcar que se fabricaba en Reconquista sigue estando en el mercado.

En mi campo como no tenía moledora le daba la caña entera y las vacas la comían perfectamente. Incluso en cierta ocasión engordé una tropa de vacas viejas dándoles de comer caña entera a voluntad y medio kilo al día de semilla de algodón o 2 kilos diarios de alfalfa de buena calidad para complementar la ración con una fuente proteica.

“El problema más grave es la post inundación, porque no habrá qué darles de comer a las vacas en otoño-invierno y en Las Toscas y Villa Ocampo están con la mitad de la caña de azúcar sin saber a quién venderla”

En números

La caña de azúcar puesta sobre camión en Las Toscas cuesta $ 350 la tonelada, es decir $0,35 el kg. El flete de 500 kilómetros a Rafaela, que es más o menos la distancia desde Las Toscas, sería de $ 10.000. El camión puede cargar 20.000 kilogramos, por lo que el costo del flete por kilo es de $0.50. Por lo tanto, el costo por kilo de caña puesta en destino aproximadamente $0,85.

Una vaca lechera debería consumir unos 20 kg diarios de caña de azúcar, pero con 10 kg por día y un suplemento de una fuente proteica (medio kilo al día semilla de algodón, o torta de soja, o urea).

Empezando con 30 gramos al día, para acostumbrar al animal, y llegando a 80 gramos día, más algo de pasto, pueden producirse unos 10 litros de leche diarios, con lo cual el balance económico es favorable, ya que con $10 a $15 de alimento podrían obtenerse, a los valores actuales, unos $45 por día por venta de leche.

En Reconquista fabricaban una máquina moledora de caña de azúcar. Pero las vacas pueden comer la caña entera. El problema más grave es la post inundación, porque no habrá qué darles de comer a las vacas en otoño-invierno y en Las Toscas y Villa Ocampo están con la mitad de la caña de azúcar sin saber a quién venderla.

Dar soluciones

Es necesario acercar soluciones prácticas inmediatas. Por ejemplo: qué darles de comer a las vacas y cómo llegar con los alimentos y quién puede financiarlos. Si los caminos de acceso están intransitables se pueden armar fácilmente tractores semi oruga, utilizando los vehículos que tienen los productores y adaptándoles estos sistemas de tracción, que aumentan la capacidad de empuje y el índice de flotación de las máquinas. También hay que orientar a los productores en qué hacer con los pisos de los corrales y caminos de acceso, callejones, etc. Hay abundante información y soluciones al respecto.

Decir que estamos mal ya lo sabemos, es como decirle a un paciente que le duele la rodilla, el ya lo sabe, lo que necesita es que le pase el dolor y pueda volver a caminar.

También con recursos forestales

por Romina Lavinia

Mediante el Desarrollo Agroforestal Sustentable puede generarse alimento para ganado a partir de los árboles nativos con un simple proceso químico que todos podemos hacer desde nuestro hogar: se trata de la sal de mesa común, el Cloruro de Sodio, que al ser aplicado sobre las hojas y ramas finas de los árboles, funciona como un catalizador, abriendo las células de lignina y dejando expuesta los nutrientes de la misma.

Estas células de lignina encierran estos nutrientes de los tejidos, y si un animal los come, son muy poco digeribles, debiendo de esta forma ingerir grandes cantidades del mismo para suplir sus requerimientos nutricionales.

Pero a partir de esta “ensalada de hojas y ramas finas” los tejidos forestales pasan a ser mucho más digeribles, llegando a los niveles de una pastura, en lo nutricional y cantidad de alimento.

Este nuevo proceso ha sido analizado en diferentes especies forestales, y el resultado es muy favorable; además es de conocimiento general y se hallan cientos de trabajos científicos sobre el aumento en la digestibilidad de los alimentos al adicionar sal de mesa o cloruro de sodio.

El porcentaje es mínimo, basta con un 1% sobre el peso seco del producto para que surja efecto, y es conveniente diluir la sal en agua y pulverizar las hojas y tallos finos, para lograr un tratamiento más efectivo.

Al realizar el mismo, a los minutos se observa cómo las hojas manifiestan una transformación y comienzan a transpirar dejando expuestos nutrientes que de otra forma, son muy poco digeribles.

La prioridad es el uso sustentable, es decir utilizar el recurso de manera que pueda regenerarse y seguir brindando beneficios, por ejemplo, podando un tercio de los árboles y esperando su regeneración para conservarlo en el tiempo y no agotarlo en su primer uso, pudiendo perder el mismo de esta forma. En general las especies ubicadas a la vera de los cursos de agua son aptas para el uso forrajero, y la forma óptima es combinar diferentes especies en la misma ración.

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Fuente: El Litoral

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